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7 de abril de 2017

Paro del 6: la implacable denuncia de la represión de una movilera de TN

Desde el estudio, un periodista la "corrigió", pero Valeria Sampedro defendió el uso del término "represión" para el avance sobre el corte del 6A en Panamericana. La libertad de expresión y el gremio de prensa.
Por Tomás Eps @tomaseps
En ocasión de la embestida de la Gendarmería contra el piquete en la Avenida Panamericana, en el marco del paro general del 6, la periodista Valeria Sampedro, presente en el lugar, recibió una fuerte reprimenda desde los estudios de Todo Noticias.
 
La movilera, que informaba en vivo, no vaciló en caracterizar los hechos como una represión contra aquellos que buscaban asegurar el éxito de la medida de fuerza. Inmediatamente, el periodista Gustavo Arriaga la cruzó y dijo que el uso del término "represión" no era correcto: "si la Gendarmería recibe una orden judicial no va a reprimir, sino a sacar los manifestantes. Entonces te pido con total respeto y admiración que te tengo que no usemos la palabra represión porque además la gente quiere que liberen, sino estamos mal”.
 
Sampedro refutó rápidamente el argumento: “(el término represión) significa acción de reprimir con violencia una sublevación, es decir, si la policía aplica con la fuerza el avance mas allá de la orden judicial es represión, y es lo que ocurrió acá, por eso la apliqué (a la palabra) y no veo el conflicto”.
 
 
En oportunidad de la represión contra los obreros de Cresta Roja, la movilera de TN ya se había colocado del lado de los obreros contra la línea editorial del canal de noticias del Grupo Clarín.
 
Ante el paro del 6, el Grupo Clarín se colocó como un ferviente vocero de todas las tergiversaciones y mentiras contra el paro esgrimidas desde el gobierno: subestimó el alcance de una medida que fue contundente, alentó la represión contra los piquetes, no dijo una sola palabra sobre las amenazas de las patronales para que los obreros concurrieran a trabajar, en una vulneración abierta del derecho a huelga (ocurrió en Carrefour y otras decenas de empresas).
 
Esta actitud antiobrera, que se da de bruces con la regla elemental del periodismo que es reflejar verazmente los hechos, encontró su primer límite entre los propios trabajadores de prensa, como lo demuestra la reacción de Sampedro.
 
Un día después del paro, el Grupo que se rasgó las vestiduras con la 'libertad de circulación' y el 'derecho a trabajar' a lo largo del 6, promovía -y silenciaba simultáneamente en sus medios- el desalojo de la planta de AGR-Clarín, donde los obreros defendían sus puestos de trabajo ante el cierre de Magnetto.
 

 

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