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20 de abril de 2006 | #942

Tartagal

La deforestación causa la catástrofe

La soja, el petroleo y los gobernantes, culpables
Más de 100.000 habitantes del Departamento San Martín en Salta, incluidos los más de 70.000 habitantes de Tartagal, vienen sufriendo los efectos que causan los desbordes de los ríos y el riesgo de desmoronamientos. Los evacuados superan el número de 2.000.
 
Los funcionarios nacionales y provinciales, principalmente el gobernador Romero, declaran que la naturaleza “está en contra nuestra”, que se trata de un “fenómeno natural sin precedentes”. El Intendente de Tartagal, Valenzuela (PRS), comparte estas declaraciones, acusándose mutuamente con el gobernador de cierta inacción. ¡Cuanta mentira compartida!
 
¿Dónde encontrar las verdaderas causas? En los últimos siete años, el avance de la deforestación en Salta registra cifras récord. Desde 1998 al 2004 se han deforestado 290.000 hectáreas, sólo en los departamentos de San Martín, Orán y Anta. Prácticamente la mitad se deforestó entre 2002 y 2004. A estas cifras proporcionadas por la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente Humano de la Nación debemos sumar los guarismos desconocidos hasta hoy, pero sin duda muy superiores a estos niveles, que se han registrado en el 2005.
 
Salta no es una isla. Todo el NOA y el NEA presentan la misma situación. Probablemente Salta sea una de las mayores expresiones, pues en ellas convergen además de la deforestación causada por empresas agrícolas y forestales, las petroleras.
 
Los gobernantes salteños, en su afán de justificar las inclemencias climáticas como únicas causantes del actual drama, dicen: “desde 1984 no se producían lluvias semejantes”. Están en lo cierto. Pero el punto es que las lluvias de ese año no causaron los mismos daños que ahora. Esto por la sencilla razón que la alta, media y baja cuenca de los ríos estaba cubierta íntegramente de vegetación boscosa que amortiguaba las lluvias, favorecía la infiltración en el lugar, reforzaba las laderas y evitaba las escorrentías, causantes principales de la erosión de los suelos y el desmoronamiento y profundización de cauces.
 
El avance de la frontera agrícola, para convertir suelos en campos de cultivo de soja (y de caña de azúcar en menor medida), y las prospecciones petroleras son los causantes de la deforestación, ante la mirada cómplice del gobierno provincial.
 
Como lo ha reclamado la comunidad universitaria de Tartagal (Unsa), es necesario investigar la causa del actual desastre. Analizando lo que ha ocurrido desde la naciente de los ríos, se tendrá certezas de por qué tienen este comportamiento. Identificadas las causas, se conocerán los causantes.
 
El régimen romerista es un instrumento incondicional del gran capital que opera en la provincia; de su mano continuarán los padecimientos de todos los salteños. Se tiene que ir ya.
 
 (15/4)

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