fbnoscript
2 de abril de 2017

En 2017, basta de arsénico en el agua

En 2017 vence la prórroga que el Gobierno nacional fijó para el cumplimiento de la obligación prevista desde 2007 en el Código Alimentario Argentino (CAA), a fin que las provincias, también Buenos Aires, reduzcan los niveles de arsénico en el agua al 0,01 mg/l, porcentaje recomendado por la OMS.
 
La Nación, el 20 de diciembre pasado, publicó un mapa donde el Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS) presenta una investigación sobre zonas con agua que contienen arsénico y menciona que Argentina está entre los 12 países del mundo con mayor concentración de arsénico en el agua.
 
Figura el listado de las provincias más afectadas por la contaminación arsenical y revela que la provincia de Buenos Aires es una ellas, con riesgo para la salud pública. Encabezan con 200 mg/l Junín, Baradero y Tornquist, luego siguen con 50 mg/l Suipacha, Nueve de Julio y Chacabuco.
 
Pero la novedad del mapa de la contaminación –aunque ya varias de esas localidades habían sido denunciadas por los vecinos en las audiencias públicas de 2015 donde hemos asistido-, es que coloca en zona con aguas de alto contenido de arsénico a 14 localidades del Conurbano bonaerense.
 
En zona norte, Escobar, Tigre, José C. Paz, Malvinas Argentinas, San Isidro, Vicente López y Tres de Febrero y “Pilar es noticias” asegura que esa localidad también estaría en las mismas circunstancias.
 
Luego sigue Oeste con las localidades de Moreno, Merlo y La  Matanza. En Sur, Berazategui, Ezeiza y Florencio Varela, entre las que hay que incluir también -por denuncias que hemos escuchado en las audiencias- a San Vicente y Cañuelas.
 
Pasados 15 meses de su asunción, Vidal cumplió el pacto con Scioli y nunca convocó a una Auditoría Pública que destapara el saqueo que desde ABSA (Aguas Bonaerenses) se ha realizado, confiscando durante una década y media a los usuarios y distribuyendo agua no apta para el consumo humano en diversas localidades de la provincia y cobrando tarifas descaradas.
 
Con el tarifazo al agua incluido, la gobernadora se ha dedicado a la cosmética del cambio de autoridades en ABSA –una reconocida caja negra- y apenas iniciado su gobierno colocó como presidente, por indicación de Macri, a “Raffaele” Sardelle, alias “Rafael Sardella” (monotributista); este hombre es en la actualidad gerente en SOCMA y presidente de ABSA (Urgente 24, 6/3).
 
Durante muchos años Sideco fue la empresa estrella en obras públicas de SOCMA y su especialidad era la construcción de cloacas, lo que les asegura en este periodo pingües negocios.
 
“Raffaelle” formó parte del directorio de Correo Argentino SA (CA) hasta 2005, cuando estalló el escándalo conocido como “consolidadoras”, una tercerización en empresas postales. Sardella era el gerente general de CA y controlaba al gerente financiero y al director comercial. El segundo en Aguas Bonaerenses es Luis Juan Bouzon, quien también trabajó en CA y cumplió funciones en SIDECO Americana S.A. Al directorio de ABSA se integró el ex intendente de General Villegas del Frente Renovador, Horacio Pascual, a quien el actual intendente de Cambiemos –Eduardo Campana- abrió una investigación por déficit presupuestario y le bochó un decreto de 300 incorporaciones en el municipio.
 
Las Plantas de abatimiento de arsénico en 9 de Julio y otras localidades tienen un mantenimiento insostenible para el presupuesto municipal, funcionan con arcilla que luego del proceso se contamina y no hay lugar donde desecharla.
 
Sigue abierta la lucha por poner en pie comisiones de vecinos en todas las localidades afectadas de provincia, que articulen acciones contra los continuos tarifazos en el servicio de agua e impongan obras públicas bajo control obrero que garanticen agua sin arsénico y estudien en profundidad que obras son necesarias para brindar agua potable.
 
Ilustración: mapa publicado por el diario La Nación sobre los niveles de arsénico y los municipios afectados

En esta nota:

Compartir

Comentarios