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15 de noviembre de 2016

Guaymallén: una alternativa a los partidos del ajuste

La gestión del actual intendente Marcelino Iglesias, de Cambiemos, se ha valido de la corrupción y el desfalco causado por gestiones anteriores como pretexto para justificar un brutal ajuste sobre los trabajadores.

El ajuste se puso en marcha, pero los negociados en el municipio se mantienen en pie.

 

Ajuste

Tanto Cambiemos como el FpV-PJ son fuerzas ajustadoras. Comparten una política de ataque a los trabajadores, por eso podemos llamarlos como “la coalición del ajuste”, a la que se suman los otros bloques políticos patronales.

El Frente para la Victoria, antecesor de Iglesias en el municipio, llevó adelante una política de precarización laboral: vetó la ley de recategorizaciones, mantuvo los salarios muy por debajo de la mitad de la canasta familiar y se sirvió de los contratos para sus propias prebendas en cada elección, así como también vació los galpones municipales.

A todo esto, Iglesias le sumó nuevos topes salariales a los agentes municipales, poniendo un tope para el haber mínimo en $4900, lo que no llega a un cuarto de la canasta básica familiar, y aprovechó la situación de precariedad que tienen los galpones municipales para facilitar el ingreso de tercerizadas como Santa Elena, sobre la base de negociados millonarios.

 

Acuerdos

La gestión de Cambiemos se sirvió, al igual que Macri a nivel nacional, del acuerdo de paz social para aplicar el ajuste. Logró que todos los movimientos que adhirieron a la convocatoria del Papa (Libres del Sur, CCC, Movimiento Evita) se encargaran de desmovilizar en el municipio, en el marco de una creciente desocupación y carestía. Asimismo, lo han hecho también quienes integran los sindicatos que acordaron la tregua con el gobierno a escala nacional.

Tanto Cambiemos como el FpV-PJ pusieron un gran empeño en que se regularice la situación del sindicato municipal, donde domina una histórica burocracia que ha gobernado con ambos.

Fuera de estos acuerdos tampoco se quedan los delegados de la Verde de ATE, que responden a “Cachorro” Godoy, quienes también han sido funcionales a la gestión, ya que el método de paros aislados y discutidos en Buenos Aires ha hecho un grueso favor a Marcelino Iglesias: desmovilizó los reclamos y ha maniatado a los trabajadores, principalmente donde avanza la privatización como en Servicios Públicos.

 

La única salida a la crisis

 

Las únicas voces que se levantaron contra estas privatizaciones y contra el ajuste fueron las del concejal del Partido Obrero, Federico Telera, que presentó un proyecto contra estas, y la de los delegados de la Lista Naranja – ATE en Acción levantando asambleas en todos los lugares de trabajo.

Quienes rechazan los despidos y los salarios de miseria han sido víctimas de aprietes y recortes salariales.

Para quebrar el acuerdo de paz social de Iglesias y la burocracia, es necesario reforzar a los sectores independientes y combativos que vienen enfrentando el ajuste en cada sector de la Municipalidad.

Como lo vienen haciendo los delegados de Obras Municipales, que enfrentaron los aprietes de los directores, y sobre la base de la discusión en asambleas en el lugar de trabajo, lograron conseguir los reclamos puntuales de los compañeros y la entrega de tickets extras.

Fueron, también, parte activa en el apoyo de la lucha por el pase a planta de las trabajadoras de los PEC (Planes de Empleo Comunitario), que se logró con la iniciativa presentada por la banca que ocupa el Partido Obrero en el Frente de Izquierda en el Concejo.

Este método dejó en offside a quienes pretenden, a través de roscas, cerrar acuerdos por arriba, desconociendo las reuniones y asambleas de los trabajadores.

Contra la coalición de los ajustadores que encabeza Iglesias, fortalezcamos una alternativa independiente de los trabajadores.

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