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14 de noviembre de 2016

La llamada de Macri a Trump, otro acto de vasallaje

Recalculando…
Por G.M.

La conversación telefónica entre Mauricio Macri y Donald Trump es un ligero consuelo para un gobierno que fue golpeado por el resultado de las elecciones norteamericanas.

Apenas un día antes de la elección, la canciller Susana Malcorra había dirigido sus dardos contra el magnate republicano con poca diplomacia: “desde que asumió este gobierno, la relación con Estados Unidos entró en una nueva etapa y creemos que si gana (Donald) Trump podemos entrar en un parate. Si mañana se vota por un modelo cerrado y xenófobo eso puede generar un efecto dominó en otros países. Nuestra vocación pasa por impulsar las aperturas y los intercambios" (Télam, 7/11).

Por buenas relaciones con Estados Unidos, Malcorra se refiere al pacto leonino con los “buitres” que votó el Congreso y que el primero en promover fue el kirchnerismo.

Con sutiles críticas a Malcorra, el periodista Joaquín Morales Solá –un simpatizante del gobierno- cuestionó el “resbalón” diplomático y se preguntó: “¿Por qué (…) el afán de darle a Hillary un apoyo que Hillary no necesitaba?” (La Nación, 10/11).

El gobierno apostó sus fichas a Hillary Clinton, al que consideraba el caballo ganador. A tal punto esto es así que Macri quiso congraciarse con Bill Clinton en una conferencia conjunta en Nueva York diciéndole que lo esperaba en la cumbre del G-20 en Buenos Aires en 2018 en su condición de “primer caballero”.

En la comunicación telefónica de hoy, le dejó la misma invitación a Trump.

Dos referentes políticos distintos, la misma alcahuetería.

Como explicó Altamira en el programa televisivo Todo en Uno, la crisis abierta en el macrismo, luego de la victoria electoral de Donald Trump, “demuestra que tenemos un gobierno absolutamente colonial”. 

Dice el refrán: no se trata de cambiar de collar…

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