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15 de septiembre de 2017

El cristinista Ferraresi hace votar una reforma laboral a lo Macri

El Concejo Deliberante de Avellaneda votó la creación de un régimen de Personal Temporario Jornalizado (ordenanza N°3.117).
 
Los contratados bajo esta figura laboral, que funcionaría como una Unidad Ejecutora Municipal de Proyectos y Construcción de Viviendas, no gozarán de las garantías de estabilidad laboral que contiene el Estatuto de Municipales, y tendrán un salario por jornal fijado mediante una ordenanza, es decir por fuera de la paritaria municipal y del convenio de la UOCRA.
 
De este modo, el intendente ´ultra cristinista´ Jorge Ferraresi paga a un ayudante –la categoría más baja del convenio de la construcción– $444 por una jornada de ocho horas cuando el último acuerdo de la Uocra establece $521. Equivale a una reducción salarial del 15%.
 
El acuerdo fue pergeñado con la burocracia de la UOCRA, cuyo secretario general de la seccional Avellaneda, Héctor Villagra, es concejal del bloque de Ferraresi. Ha apoyado un acuerdo y votado una legislación que mantiene fuera de convenio a trabajadores que tendría que estar representando.
 
El plantel de trabajo del municipio, que en muchísimas dependencias carece de las más elementales condiciones de seguridad e higiene, está integrado por trabajadores de planta con sueldos de cinco mil pesos de básico y salarios de bolsillo que no llegan ni a la mitad de una canasta familiar; por contratados que tendrían que estar en planta permanente, según la legislación vigente, y por una masa de cooperativistas precarizados que, en algunos casos, reciben un plus en negro para redondear un ingreso similar al de estos trabajadores jornalizados.
 
Esta ordenanza significa la quiebra de la estabilidad laboral –el personal contratado por esta vía tendría aún menos estabilidad laboral que el de las cooperativas Argentina Trabaja–, del principio de igual salario por igual trabajo y de la discusión paritaria de las condiciones laborales. Es un retroceso de las conquistas del movimiento obrero a etapas previas al reconocimiento de los sindicatos y un adelanto de la reforma laboral que Macri tiene prevista para después de las elecciones de octubre. Los cristinistas como Ferraresi no son improvisados en esta materia. A pesar de los discursos sobre “limitar el ajuste” de la jefa de Unidad Ciudadana, sus gobiernos han sido promotores sistemáticos de la precarización y la tercerización laboral.
 
Frente a esto, el Sindicato de Municipales se ha limitado a denunciar a Ferraresi por los medios y a anunciar una presentación judicial. Nada de asamblea o plan de lucha para enfrentarlo. Los dirigentes del gremio y la federación que encabezan, la FESIMUBO, hoy randazzistas, han subordinado la lucha contra la ofensiva anti-laboral de los intendentes a la búsqueda de cobijo dentro del PJ, a la sombra de los barones del conurbano que negrean a lo municipales.
 
En Avellaneda, el padrón sindical de municipales ha quedado partido en tres. Ferraresi promovió un sindicato amarillo afiliado a la CTA Yasky, llamado SUMA, y el ingreso de UPCN. La persecución sindical, la asignación o retiro arbitrario de sumas en negro y los aprietes han sido las herramientas para promover la desafiliación e inflar a los nuevos sindicatos para dividir a los municipales. La impostura del llamado de Unidad Ciudadana a ponerle “límite al ajuste” queda al descubierto donde gobierna, de Santa Cruz a Avellaneda.  
 
Llamamos a rechazar este avance contra los derechos laborales. Es necesario un plan de acción de los trabajadores municipales de Avellaneda para enfrentar esta ofensiva.
 
Asambleas comunes de personal de planta, contratados y precarizados, afiliados o no afiliados, para votar un pliego de reclamos y un plan de lucha.
 
Ningún salario debajo de la canasta familiar.
 
Pase a planta permanente a los precarizados.
 
Que se cumplan las condiciones de seguridad e higiene.
 
Basta de persecución sindical.

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