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11 de julio de 2018

Engañas y pichangas

Los anuncios de Vidal y Larreta para la clase media
Por Marcelo Ramal

Las medidas de Vidal y Rodríguez Larreta para la “clase media” no llegan a ser siquiera un paliativo, de cara al crecimiento de la crisis social, la carestía, los despidos y la caída del salario. Los anuncios reiteran la conocida receta del uso de instrumentos de crédito para paliar la baja del consumo. Pero ello ocurre cuando el costo del crédito se ha ido por las nubes, como resultado de la tentativa (fallida) de frenar la corrida cambiaria premiando a los especuladores con tasas usurarias. En esas condiciones, endeudar todavía más a los trabajadores es calibrar una bomba de tiempo a futuro respecto de sus condiciones de vida. 


En el caso de las tarjetas del Banco Provincia, el supuesto descuento del 50% en las compras de supermercados… tiene un tope mensual de $1500. Para compras de 8 a 10.000 pesos por mes, ello representa un descuento real del 15 o 18%, no demasiado diferente a lo que los bancos ya ofrecen hoy como “gancho” para que sus clientes trabajadores dejen la mayor parte de sus ingresos en las cuentas (“bancarización”) y compren con tarjeta. Con esos fondos, los bancos obtienen beneficios extraordinarios prestándole al Tesoro y al Banco Central (Lebacs). Si la compra es con tarjeta de crédito, el banco –en este caso el Provincia- estimula al consumidor al endeudamiento “eterno” y usurario, cuando, por la caída de los ingresos, el trabajador no puede pagar la totalidad de la tarjeta y debe refinanciarse mes a mes. 


En el caso de las “facilidades” para comprar viviendas o alquilar, anunciadas por Rodríguez Larreta, se apela también al endeudamiento frente a la cada vez mayor distancia entre los salarios y el valor de las propiedades. Hoy, después de la devaluación, un salario promedio en la Ciudad apenas compra la tercera parte de un metro cuadrado en un barrio intermedio. Ello significa, por caso, que son necesarios 150 sueldos para la compra de un dos ambientes, probablemente un record histórico en la relación entre vivienda y salarios. ¿Qué ofrece el gobierno como salida?

Aumentar los montos máximos de sus préstamos, para “adecuarlos” al mayor valor en pesos de las propiedades. Pero como los salarios no han crecido –ni por asomo- en la misma cuantía, la medida oficial sólo significa un mayor horizonte de endeudamiento y una relación más gravosa entre el salario y la cuota de un préstamo hipotecario. Del lado de los alquileres, que aumentaron ¡un 35% en el primer trimestre! el gobierno ofrece pagar los gastos de ingreso a la propiedad… con un préstamo a 24 meses, o sea, cargando a los inquilinos con una nueva deuda. 


Mientras Larreta y Vidal anuncian “engañas” y “pichangas”, los tarifazos, la suba de los alimentos, las paritarias a la baja y los despidos devoran a pasos agigantados los ingresos de las familias trabajadoras. Ningún espejo de color puede tapar esta realidad, a la cual los trabajadores le deben dar una salida propia con una lucha y un programa. 

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Marcelo Ramal

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