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28 de junio de 2018 | #1508

Un paro enorme

Se abre la disputa por su continuidad
Un paro enorme

Fotos: Juan Diez y Hernán Vasco

Macri esperaba hacer pasar la Reforma Laboral mientras mirábamos los partidos del Mundial. En su lugar, se produjo el mayor paro general durante su gobierno. Como tal, implica un pronunciamiento político de masas contra el gobierno, su política y las consecuencias sobre los trabajadores. Es una expresión de la crisis política.

Las grandes capitales del país, sin excepción, estuvieron completamente paradas, la huelga se sintió desde Salta hasta Santa Cruz y, aún en su carácter dominguero y desmovilizador explícito por parte de la CGT y las CTAs, hubo movilizaciones importantes en provincias como Mendoza y Chubut, donde el pejotista Arcioni está apelando a la represión para descargar el default de la provincia sobre los estatales y docentes.

El clasismo y la izquierda del movimiento obrero, por nuestra parte, desplegamos piquetes y actos en todas las provincias y ciudades importantes que tuvieron su corolario en el importante acto obrero en el Obelisco, todo lo cual fue previamente votado en el Plenario de Lanús. En Córdoba, el Sindicato de Luz y Fuerza en lucha por el convenio, se movilizó en conjunto con el clasismo hacia el acto final en el Patio Olmos. Los piquetes fueron la expresión política más destacada de la jornada y colocaron al clasismo como candidato a la nueva dirección del movimiento que empuja desde abajo, como lo marcó Alejandro Crespo desde el Obelisco.

Esta valoración importa, más aún cuando la burguesía tensó cuerdas para quebrar el paro fábrica por fábrica, en todos los gremios industriales especialmente. Eso se sintió en los ingenios de Tucumán, Salta y Jujuy, que trabajaron, golpeados por una larga política de desgaste y derrota de sus sindicatos. Lo mismo en sectores del gremio gráfico, la Alimentación o la UOM, donde la política de desorganización sindical a nivel de cada fábrica, debilitó la medida frente a los aprietes patronales: amenazas de despidos, pérdida de premios, emplazamiento de remises, etc.

En contraste, la gran industria paró letalmente, por caso Siderca, Aluar, Acindar, Arcor, Ford, VW, Kraft, todas las plantas del neumático o automotrices cordobesas. El activismo clasista fue fundamental en el accionar fabril para garantizar la medida y asentarla en procesos previos de asambleas y debate en las secciones. La propia preparación del gran plenario de Lanús fue un factor de organización del paro, superando a la burocracia sindical.

Aunque todos los analistas de la burguesía valoraron la importancia del paro “desde la contención”, la UIA, la banca, el capital agrario y todas las asociaciones patronales jugaron contra él, incluida la CAME. Preparan sus baterías antiobreras para hacer pasar el plan de guerra que entra en la nueva fase FMI.

La lucha política

El Triunvirato busca una nueva vida, pensando en la elección del 22 de agosto de la conducción de la CGT. De ninguna manera pretende llevar el paro a una continuidad que pueda enfrentar y derrotar a un Macri debilitado, entregado a un plan del FMI que avanza a los tumbos y que es repudiado en masa por la base obrera.

Vuelven a dejar la iniciativa en manos del gobierno que convoca “reuniones sectoriales” para trenzar prebendas. Mientras tanto, busca administrar el desfasaje de las paritarias, manteniendo mano de hierro en el Estado y explotando la recesión para aminorar los porcentajes adicionales en el sector privado, y hacer pasar los despidos en uno y otro ámbito.

El moyanismo y Yasky, -así como la centroizquierda degennarista- fueron absorbidos por el paro dominguero. Desaparecieron políticamente de esta gran jornada al adaptarse por completo a la desmovilización. Moyano y Palazzo también jugaron a la interna de la CGT, con una política conservadora y de adaptación muy profunda: Moyano firmó la paritaria del 23% (el acta no establece acumulación de las cuotas), sin bono ni cláusula gatillo, lo cual fue saludado por toda la burguesía. El descomunal paro camionero fue dilapidado, como en su momento ocurrió con los paros bancarios por parte de Palazzo. El “hay 2019”, juega fuerte su papel derrotista de política de administración de la protesta en función de la interna del PJ.

El degennarismo se adaptó también al planteamiento de contención del Vaticano, que jugó fuerte con el Episcopado en la Marcha Federal y en este paro, al igual que las organizaciones sociales de San Cayetano.

En este escenario, se aprecia el valor de Lanús. O sea, la emergencia de un bloque de independencia política de los trabajadores frente a las variantes sindicales articuladas con el PJ, el kirchnerismo y la Iglesia. Lanús desplegó un programa, estableció una trama con las principales luchas del movimiento obrero, ofreció un método para las que vienen y planteó la perspectiva de un verdadero paro activo, ahora expresado en el reclamo de las 36 horas con movilización a Plaza de Mayo y a todas las plazas del país.

Los ejes para la continuidad

La ocupación y huelga de Télam desatadas a horas del paro, ante 300 despidos, son un botón de muestra del escenario que se avecina, así como la represión en Chubut a docentes y estatales movilizados contra la “antiparitaria” de Arcioni.

Desde Lanús, lanzamos un programa planteando ocupar las fábricas que cierran o despiden masivamente. Será un eje inmediato, con el Turbio, que fue partícipe del Plenario, con Télam y todas las luchas de la etapa. La asamblea de la TV Pública, convocada por el Sipreba, ha votado el paro y movilización a Télam. La inmediata solidaridad frente a la represión a los trabajadores chubutenses, también votada en Lanús.

Al mismo tiempo, la campaña por la reapertura de las paritarias es fundamental. Lanús tiene en el Sutna la nave insignia: su asamblea general ha votado el reclamo del 30% con cláusula de actualización, un programa a extender en todo el movimiento obrero. El sindicalismo docente estará envuelto en el debate del no inicio (así lo impulsa AGD en docentes universitarios), en paritarias aún abiertas, o que cerraron bajas o con decretos provinciales.

La batalla por mandatos de asambleas y paritarios electos por los trabajadores se inscribe en la política que la Coordinadora Sindical Clasista ha defendido en Lanús: un Congreso de la CGT, la CTA y todo el movimiento obrero para debatir el plan de lucha y el programa obrero de salida a la crisis.

Lanús resolvió movilizar con todo a los sindicatos por el aborto legal, que ya tiene fecha en el Senado el 8 de agosto. Otro eje que nos distingue de la burocracia sindical de todos los colores, atada a la presión clerical. Una victoria en este plano reforzará toda la lucha de los explotados.

Hemos sido acusados de desestabilizadores por nuestro accionar y nuestro discurso en el paro. Confrontamos con el planteo de “desahogo” del Triunvirato. Rechazamos el planteo extorsivo del gobierno, que opone la lucha a fondo por nuestras reivindicaciones a la gobernabilidad… del FMI.

En esa perspectiva inscribimos la batalla por el paro activo de 36 horas. Se enlaza con la lucha por la superación de la burocracia sindical, por una nueva dirección del movimiento obrero, por explotar la irrupción de la clase obrera en la escena nacional con el método de la huelga general para abrir una perspectiva de derrota de Macri, los gobernadores y el FMI. Lo que implica poner a los trabajadores a la iniciativa para luchar por una alternativa política propia.

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