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13 de junio de 2017

Los anuncios hídricos de Vidal empaquetan negociados y cero resultados

La burguesía nacional arrastra un largo historial de “desvío” de créditos internacionales, sub ejecutándolos en beneficio de sí misma, malgastándolos e incluso ejecutando obras que, terminadas en un 90%, debieron ser abandonadas por afectar intereses económicos del imperialismo inglés. Esas obras hoy son un monumento al pillaje al que se somete históricamente a los trabajadores (Canal del Norte, en TN.com.ar, 5/6).
 
En 1902, producto del encarecimiento de los fletes ferroviarios por los ingleses, el gobernador Marcelino Ugarte decidió -por las presiones de los productores rurales- avanzar con el "Canal del Norte", una obra faraónica para abaratar los fletes que según algunos  hubiera sido de ayuda para aliviar inundaciones, aunque Ameghino entonces lo consideró insuficiente y contradictorio. La gigantesca construcción abarcaba desde Leandro Alem, la laguna de Mar Chiquita en Junín, seguía por Salto, Carmen de Areco, Arrecifes, Baradero  hasta el Paraná de las Palmas, donde se construiría un puerto de ultramar para despachar mercadería. Eran 308 kms con un sistema similar al del Canal de Panamá, en una vía navegable en pleno corazón bonaerense. Invirtieron, avanzaron, pero nunca terminaron porque se rindieron al ferrocarril que detentaba el monopolio de los fletes de carga y el Canal del Norte era una competencia comercial insoportable. La burguesía nacional, una vez más, terminó de rodillas frente a los imperialistas.
 
En abril último, la gobernadora María Eugenia Vidal se largó con un plan de obras que abarcaría la Cuenca del Salado, a pesar que hace 130 años mediante el folleto “Secas e Inundaciones…” Florentino Ameghino caracterizó al detalle el fenómeno y las soluciones pertinentes, impulsando un Plan Integral de Gestión hidráulica. Al PIGH hay que sumarle una cantidad abrumadora de estudios resueltos en las Universidades públicas que sintetizados son el proyecto que se necesita emprender para resolver el problema de las sequías y las inundaciones en la Cuenca del Salado.
 
La gobernadora ha abandonado toda sutileza, aprovechando la Emergencia Hídrica en la provincia que le permite no licitar públicamente las obras y tranzarlas con quien fuera. Para eso, ha declarado que va a recurrir a un equipo de técnicos holandeses y sin anestesia anunció que se necesitan u$s 2.150 millones ($15.000 millones). Vidal se maneja hoy como aquellos “barones” (Duhalde y Solá) que le pagaron a los ingleses en 1997 u$s3 millones por el Plan Master Integral para el Salado, un verdadero fracaso que cumple 20 años sin terminarse.
 
Los especialistas desenmascaran a la gobernadora cuando denuncian que con $15.000 millones no se hace nada y consideran que ya antes de la devaluación de diciembre 2016 eran necesarios más de $321.000 millones para atenuar las inundaciones. El gobierno provincial propone $1.200 millones para solucionar la problemática en la Cuenca pero se necesitarían más de $140.000 millones. Esto desnuda que $15.000 millones son insuficientes para las obras necesarias pero no lo son para hacerlos desaparecer en los 3 años que le restan de mandato a Vidal. 
 
El Plan de Vidal empieza y termina con obras y créditos que ayudan al desborde de la hoy inestimable deuda externa.
 
Control de la obra pública y de los créditos para la misma en manos de la clase obrera y universidades públicas.

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