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13 de octubre de 2016 | #1432

División de La Matanza: Contra las transas, Asamblea Municipal Constituyente

La audiencia pública sobre el proyecto de división de La Matanza, anunciada por el massista Juan Andreotti, presidente de la Comisión de Asuntos Municipales se postergó sin fecha.
 
La audiencia se había sumado a otros gestos de Andreotti (es decir de Massa) de apoyo a la división. El acuerdo del Frente Renovador, con sus 20 legisladores, sumados a los 30 de Cambiemos y los 4 del GEN, permitiría alcanzar el número necesario para imponerse al PJ.
 
Esto entusiasmó a la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal, que de entrada intentó mostrarse cautelosa y supeditó su posición a los informes de “Arba, Economía y distintas áreas sociales”.
 
Pero el massismo no tiene aún una postura homogénea. Su principal referente en el distrito, Rubén Ledesma, cerró filas con la intendenta Verónica Magario “en la defensa de la unidad de La Matanza”. La “consulta popular”, otra iniciativa del FR que el Concejo Deliberante de La Matanza había aprobado, curiosamente se archivó.
 
Hay en marcha una compleja negociación, que involucra a numerosos actores e intereses contrapuestos.
 
Uno que estaría jugando fuerte para evitar la división es el ex menemista Alberto Pierri, dueño de Telecentro. La cablera - codiciada por el mejicano Carlos Slim – es, por una ordenanza de los ’90, la única autorizada a proveer el servicio triple play en todo el distrito: un mercado cautivo de unos 600 mil usuarios.
 
Pierri, sin embargo, le habría transmitido a Massa su “simpatía” y la de un amplio arco del peronismo local, enfrentado al dúo Magario-Espinoza, pero también acérrimo defensor de la estructura “feudal” matancera. En el campo de “la unidad” se ubica también la totalidad de la burocracia sindical matancera; tanto las dos CGTs como la CTA.
 
Magario-Espinoza, por su parte, aceleran la descentralización de las delegaciones regionales. A González Catán, La Tablada y Ciudad Evita sigue ahora la estratégica Laferrere. Es una respuesta al argumento de “la cercanía con los vecinos” esgrimido por los defensores de la división y adicionalmente un recurso para reforzar el poder de arbitraje del ejecutivo.
 
Para el oficialismo la opción, en caso de que no prospere la división, es que -junto a Lomas de Zamora- La Matanza sea la prueba piloto en la utilización de la boleta electrónica.
 
El diputado Barrera, del PJ matancero, planteó la alternativa de convertir a La Matanza en provincia y el Movimiento de Reafirmación Peronista de dividirla en dos. 
 
El denominador común de lo que circula reduce todo a un problema administrativo, determinado por los kilómetros o el número de habitantes. Lo que debe ponerse en debate, en cambio, es la orientación social del municipio.
 
El proyecto del GEN disparó una verdadera “fiebre”. La mera partición en cuatro, como propone ese proyecto, cuadruplica el gasto político, pero no asegura ninguna solución a los profundos desequilibrios sociales y económicos de La Matanza. Un primer cordón con capacidad productiva y comercial -donde se dispara la especulación inmobiliaria- contrasta con franjas empobrecidas, carentes de servicios esenciales, donde abundan los cementerios, las fábricas que desechan sus tóxicos y el Ceamse.
 
Una verdadera reorganización supone cambiar las bases sociales sobre las que se asienta el aparato de gobierno, colocando en primer lugar una agenda de transformaciones sociales para resolver la falta de viviendas, la desocupación y la infraestructura. La Constitución nacional establece que las provincias deben asegurar la “autonomía municipal”. En contradicción con esto, la constitución de la provincia de Buenos Aires mantiene incólume el régimen municipal vigente desde 1934.
 
Necesitamos una Asamblea Municipal Constituyente con plenos poderes, para deliberar y actuar.

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