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18 de enero de 2017

Cruce entre Pitrola y Cristina Fernández por el conflicto de AGR Clarín

En un tuit, la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner repudió la represión de ayer contra los obreros de la gráfica AGR-Clarín y sus familias que se encuentran luchando por la reincorporación de 300 despedidos. Los trabajadores resolvieron ocupar las instalaciones, mientras que sus compañeras e hijos, junto a delegaciones sindicales y organizaciones solidarias, permanecen en la puerta de Corrales 1393, en el barrio de Pompeya, abrazando la causa de la reincorporación. El gobierno ha desplegado un descomunal operativo de seguridad, con centenares de efectivos de Policía Federal, Infantería y Gendarmería rodeando la fábrica día y noche. En el día de ayer, la Federal avanzó sobre la vereda que da al portón de la planta, reprimiendo ferozmente a trabajadores y mujeres con balas de goma y gas lacrimógeno, con el objetivo de vallar el acceso e impedir el contacto entre los obreros, sus familias y quienes apoyan esta lucha. 

 

 

Néstor Pitrola le respondió, recordándole que cuando le tocó gobernar el  kirchnerismo actuó de manera calcada en oportunidad de un conflicto laboral que se produjo en Artes Gráficas Rioplantenses en 2004. Ese año los trabajadores decidieron salir a luchar en defensa del Convenio Colectivo de Trabajo y por un aumento salarial. Ante la intransigencia de la despótica patronal del Grupo Clarín, del paro inicial se pasó a los piquetes en la puerta y al bloqueo del movimiento de camiones. La huelga cedió cuando 600 guardias de Infantería, con camiones hidrantes incluidos, militarizaron la planta.  El Ministro de Seguridad de entonces era Horacio Rosatti, quien había sido designado por Néstor Kirchner como reemplazo de Gustavo Béliz luego de que este denunciara a la SIDE "como el aparato más oscuro de la Argentina". El resultado de la represión que liquidó la lucha obrera fueron 150 despedidos, incluida su Comisión Interna, que por entonces también integraba Pablo Viñas, actual Secretario General de AGR-Clarín, quien encabeza la actual ocupación. Eran momentos de buenas relaciones entre Néstor Kirchner y Magnetto.
 

 

 

Julio Piumato, del sindicato de Judiciales, revestía en ese momento en las filas del oficialismo sindical y se acercó al conflicto junto con Miguel Bonasso  para convencer a los obreros de que acataran la conciliación obligatoria mediante el "ofrecimiento de garantías presidenciales" cuando las tropas ya estaban en la planta. Raimundo Ongaro, Secretario General gráfico, no pisó el conflicto.

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"A los despidos siguió el lock-out patronal. Ya sabemos cómo “pisa” la señora de Noble en la Justicia y el aparato del Estado. La Interna se plegó a la línea del Sindicato de discutir caso por caso quiénes podrían entrar a planta. El resultado fue una tumultuosa asamblea. Los obreros no dejaron hablar a un asesor del Sindicato y exigieron “convocar el Plenario de Delegados en la puerta del Ministerio de Trabajo”. Una línea similar desarrolló la Naranja: que el Cuerpo de Delegados deliberara en la calle, frente a los huelguistas. Los obreros, por su parte, montaron piquetes de todos los despedidos en las puertas de la empresa. Las disposiciones tomadas, en el difícil cuadro, son acertadas. Con el operativo de otros 200 policías para desalojar a los despedidos de Firestone, queda claro que la ofensiva contra la lucha obrera es una sola. La huelga de AGR puso en la mesa que el ataque represivo no se limita a los desocupados y piqueteros, sino que se extiende a toda la clase obrera. " (declaración de La Naranja Gráfica, 9/9/2004)

La misma declaración relata diversas acciones del clasismo para romper el cerco mediático, en primer lugar de Clarín, y para que se generalizara en todo el gremio el apoyo a esa lucha. Entre esas acciones la declaración relata que Néstor Pitrola estuvo en la puerta de la gráfica Ciccone a las 5:30 horas de la mañana del miércoles 1°, como parte del vuelco de toda la agrupación Naranja al apoyo al conflicto. 

 

 

Como represalia, en 2009 inició un aberrante juicio penal contra nueve delegados gráficos de AGR-Clarín. por los delitos de usurpación, hurto, amenazas, coacción y privación ilegítima de la libertad. Según la versión patronal, los 300 obreros habrían parado amenazados y secuestrados por la Comisión Interna; la retención de mercadería en el marco de la huelga y el paro en la planta serían hurto y usurpación, respectivamente.

 

 

En 2011, tras una persistencia digna de las grandes causas, Pablo Viñas fue reincorporado a la planta, luego del ingreso de los delegados moyanistas que habían sido reincorporados previamente mediante un acuerdo de Clarín con el Ministerio de Trabajo -que había dejado afuera al congresal opositor. Viñas reingresó por una decisión judicial tras una larga campaña política y sindical reclamando su reinstalación.

 

En noviembre de ese año se realizaron las elecciones de la Comisión Interna en Artes Gráficas Rioplatense (AGR) del Grupo Clarín y ganó la llamada "Lista de los Compañeros", encabezada por Pablo Viñas con el 55% de los votos, contra la lista impulsada por la gerencia, encabezada por el delegado K Luis Siri -miembro de la directiva del sindicato gráfico y en ese momento bandera predilecta del moyanismo y el programa "6,7,8" en la ‘cruzada’ contra “la Corpo”. 

Esta historia es la que la patronal de Clarín busca quebrar con el vaciamiento y despido ilegal de centenares de obreros que conquistaron, tras más de una década de lucha, una organización gremial interna que dio pelea por mejorar las condiciones laborales y salariales y lo conquistó, en una rama asediada por los despidos, la precarización laboral y el trabajo negro.

Esta historia es la que Cristina se ve obligada a omitir.

¡Viva la lucha de AGR Clarín!

Abajo el lock out patronal. Reincorporación de los despedidos

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