fbnoscript
1 de marzo de 2018 | #1492

Por qué paro activo y plan de lucha

El Partido Obrero ha lanzado una campaña política en el movimiento obrero y popular por un paro activo nacional y plan de lucha, desde las jornadas del 14 y 18 de diciembre. El planteo cobra aún más vigencia al calor de las luchas contra los despidos, las paritarias y, desde luego, contra la reforma laboral en cualquiera de sus formas.

Pero en las jóvenes generaciones de luchadores surge la pregunta: ¿qué es exactamente un paro activo?

Se trata de un paro con abandono de tareas desde cada lugar de trabajo que puede ser desde las 10 ó 12 horas. Con asambleas previas, que debaten los objetivos, preparan y organizan la movilización hacia el centro de la ciudad. El paro, idealmente debería ser de 36 horas para completar al otro día un paro total durante las 24 horas subsiguientes.

Así fue el Cordobazo, que inició el comienzo del fin de la dictadura de Onganía, en un proceso de ascenso de luchas obreras que abriría una situación de tipo revolucionaria, con un enorme desarrollo de direcciones clasistas en Córdoba y en todo el país. Otros paros activos se desarrollarían en el período: el Rosariazo, el Mendozazo y en la propia Córdoba, el Viborazo.

Iniciado por reivindicaciones obreras como el sábado inglés y las quitas zonales a los metalúrgicos, el Cordobazo fue una huelga política de masas. Tuvo a los obreros mecánicos de Ika-Renault a la cabeza, quienes derrotaron a la policía y abrieron la lucha generalizada de todo el pueblo cordobés, hasta la llegada de las tropas del Tercer Cuerpo. La burguesía, incapaz de detener el proceso gobernando como lo venía haciendo, apeló a elecciones y permitió, después de 18 años la vuelta de Perón para contener el proceso.

El “desvío” de Perón, pacto social mediante, tomó una característica definidamente contrarrevolucionaria donde sobresalen el golpe al gobierno cordobés de Obregón Cano y Atilio López, y la creación de las Tres A, que precedieron a la dictadura. En junio/julio de 1975, a partir de las coordinadoras fabriles que formarían centenares de cuerpos de delegados y miles y miles de luchadores antiburocráticos, se produjo la huelga general contra el rodrigazo y los topes paritarios del 45% que fijó Isabel Perón anulando los convenios del 100/120% arrancados por los trabajadores. El 24 de marzo siguiente, la dictadura ahogaría en sangre el proceso que desató el Cordobazo.

Cuando planteamos hoy el paro activo nacional es, justamente, para liberar las energías de la clase obrera contenidas por todas las fracciones de la burocracia sindical, desde la más colaboracionista hasta las alas opositoras. Hoy, un verdadero paro activo movilizaría tal vez millones de trabajadores, iniciando un proceso de iniciativa de las masas contra la ofensiva capitalista que podría ser el comienzo del fin del ajuste en marcha.

Notablemente, el 21F sólo el clasismo y la izquierda defendimos la consigna. Pero en un encuentro de izquierdas en el Hospital Posadas se acordó la consigna “paro general”, para consensuar con sectores de la burocracia sindical presentes. No es lo mismo. El paro dominguero de 24 horas fue usado para descomprimir la gran presión obrera y social de los primeros meses de 2017 -ocupación de AGR, huelga docente, paro de las mujeres, revuelta del 7 de marzo.

El planteo de paro activo, seguido de plan de lucha apunta al método de la huelga general, se establece como un puente hacia un movimiento decisivo para quebrar el plan de guerra de Macri y los gobernadores. No se asienta tampoco en la idea que reflotó Pablo Micheli el 21, cuando llamó a “construir un paro nacional”, lo que significa sumar burócrata por burócrata hasta tener la masa crítica. En ese caso, cuando llega el paro, es una válvula de escape.

Nuestro planteo interpela a la burocracia sindical opositora. El paro activo es un punto de ruptura que debe ser impuesto contra la burocracia sindical, como se impuso la soberbia movilización del 18D, contra el Triunvirato cegetista que llamó abiertamente a no movilizar. Por ello, llamamos a todas las organizaciones y activistas de lucha, a los sindicatos clasistas y la izquierda, a batallar por un congreso de delegados mandatados por asambleas de cada gremio, sean de la CGT o CTA para definir un programa y un plan de lucha que debería empezar por un paro activo nacional.

Compartir

Comentarios