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18 de agosto de 2017

El programa económico de Massa-Lavagna es una impostura

Lavagna viene advirtiendo sobre el peligro de un estallido como consecuencia del endeudamiento externo, que está adquiriendo un ritmo cada vez más vertiginoso.
 
¿Qué plantea el Frente Renovador? Seguir endeudándose, pero en lugar de recurrir a una sola fuente, ampliar el menú de opciones.
 
“Parte del incremento de la capacidad prestable del sistema local –plantea el extenso programa económico que han publicado– debe canalizarse a financiar el déficit, entendiendo que el mismo funcionará a modo de ´puente´ hasta llegar al equilibrio fiscal” Esto es la vieja receta que aplicaron Cristina y Kicillof, que sustituyeron endeudamiento externo por interno. Esto ya fracasó.
 
Si la capacidad prestable se destina al pago de la deuda, la “reorientación del crédito al sector productivo” que pregona el Frente Renovador es una estafa. Si el Estado sale a competir por los fondos disponibles en el mercado, eso presionaría en forma violenta el alza de la tasa de interés, lo cual se da de patadas con cualquier perspectiva de reactivación. La promesa de “crecimiento” que baten el parche Lavagna y su actual jefe son verso.
 
Después de despotricar “contra la bicicleta financiera”, el Frente Renovador plantea tímidamente “limitarla”. En buen romance, el espiral especulativo va a seguir en pie.
 
Aunque el tándem Lavagna–Massa pone énfasis en el endeudamiento interno no excluye el endeudamiento externo. Como es sabido, la condición para uno y otro, es un fuerte rendimiento en dólares, tanto para alentar el ingreso de divisas del exterior (carry trade) como para evitar que los fondos disponibles en el país se desplacen hacia la divisa norteamericana.
 
Para contrarrestar el peligro de una hiperinflación, el Frente Renovador propone seguir con la política de esterilización, aunque plantea “diversificar las herramientas”. Entre ellas, sustituir los criticados Lebacs que hoy emite el Banco Central por títulos del Tesoro nacional, de modo de absorber los pesos que se emiten como contrapartida de los dólares que ingresan al país. Esta política ya la ha comenzado a implementar el gobierno de Macri, que viene emitiendo en forma vertiginosa Letes (Letras de Tesorería) para reemplazar a los Lebacs que, en poco tiempo, cumulan la friolera de 15.000 millones de dólares.
 
Entre los planes que el gobierno tiene en carpeta, uno de ellos es, precisamente, reconvertir la deuda del Banco Central en títulos de la deuda estatal, lo que está en sintonía con la propuesta “renovadora”. Esto significaría incrementar la deuda en otros 60.000 millones de dólares. Después de advertir sobre el peligro de un endeudamiento explosivo, el programa económico Lavagna y Massa nos lleva al mismo puerto, pavimentando el terreno para una nueva quiebra nacional.
 
El programa económico Lavagna-Massa no tiene nada de original ni alternativo. La “avenida del medio” amalgama recursos de los que se valió el gobierno kirchnerista y de lo que se está valiendo el gobierno actual. Semejante combinación es impotente para resolver los desequilibrios económicos que enfrenta el país. Por el contrario, está llamado a agravarlos.
 
En las 62 páginas del extenso folleto que contiene el programa económico no se menciona una sola vez la palabra “ajuste”. Los renovadores pregonan un “equilibrio fiscal” que es pura “cháchara”, pues promueven el pago de la deuda y su financiamiento parasitario, principal fuente de desequilibrio de las finanzas públicas. El programa económico del Frente Renovador plantea implementar la “ley de responsabilidad fiscal”, que no es ni más ni menos que un plan de austeridad a escala general. Significa que las provincias y el Estado nacional deberán proceder a un ajuste presupuestario en regla como condición para acceder a los fondos y al refinanciamiento de sus deudas.
 
 
 
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