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29 de junio de 2018

La deuda dolarizada de Chubut explota con la devaluación

Un anticipo del futuro nacional.
Por Tomás Eps @tomaseps

La creciente devaluación ha puesto nuevos clavos al ataúd del Estado chubutense, en lo que constituye el anticipo de un estallido a escala nacional.

La consultora FIX, que acaba de dejar su tarea en la calificación de los bonos provinciales como consecuencia de que Chubut no le renovó el contrato (fixscr, 26/6), recordó en su último informe que el 74,4% de la deuda provincial está en moneda extranjera. Luego de prever en abril que la deuda saltaría de los $24.454 millones a fines de 2017 (un 86,7% de los ingresos públicos corrientes) a $26.200 millones a fines de 2018, FIX no se atrevió a estimar una cifra antes de irse; pero es evidente que la corrida devaluatoria de los últimos meses implica una caída al vacío que colocará a la deuda holgadamente por arriba del 100% de los ingresos provinciales. Sin ir más lejos, días atrás un analista calculaba que por los próximos vencimientos en dólares, Chubut “deberá pagar 70 millones de pesos más que hace 20 días” (CadenaDelSur, 19/6).

De conjunto, la soga al cuello de los cuantiosos vencimientos en 2018 se ha agigantado con la corrida, llevando al gobierno de Mariano Arcioni (tras haber conseguido nuevas prórrogas de los vencimientos que tiene con Nación) a anunciar que refinanciaría su deuda global y fijaría nuevas fechas de vencimiento entre 2020 y 2025. Un plan de estas características resultaría carísimo –ya que “los valores de los bonos provinciales podrían desplomarse” próximamente (EES, 28/6) frente a la salida de FIX, la que a su vez señaló que las malas calificaciones de los bonos podrían seguir cayendo- y nada garantiza que resulte: como señala la consultora en retirada, el capital financiero observa un “deterioro en la capacidad de pago”. Tendríamos así el escenario de que, tras colocar en febrero una amenaza de defol y utilizarla como pretexto para un ataque descomunal a los trabajadores de la provincia, el gobierno chubutense podría encontrarse con un defol efectivo.

La situación de Chubut es una expresión con lupa del lastre de la devaluación sobre numerosas provincias endeudadas en dólares, entre ellas Neuquén (por U$S 715 millones), Río Negro (300 millones) y Tierra del Fuego (200 millones) –en las que, “dicho sea de paso, los recursos no fueron utilizados para obras de infraestructura sino para solventar gastos corrientes” (CadenaDelSur, ídem). Del Informe Trimestral de Deuda recientemente presentado por el ministerio de Economía bonaerense, se desprende que “la corrida del dólar [entre diciembre y fines de junio] aumentó un 30% la deuda de la provincia de Buenos Aires” medida en pesos (La Política Online, 24/6).

A nivel nacional, el INDEC viene de informar que la deuda externa en dólares aumentó en los primeros tres meses de 2018 unos U$S 19.192 millones, lo que la lleva a la friolera de U$S 253.740 millones –mientras en el mismo período el déficit de las cuentas externas (el balance entre los dólares que entran y los que salen) sumó U$S 9.623 millones (Clarín, 26/6), y continúa incrementándose en el orden de los 2.000 a 2.500 millones de dólares ¡por mes!

El gobierno viene de engrosar nuevamente la deuda en dólares, con una emisión por U$S 800 millones de Letras del Tesoro –una operatoria que había sido “lanzada por Caputo para captar dólares ahorristas” y que “sin embargo (…) se convirtió en una vía de dolarización barata para ahorristas, sin captar los billetes verdes que se fugaron con la última corrida y que el Gobierno intenta financiar con los dólares del FMI” (Hoy, 28/6).

La corrida cambiaria, resultante de los desequilibrios del programa oficial, echa más leña al fuego de la crisis, que los gobiernos del Pacto Fiscal –oficialistas y opositores- buscan descargar sobre los hombros de quienes viven de su trabajo. Para ellas y ellos, el ejemplo es la otra Chubut: la de los estatales y docentes que vienen enfrentando tenazmente el ajuste de Macri y Arcioni con huelgas extendidas, ocupaciones, movilizaciones y piquetes.

Los reclamos y las batallas de la población trabajadora se integran a la formulación de un programa económico propio, para que la crisis la paguen los capitalistas, y que tendrá entre sus planteos centrales el rechazo del pago de la deuda externa. 
 

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