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2 de febrero de 2017

Córdoba: Schiaretti, el ajustador impotente

El gobernador Juan Schiaretti concurrió a la legislatura provincial para inaugurar un nuevo período de sesiones.
 
Con una impostada verborragia peronista ratificó su alianza (que él llama “institucional”) con Macri y su gobierno. Y lo hizo en función de un objetivo: garantizar la gobernabilidad, dicho esto cuando sostenía que el problema de la pobreza era el principal problema. Habló hasta el hartazgo del tema para reivindicar planes sociales miserables como la tarjeta de $ 600 mensuales, el mismo día que comenzaba a regir un aumento del 30% en la electricidad, un 25% de los peajes y están llegando los cedulones con los aumentos del inmobiliario. En ese cuadro omitió toda referencia a las negociaciones salariales con los empleados provinciales que el presupuesto fijó en un 18%, ocultando que al día siguiente participaría en Buenos Aires de una reunión de gobernadores para hacer un frente común e imponer el techo del 18% en las paritarias docentes.
 
La preocupación por la ‘gobernabilidad’ en el marco del ajuste trasluce la preocupación frente a la reacción popular. 
 
Razones no le faltan. Ese mismo día los trabajadores de Fumiscor, una autopartista de la presidenta de la Cámara de Industriales Metalúrgicas, estaba parada con sus trabajadores adentro rechazando 40 despidos; el ministerio de Trabajo terminó decretando al filo del día la conciliación obligatoria con los despedidos adentro según la información llegada mientras se escribían estas líneas. 
 
La reacción obrera es muy importante en un cuadro de despidos en toda la industria metalúrgica y metalmecánica. También los trabajadores de Valeo están en asambleas por despidos. 
Justamente,  Schiaretti omitió toda referencia al cuadro de los despidos y las suspensiones y más precisamente a la enorme crisis industrial. Sobre esto solo reivindicó los planes de precarización como el Primer Paso y todos los otros que terminan siendo subsidios a las patronales para negrear trabajadores. 
 
La única referencia fue los 4.000  puestos de trabajo que traerían las inversiones de Nissan y Fiat en Córdoba (en 2018), algo que las propias patronales no aseguran pero que sí ha dado pie a un convenio con rebajas salariales y modificación del régimen de trabajo para los futuros trabajadores, mientras las fábricas se vacían por los retiros “voluntarios”, las jubilaciones anticipadas o los despidos directos. 
 
Tecleando, tecleando
 
La verborragia del gobernador no pudo ocultar una crisis manifiesta.
 
Una manifestación tiene que ver con la construcción de los gasoductos troncales. Un 60% de la obra dependía del financiamiento de dos bancos chinos que no dan muestra de voluntad de hacerlo.
 
La crisis mundial le pegó un cachetazo al gobierno que ahora saldrá a buscar un financiamiento en el medio de las subas de las tasas de interés. El resto de la obra está en manos de Odebrecht y por lo tanto sujeta a los avatares políticos. Sobre esto, Schiaretti no emitió palabra y solo aseveró con más ganas que certezas que las obras “se hacen o se hacen”.
 
El otro punto crítico es el de una crisis dentro de la policía por las denuncias cada vez más escandalosas de la participación directa de agentes y jefes en robos y otros delitos. A lo que parece una guerra de camarillas, con lazos en la justicia y el aparato político, por negocios, el gobierno le opone un “mayor control” efectuado por la misma policía (¡!).
 
Finalmente tuvo que hacerse cargo del fracaso de la aprobación del proyecto de la ley de bosques para instar a un consenso que dejará afuera los reclamos de las organizaciones ambientales y populares que se colocaron a la cabeza de la lucha contra el intento de liberar el 25% del bosque hoy protegido a la actividad ganadera. 
 
En resumen, el discurso de un ajustador, sostenedor de negociados con el ambiente, la obra pública y la especulación inmobiliaria, con una declarada impotencia frente al derrumbe industrial, la pudrición del aparato estatal con el aumento de la inseguridad y la crisis capitalista que puso sus planes en stand by.
 
La agenda de los trabajadores
 
En oposición a esta política convocamos a un acto de nuestro partido en las cercanías de una legislatura supervallada, donde hablaron los docentes, los trabajadores de la salud, los jubilados provinciales, los luchadores por la vivienda y las compañeras del Plenario de Trabajadores entre otros donde levantamos la agenda de los trabajadores, donde ratificamos nuestro compromiso con el triunfo de la lucha de AGR-Clarín y llamando a tomar los problemas en nuestras manos a organizar la ocupación de las fábricas ante los despidos, impulsar las asambleas y un plan de lucha para romper el techo salarial, a ocupar las tierras para la vivienda y a organizar un gran paro de mujeres el próximo 8 de marzo. 
 

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