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28 de febrero de 2018

El “hombre nuevo formoseño”, doctrina oficial de un régimen de punteros, miseria y represión

El proyecto de Estatuto del Docente establece la adecuación de los contenidos escolares al “hombre nuevo formoseño”, una curiosa categoría creada hace años por el gobierno de Insfrán. 
La idea de un “hombre nuevo”, forjado desde el Estado por un régimen de reelección indefinida que anula cualquier debate democrático y persigue opositores, tiene un carácter fascistizante evidente. Por parte de un gobierno que ha fracasado en resolver las necesidades mínimas del pueblo de Formosa, azotado por la falta de trabajo, la migración juvenil, los salarios que se encuentran entre los más bajos del país, la tesis del “hombre nuevo” –que remite a la idealización revolucionaria imaginada por el Che Guevara– suena a una broma de mal gusto. 
Las características de “solidaridad” aplicadas por este “hombre nuevo”, que se presentan como contrapartida del modelo “neoliberal”, encubren un monumental aparato de punteros políticos que despliega una limitada asistencia social y un control estricto del conjunto de la población de la provincia. El “hombre nuevo” que pretende Insfrán no reclama, ni sale a la calle por sus derechos, ni corta las rutas ni hace huelgas. 
Aplicado al sistema educativo, la adaptación de los programas a la tesis del “hombre nuevo formoseño”, un objetivo perseguido y garantizado por el instituto que desarrolla la formación docente en la provincia, apunta a encorsetar cualquier tipo de enseñanza científica en nombre de la adhesión al régimen de Insfrán, más cercano al norcoreano Kim Jong-Un que al Che. Como ningún docente con una mínima formación científica aceptaría de buen grado esta tesis, el régimen recurre a sanciones y persecuciones y, en última instancia, al reemplazo de docentes y directivos por punteros políticos. La degradación educativa que viene asociada a estos planteos es monumental.
En lugar de la fantasía del “hombre nuevo” gildista, reivindicamos la organización de los formoseños de carne y hueso por el acceso a la salud, la educación, la vivienda, el trabajo y el salario igual a la canasta familiar, necesidades básicas que son incompatibles con los Gobiernos de ajuste de Insfrán y Macri.

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