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13 de marzo de 2017

Movimiento de la mujer: PTS, varios pasos para atrás

La legisladora del PTS en la Unicameral cordobesa, Laura Vilches, decidió posar en una foto en el recinto junto a dos legisladoras de Cambiemos y dos del bloque kirchnerista (una de ellas una vieja dirigente docente de la burocracia celeste).
 
La foto fue tomada en la sesión ordinaria del día 8, en la que se dedicó una gran parte de la misma a “homenajear” a la mujer en su día, incluido el apoyo a la jornada de movilización. Fue un desfile de declamaciones hipócritas que tuvieron en común la pretensión de los bloques patronales, tanto del oficialismo como de la oposición, de lavarse la cara en su carácter de representantes de un régimen social que condena a mujeres y hombres a la miseria, la explotación y la violencia. Ese fue el ángulo de nuestra intervención en el recinto.
 
Lo foto de Vilches con las representantes de los bloques patronales opositores cordobeses recuerda aquella otra en la que Myriam Bregman (en ese entonces diputada nacional) posó en el Congreso Nacional junto a diputadas de todos los bloques (a excepción de Soledad Sosa del PO) unidas en el proyecto llamado de paridad de género por el cual las listas electorales debían armarse con un 50% de cada sexo.
 
Es decir, no se trata de acciones aisladas de una u otra sino de una política del propio PTS.
 
Un diario, con agudeza, bautizó a la foto en cuestión como “Ecumenismo femenino en la Unicameral”: macristas, kirchneristas e izquierdistas unidas por su condición de mujer. Explotadas y explotadoras. Representantes y defensoras del ajuste antiobrero con luchadoras. La Biblia y el calefón. El PTS borró toda línea de delimitación, a excepción que en la foto privilegió a la oposición cordobesa, que es oficialista a nivel nacional (UCR), y al kirchnerismo que es parte indisimulable de una asociación para imponer el ajuste. Una política mortal para las masas y para cualquier fuerza que se pretenda revolucionaria y por lo tanto luche por la independencia política de los trabajadores, que no significa otra que separarlos todo el tiempo de los partidos patronales y sobre todo de sus imposturas y demagogias, la forma más pérfida del dominio político.
 
La foto de Vilches con mujeres de la clase capitalista va a contramano del avance que se opera en el movimiento de mujeres. Por primera vez, después de mucho tiempo, el 8 de Marzo recupera su significado histórico, de Día de la Mujer Trabajadora. No sólo eso sino que, como corresponde, se lo conmemora con un paro (el método histórico de lucha de los trabajadores y las trabajadoras) internacional (porque los trabajadores y las trabajadoras no tienen patria). En vez de apoyar esta evolución el PTS atrasa, porque su foto es propia de quienes hablan del Día de la Mujer a secas, omitiendo toda diferenciación de clase. Pero  en una sociedad dividida en clases irreconciliables, esta `indiferenciación` equivale a que las mujeres trabajadoras vayan detrás del carro de la burguesía. La foto de Vilches no coincide con las fotos de la cabecera de la multitudinaria movilización cordobesa donde lo que se destacó es la fuerte presencia de las dirigentes políticas de la izquierda y de los movimientos de lucha. Una es una foto (la de la Legislatura) de colaboración de clases, que suma a las mujeres oprimidas con las mujeres opresoras, y la otra de un frente de lucha contra los gobiernos que éstas últimas representan y sostienen.
 
En las polémicas con el PTS señalamos el carácter reaccionario de la “transversalidad” en la lucha de las mujeres que levanta el PTS, las consecuencias de esa política son el “ecumenismo femenino” que esteriliza la potencia extraordinaria de lo que pasó el 8 de marzo; es exactamente lo opuesto a lo que sucedió hace 100 años atrás en Rusia, cuando una marcha por el día internacional de la mujer fue el comienzo de la revolución que llevó a la clase obrera y su partido al poder.
 
Además no puede desprenderse la marcha del 8 de lo que sucedió el 6 y sobre todo el 7. Es la semana de la irrupción de los trabajadores, con un repudio generalizado a la burocracia sindical que fue un golpe al gobierno y a los bloques opositores; es decir, a la “coalición del ajuste”.
 
¿El PTS y Vilches pretenden que los trabajadores pasen un día después de este hecho histórico a una reconciliación con burócratas y representantes políticos patronales?  La foto tiene ese significado.
 
La concepción de la lucha de la mujer no es un “rayo en cielo sereno” en la política del PTS. Es la misma que estuvo presente frente al encarcelamiento de Milagro Sala, en el boicot al acto de la izquierda el 1° de Mayo, en la formación de frentes electorales con el kirchnerismo residual en el movimiento estudiantil, en la política del frente único obrero en oposición al reagrupamiento clasista en los sindicatos, en la multisectorial rosarina; es, en síntesis, un política de seguidismo al nacionalismo burgués.

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