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15 de junio de 2017

El mentiroso 1,4% de desocupación del que habla Capitanich

Se jactó en Twitter de la cifra recogida por el Indec para Gran Resistencia, mientras la capital chaqueña está copada por movilizaciones de desocupados.
Por Tomás Eps @tomaseps

Mientras el centro de Resistencia es escenario de movilizaciones de desocupados todos los días, el ex gobernador chaqueño y actual intendente de la ciudad capitalina, Jorge Capitanich, se jactó vía twitter de un índice de solo “1,4 por ciento de desocupación en Gran Resistencia” (pidiendo incluso elogios por parte de Cambiemos).

 

 

¿Cómo se llega al 1,4%, que Capitanich recoge de las estadísticas del Indec y contrastaría con la tasa del 9,2% de desocupación a nivel nacional?
 
Económicamente Inactivos
 
Como es sabido, la tasa de desocupación se mide sobre la “población económicamente activa” (PEA), que abarca tanto a quienes trabajan como a aquellos que buscan trabajo, y da cuenta de estos últimos. En Gran Resistencia, la PEA abarca actualmente al 35,1% de la población, contra un promedio nacional de 45,5% –se trata de la más baja del país después de la de Formosa.
 
Es decir que una enorme parte de la población sin trabajo ha dejado de buscarlo, como resultado de toda una orientación social en la provincia: mayor desindustrialización –en el último año hubo 500 despidos fabriles y se cerraron varias fábricas, como Platex Pampero y Frigorífico Toba–, desalojo de campesinos para el avance de los pulpos sojeros y un brutal parate de la obra pública –reflejado en cerca de 4000 casas que fueron iniciadas y cuya construcción se encuentra detenida.
 
Por si quedan dudas sobre la desindustrialización creciente, basta ver que, de los 150.000 empleados en blanco provinciales, solo 65.000 lo son de empresas privadas, mientras que los restantes 85.000 revistan en el Estado (sobre un total de 1.100.000 habitantes).  
 
Según informó recientemente Diario Norte, en el Chaco se perciben mensualmente 500.000 planes sociales (sumados los otorgados por ANSES, los provinciales y los de Desarrollo Social de La Nación), o sea que solamente un enorme aparato asistencial impide un estallido social. Todos ellos son considerados, para la estadística, como trabajadores ocupados; el asunto sirve no solo para alimentar el cómputo adulterado que festeja el intendente, sino también para encubrir la lucha que día a día libran quienes reciben esos planes por trabajo genuino y bajo convenio.
 
Cabe señalar que una consultora computaba el año pasado que Chaco tenía el mayor porcentaje de pobladores pobres de todo el país, con un 54,2% de la población bajo la línea de pobreza (La Nación, 27/3/16). El dato revela que, amén de los altos niveles de desempleo maquillados por Capitanich, una gran parte de quienes sí tienen trabajo no llegan con su salario a solventar necesidades mínimas.
 
En este cuadro, la búsqueda de Capitanich de separarse de las políticas recesivas y de ataque a los trabajadores por parte del gobierno nacional no pasa de una impostura. Como el conjunto de los gobernadores y de las fuerzas patronales en el Congreso, el ex Jefe de Gabinete de Cristina Kirchner integra con el macrismo una coalición del ajuste contra los trabajadores.

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