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28 de septiembre de 2017

CFK en Crónica: agravio a las víctimas de la masacre de Once

Por Mariana Ángeles
@romano_m
La alusión de la ex presidenta a la masacre de Once durante la entrevista con Chiche Gelbung buscó exculpar de responsabilidades a su gobierno. Allí sostuvo que “el Estado no tuvo la culpa de la tragedia de Once”. Para Cristina, la responsabilidad del choque de la formación del Sarmiento que produjo la muerte de 51 pasajeros corresponde al maquinista, por no haber activado los frenos. 
 
La apelación a la responsabilidad del maquinista es una maniobra baja. El juicio por la responsabilidad de Marcos Córdoba ya concluyó, con una condena a tres años y medio de prisión “por haber desactivado el sistema de detención de emergencia” –conocido como “hombre muerto”. 
 
Su declaración pretende absolver al ex ministro de Planificación de los gobiernos K, Julio De Vido, quien en estos momentos está siendo sometido a juicio oral por aquel desastre ferroviario. 
 
Chivo expiatorio
 
La utilización del maquinista como chivo expiatorio no es nueva. La idea de la “falla humana” fue la piedra de toque de la campaña encubridora del kirchnerismo para ocultar la responsabilidad de los empresarios y de sus propios funcionarios. 
 
En el primer juicio por Once, quedó demostrado que las causas de la masacre fueron el sobrepeso, la falta de compresores y el mal estado del parachoques, lo que produjo el choque de la formación contra la pared de hormigón y el “acaballamiento” de los vagones.  
 
En la masacre de Once confluyeron las responsabilidades de uno de los grupos empresarios más beneficiados bajo el kirchnerismo –los Cirigliano y TBA–, de los funcionarios del área de transporte –Ricardo Jaime y Juan Pablo Schiavi, condenados junto a los empresarios– y de la burocracia sindical. Durante años compartieron negociados que implicaron sobreprecios pagados por el Estado que volvían en forma de coimas, desvío de fondos hacia empresas del grupo al que pertenecía TBA (como Cometrans), ausencia de controles en la concesión, omisión de denuncias y vaciamiento del sistema ferroviario.
 
Todo esto condujo a la masacre más anunciada de la historia de los ferrocarriles de este país: durante los gobiernos K, hubo 43 accidentes ferroviarios, con un saldo de más de un centenar de muertos y casi dos millares de heridos. Nuestro compañero Mariano Ferreyra fue asesinado por una patota sindical que lucraba con fondos públicos en connivencia con empresarios y funcionarios mientras participaba de un reclamo de los trabajadores del ferrocarril Roca. La responsabilidad del Estado es manifiesta. Como dijo el propio Schiavi en el juicio, se trata de un “sistema” de funcionamiento, largamente aceitado, enquistado en el Estado.
 
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Durante la entrevista, CFK afirmó que se reunió con los familiares de las víctimas, sin cámaras, a los cuales “ayudó” de distintas maneras. En realidad, su gobierno intentó operar sobre los familiares para encubrir sus responsabilidades, una política de cooptación que le rindió resultados en otras oportunidades y que constituyen uno de los apartados más deleznables de la gestión K. La intervención del “abogado” Dalbón al frente de una de las querellas tuvo la finalidad de ensuciar el juicio oral, rescatar a los funcionarios acusados y descargar todas las responsabilidades en el maquinista. Este fanfarrón mediático representa a CFK en otras causas judiciales. 
 
El macrismo
 
No se puede soslayar que el macrismo, que explota electoralmente la corruptela generalizada del kichnerismo, votó la seudoestatización del ferrocarril impulsada por los K, que fue un intento por maquillar esas corruptelas y de absolver a los capitalistas vaciadores. Entre estos revista la empresa Iecsa, propiedad en ese entonces del testaferro de los Macri, Ángelo Calcaterra. Ya en el gobierno, Mauricio Macri firmó un DNU por 45 mil millones de pesos que fueron a manos del consorcio empresarial compuesto por Odebretch y Calcaterra para las obras de soterramiento del ferrocarril Sarmiento. Los Roggio y los Romero (Emepa), que fueron dos patas empresarias fundamentales de este sistema criminal de tercerizaciones, fraude y vaciamiento continúan haciendo negocios con los Macri –nunca dejaron de hacerlos. 
 
La patria contratista ha sido una base social común de "amarillos" y "nacionales y populares".
 
No es sólo un “un gobierno corrupto” sino un régimen.

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