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19 de abril de 2018 | #1498

[Editorial] Las paritarias son un robo

Exijamos inmediatas asambleas en todos los gremios

A los índices inflacionarios de marzo (2,3%) y del trimestre (6,7%), se suma otro todavía más alarmante: los precios mayoristas del trimestre sumaron 11,8%. Esto significa que en las próximas semanas y meses, irán trasladándose a los minoristas. Por eso la llamada “inflación núcleo”, la que no depende de tarifas, es altísima.

Justamente, el significado de la inflación de marzo es especial porque fue un mes sin aumento de tarifas. Todos sabemos, en abril tenemos otro 40% en la luz, los transportes aumentarán hasta junio en un 66% y la liberación de precios de los combustibles ha castigado con un 30% desde el corto lapso de las elecciones hasta ahora. La marcha anual de la inflación es del 27%. Tarifas, combustibles, devaluación, altas tasas de interés, son el combo inflacionario de una política consciente. La inflación es, esencialmente, un mecanismo de confiscación del salario, las jubilaciones y los ingresos de toda la población trabajadora.

Otro punto clave del debate de estas paritarias 2018 es la negativa cerrada -y la adaptación de la gran mayoría de la burocracia sindical- a incluir las cláusulas “gatillo” que fueron firmadas el año pasado. Uno de los pilares de la política económica en curso es la depreciación de los salarios reales.

Por asambleas en los gremios que firmaron y en los que no

En este cuadro, la burocracia sindical está firmando una, atrás de otra, paritarias en cuotas del 12/15%. No sólo los gordos o Gerardo Martínez, incluso el kirchnerista Santa María, firmó el 12%, igual que el Sutecba de los estatales de la Ciudad de Buenos Aires, lo que indica que la entrega del movimiento obrero es “transversal”. Un nuevo ejemplo es Atilra, integrante de la Corriente Federal, donde las patronales ofrecen el 10% y la dirección sindical dice que “hasta el 15% no los para nadie”, en medio de una enorme bronca de los trabajadores de la leche, tanto contra la patronal como contra la política del sindicato.

El congreso de la UOM de Mar del Plata, que sesiona mientras escribimos estas líneas, enormemente regimentado, sesionó en un marco de tensión. Se trata, en realidad, del tope del 15% más una cifra compensatoria por la fuerte pérdida del año pasado. Sectores combativos como el de Chubut, con base en Aluar, han llevado el reclamo del 25% más cláusula por zona desfavorable. La UOM Córdoba mocionó paro activo inmediato, pero estas voces fueron manijeadas, la moción no se votó y se aprobó un paro con movilización para el lejano 3 de mayo, donde el único reclamo real es elevar el mínimo a 17.000 pesos (20%), prólogo de una entrega.

El único motivo para que semejante robo al salario pase en la industria es el cuadro de parate en innumerables ramas. Esto se vio en el plenario de delegados gráficos, donde la clasista Naranja unificó con la directiva en el reclamo de 24%, aunque no fue aceptada nuestra propuesta de cláusula gatillo. La industria gráfica está funcionando al 51% de capacidad instalada, es decir a media máquina, lo cual es un factor poderoso de retracción entre los compañeros en los talleres.

Por el lado de la docencia, ha sido soberbio el paro docente universitario de 48 horas, con alto cumplimiento y reuniendo a las dos Conadu en la medida. Incluso AGD-UBA superó en este caso la tradicional modalidad de clases públicas, con paro total. En Aten, de la docencia neuquina, triunfó la posición del clasismo: el paro de cinco días.

Los bancarios han ido al paro de 48 horas con fuerte acatamiento. Un gremio fuerte como éste, ante una banca exultante de ganancias, con trabajadores en ascenso, puede ser la punta de lanza para la ruptura de los techos. Pero el carácter errático de las medidas dispuestas hasta ahora, desconcierta a los trabajadores. Hay condiciones para un plan de lucha progresivo que contribuiría con la fuerte lucha de los trabajadores del Banco Provincia contra la liquidación de su jubilación. Los choferes de la UTA, que pararon por el asesinato del compañero, mezclaron su indignación por el crimen con la bronca por la paritaria de Fernández, que además, acaba de entregar a los trabajadores del subte -que no representa- con un 14% en cuotas y descuento compulsivo del 1% para afiliados y no afiliados.

Hay reservas en el movimiento obrero para quebrar el ahogo de la burocracia sindical. Mientras tanto, Barrionuevo y Moyano gastan su tiempo en recomponer a las “62” organizaciones, un sello de nefasta historia en los últimos 45 años. Son sólo maniobras políticas para disimular el colaboracionismo con el ajuste de Macri y los gobernadores, desde posiciones más o menos opositoras.

El otro gran frente del movimiento obrero es la nueva ola de despidos en Comercio y otras ramas (Carrefour, Cencosud, Ford, azúcar), además de las cesantías en el Estado, donde las patronales -en complicidad con Triaca- se valen de los recursos de crisis para disminuir indemnizaciones, aplicando por esta vía la reforma laboral que aún no tienen.

Exijamos asambleas, en los gremios que no firmaron paritarias y también en los que ya lo hicieron, para reabrirlas. Reforcemos la campaña por el paro activo nacional y el congreso de delegados mandatados por las bases de todos los sindicatos del país. Una acción de conjunto, como en diciembre o el 8M, puede ser decisiva en este cuadro.

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