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21 de mayo de 2017

Lavajato: Carrió sale al rescate de Arribas (y Macri)

Escribe Marcelo Ramal
La crisis política brasileña no sólo ha dado un salto en su país. La marea de revelaciones sobre las relaciones de hierro entre la patria contratista brasileña y los partidos de Estado de todo el continente podría alcanzar ahora un nuevo impulso en la Argentina. Como es sabido, el grupo Odebrecht le ha ofrecido a la justicia local el `modelo` de acuerdos que ya ha practicado en otros países de la región –a saber, la entrega de toda la información sobre coimas a funcionarios a cambio de la continuidad de sus contratos de obra pública. Son conocidas también las resistencias de la justicia argentina a un acuerdo de este tipo. Ocurre que un lavajato de las pampas, como ya se está avizorando, golpeará con igual fuerza al ex gabinete kirchnerista como al corazón del gobierno actual. Uno de los cambistas involucrados en el pago de coimas, Leonardo Meirelles, ha reconocido el pago de “retornos” al tándem De Vido-Jaime por la participación de Odebrecht en la obra del soterramiento del Sarmiento. Pero en esa misma obra, la contraparte local le fue adjudicada a IECSA, la constructora del primo de Mauricio Macri. El mismo Meirelles ha involucrado a Gustavo Arribas, el actual presidente de la ex SIDE y mano derecha de Macri, en diez transferencias ilegales de fondos. El periodista de La Nación Alconada Mon, quien ha seguido la pista del “lavajato” argentino, revela hoy que Meirelles actuó bajo las órdenes de quien fuera el “generalísimo” de las operaciones ilegales entre la gran burguesía y los políticos brasileños. Se trata de Alberto Youssef, quien sería “la llave para conocer operaciones financieras vinculadas al ex ministro De Vido, al actual jefe de inteligencia Arribas y a Ricardo Jaime, entre otros” (LN, 21.5). Se entiende, en este cuadro, que la justicia argentina, tanto en lo que respecta a la `banda` de Gils Carbo-Kirchner como a la de Angelici-Macri, tenga reticencias a un acuerdo de delación premiada con los arrepentidos brasileños.
 
Ocurre, sin embargo, que la olla podría llegar a destaparse sin necesidad de acuerdo alguno: el mismo diario La Nación informa que a fines de este mes será levantado el secreto de sumario respecto de los hechos de corrupción cometidos por el grupo Odebrecht en otros países, Argentina incluida. Aún sin los `detalles´ que devendrían de un acuerdo de delación, es probable que los nombres de funcionarios involucrados terminen revelándose igual. En el lodo, bailan por igual los allegados a Macri y a Cristina.
 
Curándose en salud, la candidata del macrismo en la Ciudad, Elisa Carrió, ha salido a un rescate de la `banda` del presidente: así, y mientras cargaba las tintas contra De Vido, a quien “nadie quiere investigar” (sic), aprovechó para deslindar a Arribas y Macri de cualquier vínculo con los coimeros brasileños. En verdad, este rescate de Carrió del presidente y su espía es un rescate de sí misma, y de su candidatura. Si la onda se expande, la supuesta `campeona de la transparencia` deberá explicar su pertenencia a un gobierno igualmente envuelto en el lavajato continental.
 
En esta escalada de delaciones, la lucha de rapiña entre el capital internacional y la burguesía contratista del continente por el botín de la obra pública podría tener otro episodio en la Argentina. El clan Macri, que está tramitando un rescate del capital financiero internacional, tiene todavía sus patas de los dos lados del mostrador –los rescatistas internacionales, de un lado, y los Techint o IECSA, del otro. Buscando una retirada ordenada, el primo de Macri, Angelo Calcaterra, vendió a su constructora IECSA –involucrada en la turbia operación del soterramiento de Sarmiento- a otro empresario local. Pero el ritmo de la crisis brasileña podría dar por tierra con estas tentativas de encubrimiento, e instalarse con toda su fuerza en la campaña electoral argentina. Incluso antes del plazo de la inscripción de listas, la ciudadanía podría llegar a tener acceso a otra lista –la de los candidatos de Odebrecht.

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