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16 de junio de 2016 | #1415

Inundaciones: el agronegocio sojero, culpable*

Un trabajo técnico de dos ingenieros del Inta Marcos Juárez, Nicolás Bertram y Sebastián Chiaccchiera, echa luz sobre el vínculo entre las inundaciones y la sojización del país

Un trabajo técnico de dos ingenieros del Inta Marcos Juárez, Nicolás Bertram y Sebastián Chiaccchiera, echa luz sobre el vínculo entre las inundaciones y la sojización del país.

 Los excesos hídricos no se deben a la falta de obras o al exceso de lluvias, sino al cambio del uso del suelo. El estudio revela el consumo del agua para los diferentes usos: los montes nativos son los que más absorben, le siguen las grandes superficies de pasturas convencionales con ganado, luego los cultivos agrícolas -pese a que sólo ocupan una parte del año y también absorben cantidades de agua importantes. En el último escalón, con una escasísima absorción, figura la soja.

Si pensamos que en 1980 se cultivaban 40.000 hectáreas de soja y en esta última campaña se superaron los 20,5 millones, sobre terrenos que en el norte básicamente tenían formaciones boscosas nativas y en la zona más pampeana, principalmente pasturas y otros cultivos mucho más consumidores de agua, como el trigo, el diagnóstico aparece como inapelable. El agro negocio sojero, un engranaje del capital financiero y un feroz depredador ha transformado la mayor parte de la superficie cultivable, ha impuesto el monocultivo, ha desarrollado el mayor despoblamiento del campo y la desertificación del suelo.

El reemplazo de montes, de pasturas que consumían agua todo el año por cultivos anuales, es la clave del cambio operado. Los técnicos explican en lenguaje gráfico: “la napa estaba a diez metros de profundidad y hoy está a menos de un metro. Los suelos están saturados, no pueden absorber más. Es como si antes teníamos una maceta grande y echábamos un balde de agua. Ahora la maceta es diez veces más chica pero echamos el mismo balde de agua”.

Entonces, el incremento de precipitaciones no es la causa.

La siembra directa colaboró muchísimo en el incremento y estabilización de rendimientos, reduciendo la absorción de agua. Hoy alcanza aproximadamente al 80% de la superficie cultivada del país, lo que también contribuye.

Esta degradación ha sido impulsada por el gobierno supuestamente nacional y popular y el del “cambio” que hoy ocupa la Casa Rosada. Un gobierno capitalista que responde a los intereses sociales de los “barones” de la soja y los fondos de inversión jamás puede generar un programa integral de uso del suelo que contemple una planificación que atienda a los problemas ambientales y sociales para los trabajadores. En 1996, hace veinte años, se vehiculizó el ingreso de la soja transgénica -gestión Felipe Solá en Agricultura bajo Menem-Cavallo. Desde entonces la sojización tuvo un desarrollo vertiginoso en Argentina, impulsada por todos los gobiernos que le siguieron.

Sólo un plan de desarrollo industrial y agropecuario debatido por trabajadores y un gobierno que lo ejecute puede parar esta sistemática catástrofe.

 

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