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23 de febrero de 2017 | #1447

A los partidos que integran y apoyan al FIT, a los luchadores obreros y populares

Por un Congreso del Movimiento Obrero y la Izquierda

Para oponerle a la “coalición del ajuste” una alternativa política de los trabajadores
Por Corresponsal
Partido Obrero en el Frente de Izquierda
El paro nacional de este jueves 6,  que el clasismo y la izquierda ha llevado adelante con acciones activas;  la masiva lucha docente, que continúa en la mayoría de los distritos;  la ocupación de la gráfica AGR Clarín contra los despidos masivos;  la lucha de los compañeros de General Motors, del movimiento obrero de Baradero y el Cordón industrial de San Lorenzo;   la gigantesca movilización por los reclamos de la mujer trabajadora, la demostración del 24 de marzo –con la gran columna de la izquierda y los movimientos de derechos humanos independientes del Estado- entre otras, han abierto una nueva situación política:  los trabajadores irrumpen en el escenario nacional. 
Esta irrupción de luchas ha respondido a la ofensiva redoblada del gobierno contra los trabajadores y todas sus conquistas.  
 
Un gobierno que mantiene al país en el pantano económico que dejó el kirchnerismo,  y agravó la hipoteca de la deuda externa en casi 80.000 millones de dólares; 
 
un gobierno que ha dispuesto tarifazos del 500% en favor de las petroleras y otras privatizadas, sin que ello le haya puesto fin a la huelga de inversiones y al vaciamiento de nuestros recursos energéticos; 
 
Ese mismo gobierno, quiere recobrar su golpeada autoridad política ´haciéndose fuerte´ contra los trabajadores. 
Por eso,  defiende a sangre y fuego paritarias a la baja, después que ya perdimos un 10% de nuestro salario durante el  2016.
 
Las luchas en curso son una respuesta a esta escalada antiobrera.  Y ponen de manifiesto una cuestión de fondo:  para rescatar a capitalistas y banqueros , el gobierno de Macri tendrá que vérselas con la clase obrera y su disposición de lucha.
 
 
Lecciones políticas
 
 La intervención de los trabajadores ha desnudado, en primer lugar, a la burocracia de los sindicatos, que rechazó concretar un paro activo en medio de estas luchas.  Después de la rebelión que se produjo en las cercanías del palco del  7 de marzo, el triunvirato cegetista convocó a un paro dominguero sólo para un mes después, y sin perspectiva de continuidad.  La burocracia sigue el libreto de sus jefes políticos- Massa y el Pejota-, que cogobiernan con Macri en una coalición no declarada que suma a los gobernadores y bloques parlamentarios de sus partidos.   Todos ellos  le han facilitado los votos al gobierno para el pacto buitre, la reforma negrera de accidentes del trabajo,  los tarifazos y la confiscación de la deuda a los jubilados, que fue la excusa  para facilitarle a la clase capitalista el blanqueo de los fondos que fugaron al exterior. 
 
Ahora, y en medio de esta irrupción de luchas, los Massa, Stolbizer –y también el kirchnerismo-  se han llamado a silencio.  No  quieren que los trabajadores irrumpamos en la situación nacional como un factor y como una fuerza propia.  El kirchnerismo, que posa de opositor,  ya ha reiterado que no pondrá piedras en la “gobernabilidad” del ajuste,  y que se prepara como alternativa…para 2019.  En suma:  no se interpondrá entre el gobierno ajustador y los trabajadores.  En función de esta política, los K preparan su estrategia electoral  como segundos violines de los gobernadores e intendentes asociados al ajuste de Macri y Vidal.  Si Cristina Kirchner es candidata, lo hará como mascarón de proa de todos ellos.  Si desiste,  integrará a sus diputados o ex funcionarios a las listas del pejotismo.  El kirchnerismo, que gobernó con Milani, pagó 200.000 millones de dólares de deuda usuraria y mantuvo un 35% de precarización laboral, muestra también sus límites insuperables para protagonizar una real oposición al gobierno ajustador. 
 
