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Aborto legal en el Senado: redoblemos la movilización para que sea ley

El 8A seamos millones por el aborto legal.
Aborto legal en el Senado: redoblemos la movilización para que sea ley

Foto: Juan Diez

Tras la conquista de la media sanción por el aborto legal en Diputados, los senadores anunciaron que el 1° de agosto se dictaminará en plenario de comisiones y el 8 de agosto se votará en el recinto.

Se abre así una nueva fase de esta lucha, que tuvo su primera victoria sobre el lobby clerical en la cámara baja. Ahora deberemos redoblar esfuerzos. Si en diputados hasta el último momento no se contaba con los votos para la aprobación, en la «casa de los gobernadores», donde mandan los responsables del bloqueo al aborto no punible y la persecución a las mujeres en el interior del país, la pelea no será sencilla.

El pronunciamiento de los presidentes de los principales bloques a favor de la legalización no puede ocultar que todos ellos están partidos al interior de sus filas en esta votación y que aún no está garantizada la conquista de la ley. Todos los bloques sostienen la “libertad de voto”, que, por supuesto, solamente vale cuando está en juego un derecho de las mujeres, no cuando se trata de votar contra el pueblo y los trabajadores.

A su vez, están circulando rumores respecto de que las pretensiones del sector clerical –como eliminar la prohibición de la objeción de conciencia institucional– en lugar de ser incorporadas en el debate en el Senado, podrían ser “concesiones” que luego haga el presidente por la vía de un veto parcial. Una medida así sería una estafa y un insulto a la movilización popular. La lucha callejera debe incorporar desde ahora mismo un claro rechazo a cualquier tentativa de este tipo.

Maniobras en el Senado

La agente oficiosa del Vaticano, Gabriela Michetti, no perdió un minuto en actuar contra el avance de la ley. No es menor que sea la vicepresidenta de la Nación la que sale a la cancha contra este derecho. Por su parte, Macri, tras recibir a Lospennato, le dio inmediatamente cita a Polledo, Burgos y Campagnolli –tres paladines del oscurantismo clerical en el debate en diputados– ante quienes ratificó su oposición al aborto legal.

Michetti trazó su estrategia en una reunión en el Episcopado junto al cardenal Mario Poli y el obispo Oscar Ojea, en la que participación también Esteban Bullrich (PRO), Federico Pinedo (PRO), Guillermo Snopek (PJ) y la senadora Silvia Elías de Pérez (UCR). De allí salió la idea de imponer el giro a cuatro comisiones (Salud, Justicia y Penal, Asuntos Constitucionales y Presupuesto), para dilatar el tratamiento de la media sanción aprobada en Diputados. Finalmente, ante la evidencia de que perdería la votación en la sesión plenaria, acordaron entre todos los bloques excluir a Presupuesto y  acotar el tratamiento a las otras tres comisiones, dos de la cuales la presiden senadores que se pronunciaron en contra de la legalización -el radical Fiad, en Salud, y Mera, del PJ, en Asuntos Constitucionales. 
La inclusión de Asuntos Constitucionales está dirigida a darle aire a los infundados planteos de inconstitucionalidad, que es la carta con la que los oscurantistas buscarán bloquear la ley en las provincias si finalmente es sancionada. El giro a Presupuesto, que fue finalmente eliminado, carecía de sustento: el aborto clandestino, con 50 mil internaciones por año por prácticas mal realizadas, implica un costo mucho mayor para el Estado que el que insumirá la legalización. 

Por otra parte, cualquier cambio que los senadores introduzcan hará que el proyecto deba volver a Diputados, todo un terreno de empantamiento. Ante el fracaso del dictamen de rechazo en diputados, algunos temen un posible dictamen alternativo de los anti-derechos, que plantee una despenalización parcial y habilite la objeción de conciencia institucional. Ya ingresó al senado un proyecto de Snopek (PJ), que incluye obstáculos de toda índole para acceder a la práctica (como la denuncia judicial obligatoria en casos de violación, el sometimiento de la mujer a instancias tortuosas de disuasión y un registro forzoso para los médicos que realicen abortos, entre otros). Un dictamen de este tipo es de todos modos improbable, ya que un sector de los que rechazan la ley no está dispuesto a admitir ni siquiera una despenalización acotada.

La clave está en las calles

La presión de la Iglesia es enorme, y tras el golpe sufrido en Diputados, han recrudecido su intervención. Pero los senadores deben tomar nota de que lo que pesa como una verdadera espada de Damocles sobre ellos es la movilización popular que crece en todo el país –como lo demostraron el millón de personas que rodeó el Congreso el #13J y los más de 80 pañuelazos realizados en todo el país esta semana, y que se multiplicarán sin dudas para conquistar la ley.


¡El 8A seamos millones por el aborto legal!

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