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9 de septiembre de 2016

A pesar del tarifazo, Aranguren admite que seguirán los cortes

En recientes intervenciones radiales y televisivas, el ministro de Energía Juan José Aranguren afirmó que “la posibilidad de que haya cortes de luz durante el verano va a depender de la temperatura”. En las mismas oportunidades, Aranguren ha dejado en claro que “no existe un tope” para el aumento eléctrico, que estaría en un promedio de 340 por ciento.

Sobre estas boletas engordadas de luz, el accionista de Shell aseguró que se viene dando un “buen nivel de cobrabilidad”, aunque afectado por algunos fallos en contra de diversos tribunales. Por ese motivo celebró la reciente resolución de la Corte Suprema, que diera vía libre a los aumentos de la electricidad en la Provincia de Buenos Aires, lo que revela que la medida es un aporte de la Justicia para quebrar la resistencia a abonar facturas impagables.

Nueve meses y ningún parto

El anuncio prematuro de cortes viene a dar un nuevo impulso al llamado al “consumo responsable” de las familias, mientras se justifica el déficit energético con la especie de que “no se puede resolver en nueve meses lo que no se hizo en doce años”.

La existencia repetitiva de los cortes, que responde a esta desinversión garrafal en el área, es para Aranguren “la consecuencia de haber mantenido un precio artificialmente bajo en los últimos años”. Con esa especie le hace un grueso favor no solo a las privatizadas sino también al kirchnerismo, al ocultar que los “precios bajos” fueron complementados con grandes subsidios sin contraprestación de mantenimiento e inversión por parte de las empresas.

Esos subsidios beneficiaron a las empresas -y no sólo a las de servicios- porque los salarios de los trabajadores durante la gestión K estaban calculados sobre la base de un costo de vida con las tarifas subsidiadas.

Hacia la audiencia pública

Los consumidores, entonces,deberán pagar por partida doble: con el abono de boletas abultadas (por encima, incluso, de los precios internacionales) y tolerando la falta de suministro, avalada de antemano por el Ejecutivo. Por lo demás, este justifica los aumentos en la necesidad de reducir el déficit fiscal,  pero en muchas ramas (como el gas y el petróleo) ha sostenido e incluso incrementado los subsidios.

La conclusión fundamental es que este proceso de dolarización de tarifas, que no conlleva ningún mejoramiento del servicio, implica una transferencia gigantesca de recursos de la clase trabajadora a los pulpos energéticos.

Las expresiones de Aranguren se producen a una semana del 16 de septiembre, cuando se realizará una audiencia pública por los aumentos del gas. La misma será comandada y digitada de forma arbitraria por el gobierno, con el objetivo de transformarla en una cáscara vacía. Contra esta tentativa, el Partido Obrero procederá a una fuerte movilización, planteando una revisión integral de cuentas y costos de las empresas y del destino de los subsidios, en la perspectiva de una nacionalización integral bajo control de los trabajadores.

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