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10 de diciembre de 2016

Los gobernadores, a muerte con el impuesto al salario

Los gobernadores, comenzando por los del PJ, han puesto el grito en el cielo contra el proyecto votado por la Cámara de Diputados que reduce el impuesto al salario. Los Peppo, Uñac o Bordet no quieren siquiera ceder parte de los miles de millones que mes a mes el Estado Nacional quita de las manos de los salarios que ferroviarios, camioneros, docentes o metalúrgicos ganan con su esfuerzo. Con el proyecto, los trabajadores que pagarán ganancias serán “solamente” 800.000. El dictamen del bloque del Frente de Izquierda establecía la eliminación del impuesto sobre los salarios de convenio, dado que el salario no es ganancia.

Esta oposición, que podría quebrar al PJ en la Cámara de Senadores, muestra a las claras la inconsistencia de la “unidad del PJ” en la oposición y el despropósito de presentar una defensa de los intereses de los trabajadores de la mano de los Insfrán o Gioja. Como durante todo el año, el PJ desde los Gobiernos Provinciales es un apoyo vital para el macrismo.

Los gobernadores no solamente atacan la baja en la coparticipación. Respaldan, además, los privilegios impositivos del juego, las mineras, y los bancos. Incluso el pago de un mísero 5% de retenciones a la minería, que el proyecto repone luego de su eliminación por Macri, es resistido con uñas y dientes por los agentes de la Barrick, Gioja, Uñac y el resto de los Gobernadores de las provincias saqueadas por la minería contaminante.

Otro tanto ocurre con los negocios del juego. Juan Manuel Pedrini, del riñón del ultra K Capitanich, se pronunció en contra del aumento de los impuestos al juego (del ¡10%!, una miseria, para las tragamonedas), con el argumento de que golpeará a las Loterías Provinciales y fomentará el juego clandestino. Los intereses de los capitalistas del juego, desde los Cristobal Lopez – Larreta en Capital hasta los Goitía (Corrientes y Chaco) o Taratutti (Passalacqua – Closs), están entrelazados de mil maneras con los clanes Gobernantes del PJ. Las loterías provinciales son socias menores de este armado, mientras los Gobiernos toleran el juego clandestino que se entrelaza con los eslabones más bajos de la policía y las intendencias.

Cuando no, los voceros de los gobiernos provinciales sostienen que la baja en la coparticipación golpeará la educación, la salud, o los salarios de los estatales. Pretenden que los servicios sociales básicos sean sostenidos mediante impuestos a los trabajadores, en lugar de que los recursos salgan de las patronales, la banca o las corporaciones. Buscan dividir a la clase obrera poniendo a los trabajadores peor pagos contra las categorías más altas de los convenios colectivos. Es al revés: la lucha contra el impuesto al salario es un punto de un programa amplio de reclamos, que va desde el acceso al trabajo en blanco y por convenio, la defensa de estos convenios colectivos y del salario igual a la canasta familiar y el 82% móvil para las jubilaciones. La idea de que un trabajador que gana una vez y media la canasta familiar es un privilegiado solamente pueden sostenerla los defensores de la miseria salarial.

Esta defensa de la coparticipación federal es tardía, dado que los gobernadores acompañaron el acuerdo a los fondos buitres, que vacía el presupuesto nacional en 13.000 millones de dólares o la baja de retenciones. Para terminar con la miseria de los presupuestos provinciales hace falta un cambio de orientación: impuestos confiscatorios al gran capital, cese del pago de la deuda externa usuraria y nacionalización del comercio exterior y la banca.

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