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20 de julio de 2017

Cristina, Mar del Plata y el puerto

El acto de lanzamiento de Unidad Ciudadana en Mar del Plata congregó unas 1.300 personas dentro del teatro y unas 3.000 frente a la pantalla gigante instalada en la peatonal San Martín. De acuerdo a la nueva “estrategia comunicacional” de la ex presidenta, la concurrencia pudo escuchar varios testimonios de marplatenses supuestamente afectados por las políticas de Macri, Vidal y Arroyo durante este año y medio. En el escenario estuvieron presentes el ex-gobernador Daniel Scioli, junto a decenas de ex funcionarios de los gobiernos de Alfonsín, Menem, Duhalde y De la Rua. También estuvo Hugo Curto, burócrata patotero de la UOM y ex Intendente de 3 de Febrero, ahora armador de Unidad Ciudadana.
 
Por el escenario desfilaron los testimonios de una "delegada" textil que se refirió a las penurias no de los obreros sino de los empresarios del rubro y varios comerciantes y pequeños empresarios.
 
Se destacó una filetera desocupada que relató su drama personal y concluyó que “el puerto ya no era el de antes". Esto vale la pena precisarlo. Durante la década K, los pulpos exportadores embolsaron U$S 1.500 millones al año en exportaciones y batieron récords de capturas. Los Luis Caputo –dueño del pesquero El Repunte, hundido por negligencia patronal– fueron premiados por los ministros Tomada y Rial con la homologación del “convenio pyme", que liquidó la jornada de 8 horas, la garantía horaria y el límite al procesamiento indiscriminado de materia prima. Nada de todo esto evitó la persistencia durante el gobierno de Cristina de entre 5 y 6 mil obreros del pescado en negro.
 
La precariedad y el trabajo en negro reinaron –como también ocurre ahora– entre los obreros embarcados, de la estiba y navales. Ni el récord de capturas y exportaciones ni las decenas de naufragios ocurridos en la década K fueron estímulo suficiente para que las patronales mejoraran la flota, y menos para impulsar una industria naval nacional. Sirvió, en cambio, para encumbrar a Horacio Tettamantti, propietario del astillero SPI, a importantes puestos del Estado. El SPI es un astillero que usa y abusa de las cooperativas truchas de trabajo que florecen en el puerto.
 
El movimiento obrero de puerto fue duramente reprimido por el kirchnerismo, que nunca escatimó el envío de Infantería y Prefectura para desalojar plantas tomadas, detuvo activistas, ilegalizó paros, impuso conciliaciones contra los obreros en lucha, amañó elecciones y compró y cooptó a dirigentes gremiales.
 
De este modo, la compañera filetera concluyó abrazada a una de las grandes responsables de esta masacre social y laboral.
 
La única expresión de lucha en el acto la aportó la teatrista Viviana Ruiz, quien luego de retratar el ajuste sobre la cultura y reclamar que se vaya la secretaria de Cultura local, Sivana Rojas, agradeció la invitación, pero dejó en claro que no pertenece al "espacio político" de la ex presidenta.
 
En el cierre del acto, a cargo de Cristina, fue una breve intervención de carácter lacrimógeno y de resignación ante el macrismo. No explicó que se lo se podría frenar mediante una fuerte lucha obrera y social, por supuesto, cuando acaba de pedir a los gremios que la apoyan que levanten la marcha que habían planificado para el 7 de agosto. Su mensaje es no luchar y votarla en agosto, luego votarla en octubre y luego esperar hasta el 2019.
 
El Partido Obrero en el Frente de Izquierda en los días previos al lanzamiento de CFK emitió una declaración que señalaba que "Cristina es una visita amigable para los dueños de Mar del Plata". El contenido del acto de apertura de su campaña lo ratificó plenamente.
 
 

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