 
La responsabilidad del Frente de Izquierda 
 
Para el oficialismo y estos “opositores”,  las elecciones que se vienen sólo van a dirimir el papel que jugarán cada uno de ellos, después de octubre,   en la tarea de trasladarle a las masas el peso de la quiebra nacional.  El rescate oficial a esta quiebra es una fuente de múltiples contradicciones al interior de los banqueros, la Unión Industrial  o los capitalistas agrarios. Ninguno de ellos cuestiona, sin embargo, la orientación general de recolonización económica, endeudamiento y ataque a las masas que ha llevado adelante el gobierno.  Tampoco lo hacen  sus agentes políticos, desde el gobierno hasta Massa, el PJ o el FPV.  El gobierno quiere  una victoria electoral para prescindir, al menos parcialmente,  de los acuerdos “a medida” con esta oposición de cuño capitalista.  Si  esos seudo opositores superan al gobierno en las urnas,  le ofrecerán la tabla de salvación de una coalición parlamentaria de alcance permanente, y eventualmente, de un  gobierno y gabinete de “unidad nacional”,  o sea,  mayores recursos políticos para avanzar en el ajuste. 
 
A la luz de esta perspectiva,  el actual ascenso de luchas cobra una enorme dimensión política: las huelgas han desautorizado esta  salida antipopular que está asociada al proceso electoral.   No sorprende, por eso, la desaparición mediática de estos “opositores”,  que no pueden hacer campaña enfrentando a los docentes y a otros trabajadores, ni tampoco apoyar su lucha –so pena de perder el apoyo financiero de los capitalistas que bancarán sus campañas.  
 
Pero por los mismos motivos,  ¡es la izquierda, y particularmente el Frente de Izquierda, la que debe intervenir con toda su fuerza en este proceso de luchas y definiciones políticas!  Es necesario que le imprimamos a este ascenso –y a los trabajadores que participan de él- una orientación y un programa definidos.  Tenemos planteada, en definitiva, la tarea de unir al movimiento de la clase obrera  con el programa de la izquierda.  
 
Una campaña electoral obrera y socialista  sólo puede desenvolverse en íntima conexión con la agenda de luchas, y ofreciendo planteos de organización y de salida en términos de los intereses de la mayoría trabajadora.  En función de este objetivo, el Partido Obrero ha convocado a las otras fuerzas del FIT a la concreción de un Congreso del Movimiento Obrero y la Izquierda, para votar un programa, un plan de intervención política a escala nacional y, en ese marco, proclamar las candidaturas que deberán extender esa lucha al plano electoral. En función de ello, le hemos propuesto al FIT avanzar en una lista común y evitar las PASO, de modo de concentrar todos los esfuerzos en hacer emerger a la clase obrera y a la izquierda como alternativa política.  Defendemos el frente único de la clase obrera y sus organizaciones contra el capital y sus partidos, en todos los planos de la lucha de clases. El PTS, en cambio, ha proclamado unilateralmente sus candidatos principales, anticipando la decisión de convertir a la campaña, no en el instrumento de una lucha común contra los candidatos capitalistas, sino en un campo de disputas al interior de la izquierda.  Estamos ante una expresión desembozada de electoralismo, esto es, de proclamación del proceso electoral como un fin en sí mismo y separado de la lucha de clases. 
 
El Partido Obrero llama al conjunto de los luchadores obreros y populares, y a todas las fuerzas que han apoyado o apoyan al FIT, a intervenir en este debate.   El planteo electorero debe ser retirado, para darle lugar a una gran iniciativa política que comprometa a los luchadores, al sindicalismo clasista, al movimiento de la juventud,  piquetero y de derechos humanos que lucha contra la cooptación estatal, a resolver un programa y una intervención integral, en todos los planos de la lucha de clases, contra el gobierno y sus socios del ajuste.   Invitamos a todos a pronunciarse y a sumar pronunciamientos;  a debatir este planteo y desarrollar un debate en todas las organizaciones de masas, en conexión con las grandes tareas inmediatas que tenemos planteadas para abrirle paso a los trabajadores – la lucha por un paro activo nacional y un plan de lucha;  por congresos de bases en todos los distritos y centrales obreras,  para que decidamos nosotros –y no los burócratas- el curso de la lucha;  por el apoyo a AGR Clarín y la ocupación de toda fábrica que cierre y despida;  por la victoria de la lucha docente, que debe abrirle el camino a la lucha por paritarias libres. 
 
Unamos estas luchas a la lucha por un programa  y  una salida propios, para convertir a los trabajadores y a la izquierda en alternativa política. 
 
 
Partido Obrero  en el Frente de Izquierda
5.4.2017
 

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