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24 de noviembre de 2016 | #1438

Ganancias: asambleas contra la estafa del gobierno y Massa

La demagogia de la política capitalista se despliega sobre Ganancias, la mayor estafa electoral de Macri, de Massa y de todos los candidatos de la burguesía que habían prometido terminar con el nefasto impuesto al salario.
 
Massa acompañó todas las leyes a favor de los capitalistas que permitieron el ajuste de Macri y los gobernadores durante todo 2016. A fin de año, maniobra con una sesión especial que es un show y con un proyecto que prolonga el impuesto, atenuando apenas su incidencia. El proyecto de Massa eleva el mínimo no imponible neto de un soltero a 27.500 pesos, una cifra que después de las paritarias 2017 dejaría a un millón de personas de la cuarta categoría pagando el impuesto. No lo elimina para monotributistas ni para jubilados, apenas lo rebaja.
 
Claro, antes de esto Massa le votó el Presupuesto 2017 al gobierno, en el que se prevé aumentar la recaudación de Ganancias en un 27,9%. Entonces, guitarrea sobre impuestos a las mineras, a la renta financiera y al juego, para cubrir el bache fiscal que él mismo votó al aprobar el Presupuesto. El menú es un parche de reforma impositiva, pero pone en peligro la coalición a la carta, ley por ley, porque ataca todas las garantías que dio el gobierno Macri al Mini Davos.
 
Es probable que lo de Massa no pase por Diputados, porque además el tema ha dividido al FpV. Pero, si pasa, puede hocicar en el Senado, donde mandan los gobernadores que no quieren perder coparticipación. La mesa está servida para otra crisis del peronismo.
 
Buscando explotar estas contradicciones, el gobierno envió un proyecto de ganancias que sube sólo un 15% el mínimo no imponible en 2017, cuando el mismo FMI pronosticó una inflación del 23,5%. El plan es que más trabajadores y jubilados lo paguen, sólo que un poco menos cada uno, esto mediante la alteración leve y gradual de las escalas inferiores de la tasa del impuesto.
 
La entregada descomunal de la CGT le ha dado la iniciativa a Macri y a la burguesía para atacar las condiciones laborales y salariales de los trabajadores en toda la línea, para descargar el total fracaso de la política económica sobre las espaldas obreras. Vienen por los convenios colectivos, como ya empezaron en petroleros, con el concurso de la burocracia sindical. Ganancias y ART son otros de los eslabones de la ofensiva contra los trabajadores.
 
Si hubiera asambleas fabriles y de gremio, con toda seguridad se aprobaría el proyecto del Partido Obrero que plantea la anulación definitiva de Ganancias en salarios de convenio, monotributistas y jubilados y un mínimo no imponible de 69.000 pesos (tres canastas familiares) aplicable a cargos gerenciales y funcionarios. El proyecto estará en discusión y lo defenderemos en el Parlamento. 
 
Al cierre de esta edición se levantó la sesión especial de oposición, tras un acuerdo entre Frigerio, Prat Gay, Lavagna, Camaño, Recalde y Kicillof, Grosso -del Evita- y Donda -de Barrios de Pie. La entregada de Massa no es novedad y tiene la pata de la burocracia sindical; la de los ex piqueteros es la estatización de sus movimientos. El gobierno en la cornisa, los trabajadores en la lona.
 
Impulsemos una campaña de pronunciamientos en los lugares de trabajo, en las comisiones directivas clasistas y antiburocráticas y en los cuerpos de delegados, a favor del proyecto de nuestro bloque. Que se convoquen asambleas. Que se vote.
 
Llegaremos a cada fábrica con nuestro proyecto y planteando que el 20 de diciembre, -de acuerdo a la propuesta formulada en Atlanta por Alejandro Crespo, el secretario general de Sutna-, ganemos la Plaza de Mayo con las banderas de la anulación del impuesto al salario, la reapertura de paritarias, del aumento de emergencia a jubilados, el pase a convenio de precarizados y planes sociales, del doble aguinaldo y reparto de horas de trabajo sin afectar el salario, y contra los despidos y suspensiones.

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