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24 de febrero de 2005 | #888

Sigue la "narcodemocracia"

“Durante el menemismo vivimos una narcodemocracia”, dijo no hace mucho el ex funcionario menemista Gustavo Beliz.
 
Y así seguimos, por lo visto en el caso de los 60 kilos de cocaína transportados en una valija por la empresa Southern Winds.
 
Por alguna cuenta pendiente o un desarreglo entre ellos, alguien “tocó pito” y dejó caer la infidencia en el teléfono de un redactor del diario La Nación . A partir de ese momento el escándalo creció, incontenible, y llegó a producir el derrumbe de la plana mayor de la Fuerza Aérea y la disolución de la Policía Aeronáutica, metidas hasta el tuétano en el asunto. Esa caída y esa disolución se produjeron a pesar de que el ministro de Defensa, José Pampuro, había corrido presuroso al edificio Cóndor a defender incondicionalmente a los aviadores militares en las primeras horas del estallido.
 
En otras palabras: el Poder Ejecutivo intentó defender, y defendió hasta donde pudo, a la gente involucrada en el tráfico de drogas, así como Eduardo Duhalde había sostenido a los asesinos del Puente Pueyrredón mientras le resultó posible. Pero, cuando se supo que Southern Winds transportó durante 2004 no menos de 50 “valijas voladoras” como la descubierta con cocaína en Barajas, ninguna tapadera podía resultar eficaz. Entonces, como acostumbra, Néstor Kirchner gritó en un acto público que la Fuerza Aérea no le informó que “había narcotraficantes” en el Aeropuerto de Ezeiza.
 
Southern Winds, conviene recordar, fue impulsada por el propio gobierno ante la quiebra de Lapa, y Kirchner en persona asistió a su primer vuelo con bombos, platillos y muchas cámaras de televisión.
 
Pero, ¿qué es Southern Winds?
 
Sencillamente, una asociación ilícita avalada por el Estado argentino.
 
“Se sabe que la mayoría del paquete accionario está a nombre de dos empresarios, pero la porción minoritaria aparece a nombre de una sociedad extranjera, de las denominadas off shore , que habría estado vinculada con Eduardo Eurnekian, dueño de Aeropuertos Argentina 2000” ( La Nación , 18/2).
 
Esto es: esa porción nunca estuvo a nombre de Eurnekian y su titular es una persona jurídica creada en el Uruguay, Bixesarri SA, cuyo apoderado en la Argentina es Antonio Patanian, de largos vínculos con Eurnekian. Exactamente así, como se sabe, funcionaba el boliche República de Cromañón (Omar Chabán no figura en registro alguno, y la sociedad, que se creó con un aval de 100 pesos, está a nombre de un jubilado uruguayo). Se trata de empresas constituidas con el único propósito de cometer delitos.
 
Ahora bien: en el caso del contrabando de drogas, una pareja detenida en España acusa al ex jefe del Aeropuerto de Ezeiza, comodoro Alberto Beltrame –padre de Walter, gerente de relaciones institucionales de SW y ya detenido– de estar al tanto del tráfico de drogas mediante aviones de esa compañía. Por supuesto, no pueden pasar valijas con 60 kilos de cocaína sin la complicidad abierta de las autoridades del aeropuerto.
 
El hedor también llega desde Córdoba, donde la masacre del Penal San Martín puso al descubierto una red de guardiacárceles “sacapresos”, que dejaban huir a ciertos “pesados” a cambio de buenos montos de dinero. Según se ha sabido, los escapes arreglados se producían durante traslados fraudulentos a Tucumán. Pero en ese caso el escándalo promete hacerse mucho mayor, porque para trasladar un detenido es necesario un exhorto judicial –por ejemplo, de un juzgado tucumano– que debe ser aceptado por el juez de ejecución penal de Córdoba, quien a su vez da la orden de traslado al Servicio Penitenciario. Dicho de otro modo: eso no puede funcionar sin una extensa organización criminal que debe involucrar necesariamente al Poder Judicial y al poder político de la provincia.
 
Queda a la vista: alternativa obrera y socialista, o República de Cromañón.

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