fbnoscript
9 de diciembre de 2004 | #880

Ciudad de Buenos Aires

El presupuesto "grosso" de Ibarra y Kirchner

El presupuesto 2005 de la Ciudad consolida la confiscación económica ejecutada por Ibarra desde la devaluación hasta hoy. Los pilares de este despojo son un impuestazo y el congelamiento salarial de los trabajadores estatales. El nuevo presupuesto prevé ingresos por 5.600 millones de pesos, que representan un aumento del 86% sobre los niveles del año 2002. En el mismo período, los gastos de educación, salud y fines sociales sólo aumentaron un 20%, es decir que se contrajeron en términos reales.
 
Mientras que la recaudación –cuyo componente fundamental es un impuesto sobre las ventas– creció con la inflación y la recuperación económica de 2003/2004, los gastos –conformados en un 70% por salarios– permanecieron congelados. Sobre esta brecha, Ibarra ha conformado un colchón de recursos que permitirá destinar en 2005 unos 400 millones de dólares a la obra “pública”. Dentro de este rubro, se destacan las obras destinadas a la “puesta en valor” de diversas áreas de la Ciudad, es decir, a la viabilización de negocios inmobiliarios privados.
 
Obras y confiscación
 
Entre los gastos de capital previstos se encuentra la construcción de la línea de subtes H, así como la extensión de las líneas A y B. Presentadas como inversiones “para la gente”, las obras de Ibarra son un fenómeno de confiscación económica propio de la era “K”: en un gobierno sin crédito, el único financista de la obra pública es la población, a través de los impuestazos y de la restricción salarial. Pero cuando los subtes estén concluidos, se producirá una revalorización inmobiliaria de las zonas aledañas... y un nuevo impuestazo sobre los vecinos afectados. En tres años, Ibarra le ha pedido a la población de la ciudad un “préstamo” compulsivo de más de 1.000 millones dólares... que jamás devolverá.
 
El rubro “vivienda” –que triplica su asignación en este año– forma parte de este boom de la obra pública. Pero la mitad de sus recursos irán destinados a “infraestructura para la urbanización de villas”. Se trata de las obras de apertura de calles e “interconexión con el tejido urbano” que encubren, invariablemente, planes expulsivos sobre sus habitantes.
 
Cajas negras
 
En una ciudad golpeada por el agobio impositivo y una caída del salario del 40%, Ibarra manejará un “fondo... anticíclico”. Es decir que, para él, el pueblo porteño vive una época de “vacas gordas” y puede juntar casi 700 millones de pesos para “contingencias futuras”. El fondo, sin embargo, tiene destino: el primero es juntar recursos para bancar el capital y los servicios de la deuda externa de la Ciudad, que Ibarra refinanció sin quitas y con tasas de interés que triplican a las internacionales. En el 2006, más del 10% de los ingresos deberán destinarse a este rubro. El “fondo” servirá, también, para transferir plata a las cajas paralelas de la Ciudad, es decir, las empresas “autónomas” que manejan sus ingresos y gastos en forma “descentralizada”. Es el caso de Ausa, que ha multiplicado sus ingresos en los últimos meses con la creación del “anillo vial”, y que fue facultada a contratar obras de todo tipo por fuera de cualquiera auditoría.
 
El Tesoro porteño también recibirá en 2005 un fuerte aumento de recursos del Estado nacional, que sumarán casi el 10% de los ingresos de la Capital. Es decir que Kirchner se ha asociado con Ibarra en el negociado de la obra pública asociada a la especulación inmobiliaria en la ciudad. Son estas cajas “transversales” las que sostienen la “lista única” de diputados y legisladores que Ibarra y K están urdiendo para el 2005.
 
El Partido Obrero denuncia el presupuesto 2005 de la patria contratista, la banca Morgan y las “cajas” de sus representantes políticos, y plantea:
 
Aumento salarial ya: 250 pesos al básico para estatales, docentes y trabajadores de la salud.
 
Duplicación de los presupuestos de educación y salud. Universalización y duplicación del monto de los planes de empleo del Gobierno de la Ciudad.
 
Disolución de las cajas paralelas. Entrega de las tierras de la Corporación del Sur a las organizaciones de los sin techo, para la concreción de un plan de viviendas populares.
 
Desconocimiento de la deuda externa fraudulenta pactada con la Banca Morgan. Sobre esa base, plan de obras públicas bajo control de los trabajadores.

Compartir

Comentarios