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14 de julio de 2017

Frente a la crisis, en La Matanza crecen los trueques y comedores populares

Como en el 2001, los trabajadores se descapitalizan para comer.
A lo largo y a lo ancho del distrito más poblado de la provincia de Buenos Aires, se han producido una gran cantidad de puntos de “cambio”–trueques– que tienen como epicentro la localidad de Laferrere.
 
Los mismos se originaron en grupos de Facebook y se materializaron instantáneamente. “Busco pañales, cambio por harina”, “busco abrigo, cambio por aceite/leche”… y así siguen las listas de ofertas y demandas en indumentaria de inverno y comestibles.
 
Este lamentable recurso, que implica un retroceso a formas precapitalistas de intercambio, vuelve a ser utilizado, como lo fue en el 2001, frente a la situación de pobreza y carestía que están atravesando las familias matanceras y de toda la provincia (también hay trueques en otros distritos).
 
Hoy, con 13 millones de nuevos pobres, salarios y paritarias a la baja, se incrementa la Argentina del trueque, ya que esta práctica se está propagando en todo el país.
 
Crisis y comedores
 
Mientras crece la pobreza, el gobierno de Mauricio Macri viene de fijar por decreto –luego de la reunión del Consejo del Salario– un mínimo de $8860 (menos de un tercio de la canasta familiar), con un “aumento” escalonado hasta el año que viene. Las patronales ni siquiera garantizan un salario que llegue a cubrir las necesidades más elementales de sus trabajadores.
 
Así las cosas, 6 de cada 10 chicos menores de 18 años –como lo expuso un reciente informe de la UCA– sufren carencias en la satisfacción de necesidades básicas “como alimentación, vivienda, asistencia médica, saneamiento o educación” (Clarín, 10/7). Este es el cuadro en el que han crecido los comedores y merenderos populares.
 
Cómo enfrentar la crisis
 
Son pocas las organizaciones sociales que salen a luchar contra esta situación de violencia por parte de los gobiernos. Las centrales sindicales no han convocado al paro o a un plan de lucha para frenar esta problemática. La CGT ha convocado una movilización (sin paro) recién para el 22 de agosto. A su turno, la ley de Emergencia Social es aplicada en función de seguir con la política de asistencialismo, a la que se ha integrado el triunvirato de San Cayetano  (Barrios de Pie, CCC, Movimiento Evita–CTEP), que actúan como factores de contención para evitar un estallido popular.
 
Desde el Polo Obrero, llamamos al pueblo trabajador a organizar la lucha contra el hambre en nuestros barrios, exigiendo a los municipios los refuerzos necesarios para garantizar las meriendas en los comedores. Y planteamos el desarrollo de una alternativa política para quebrar el ajuste, contra el hambre y la miseria social y por un salario mínimo igual al costo de la canasta familiar.

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