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15 de febrero de 2018 | #1491

[Editorial] El 15, el 21 y después

La furiosa campaña del gobierno y sus medios aliados para desalentar la marcha convocada para el 21 de febrero está teniendo un curioso resultado. A medida que se suman al boicot nuevos integrantes de la burocracia sindical, mayor es el interés que está despertando la jornada del 21 en diferentes sectores de los trabajadores, incluso -y particularmente- en los sindicatos que resolvieron no marchar. El estigma que cargan los Gerardo Martínez, Daer y otros es ya demasiado extendido entre los trabajadores. Pero, principalmente, la movilización se ha abierto paso por el cuadro general que recorre a toda la clase obrera. De los ingenios del Norte a la mina de Río Turbio, pasando por el Inti, el Hospital Posadas o Fanazul, la escalada de despidos ha golpeado a más de 6.000 trabajadores desde comienzos de año. En medio de una devaluación y una escalada inflacionaria, que amenaza reiterar el 25% de aumento de los precios para este año, el gobierno se empeña en paritarias con un techo del 15%, sin ningún mecanismo indexatorio. Este es el telón de fondo de las movilizaciones del 15 -en el marco de un paro nacional de ATE- y del 21 de febrero. 

La burocracia sindical

La marcha del 21 ha crecido en convocatoria a pesar de sus propios convocantes, comenzando por el moyanismo. Después de la implosión que produjeron las grandes jornadas del 14 y 18 de diciembre en el triunvirato cegetista, Moyano ha salido a una disputa por el control de la central obrera con las otras fracciones de la burocracia, ello, en medio de sus disputas con el gobierno en torno del futuro de la empresa OCA y de las causas judiciales que lo involucran. En su agenda antiobrera, el gobierno y el gran capital han colocado con fuerza la “flexibilización” de los trabajadores del transporte, atacando gravemente el convenio camionero. Pero los Moyano no han agitado está cuestión de cara al 21. Se adivina, con ello, que esas reivindicaciones cruciales van a ser jugadas en la mesa de sus negociaciones con Macri-Triaca, y no por medio de una lucha en serio. La otra fracción convocante, la Corriente Federal kirchnerista, también está muy distante de empeñarse en infringirle una derrota al ajuste. Un sindicato de su tribu -los aceiteros del cordón de San Lorenzo- acaba de hacer punta en materia de paritarias, firmando el 15% macrista. Mientras tanto, Yasky y Baradel renuncian a preparar a la docencia para la lucha que, con toda seguridad, desatarán los topes paritarios y los ataques al estatuto docente que se traen bajo la manga Macri y Vidal. El bancario Palazzo, también de la Corriente Federal, acaba de disculparse ante la manipulada “opinión pública” por el exabrupto (sic) de haber amenazado, en un plenario de delegados de su gremio… con una huelga general.

Los límites de la burocracia sindical se ponen de manifiesto con toda su fuerza entre los estatales, sacudidos por la mayor oleada de despidos. A pesar de sus peleas internas, tanto la fracción de ATE Nacional de Godoy como la de sus antagonistas kirchneristas comparten la hostilidad común a una política de lucha consecuente, como se demuestra en la negativa a ocupar las reparticiones que despiden o, en el caso del Posadas, siquiera a impulsar el paro general del hospital. En oposición a esa política sin futuro, sobresale la lucha del Inti, donde, por iniciativa de la agrupación clasista Naranja, se desarrolla una combativa ocupación del organismo y ahora, ante su reapertura, una masiva huelga general votada por una asamblea de más de 1.000 compañeros. La impotencia de la burocracia, incluso de los pretendidos “combativos”, tiene como contrapartida a estos enormes ejemplos de lucha. 
            
Desbande inflacionario 

Pero el esfuerzo del gobierno para reducir el alcance de la jornada del 21 debe verse también a la luz de su situación general. En pocas semanas, la pretensión de continuar endeudándose a costa del capital internacional ha sido furiosamente golpeada, por la crisis mundial (derrumbe bursátil en Wall Street) y por las propias contradicciones del plan macrista, que ha saturado de papeles de deuda a los especuladores de adentro y de afuera. La suba del dólar es una expresión de este desconcierto. Pero en una economía ‘dolarizada’, como la que montó el macrismo en favor de los pulpos petroleros, los banqueros o los acreedores de deuda, la devaluación anticipa una carestía feroz. El gobierno pretende contener esta escalada “pisando” los salarios. Se viene, por lo tanto, todo un período de deliberación y luchas al interior de los sindicatos, que van a tener en las paritarias un punto crucial. 

Adónde vamos 

Pero el horizonte de miras de los Moyano y compañía está muy lejos de esta perspectiva convulsiva. Por eso, es decisivo que los sindicatos combativos, las agrupaciones y activistas clasistas y la izquierda le ofrezcamos una perspectiva y un programa a quienes quieren movilizarse el 15 y 21. En primer lugar, por la reincorporación de todos los despedidos, por la ocupación de las fábricas que cierran o despiden, y que el Estado asegure la reapertura de todas las plantas -ingenios, Fanazul- que han cerrado, bajo control de los trabajadores. Nos movilizamos, también, por paritarias libres y con indexación automática de acuerdo con la inflación,por paritarios electos y mandatados por asambleas de trabajadores, y en oposición a los “techos” oficiales y sin reajuste alguno. Ninguna flexibilización ni ataque al convenio colectivo en ningún sindicato. Los que ya han pactado la reforma laboral con el gobierno - incluyendo al clan Moyano-, y se aprestan a seguir discutiendo de qué forma hacerla pasar, no pueden decidir por nosotros. Por eso, luchamos por un congreso de bases de la CGT, la CTA y de todos los sindicatos, para que sean los trabajadores los que resuelvan el destino de sus reivindicaciones y, desde luego, por el cese de la represión a los trabajadores que volvió a descargarse en estos días en la Salta de Urtubey contra los azucareros de El Tabacal.Como se aprecia, ajuste y represión son parte de una política común de Macri y los gobernadores del pacto fiscal.Con esta política somos organizadores de la gran movilización a Plaza de Mayo del 15, junto a todas las grandes luchas del momento. Son estos grandes planteos los que hacen imperioso y necesario que los sindicatos y las agrupaciones clasistas, junto a los trabajadores de todas las luchas del momento, nos agrupemos en una columna común e independiente en la marcha del próximo 21, junto al reclamo de un paro activo nacional y un plan de lucha. Este es el planteo que el Partido Obrero le ha propuesto a los partidos del Frente de Izquierda, y el que han llevado al conjunto del movimiento obrero combativo los integrantes de nuestra Coordinadora Sindical Clasista y del Polo Obrero. 

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