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12 de julio de 2018 | #1510

Tarjeta roja a los ajustadores

El decreto de “reducción de gastos” que acaba de anunciar Macri es un brutal ajuste a los trabajadores estatales. 

Pone fin a los convenios del Estado con las universidades, de los cuales dependen unos 6.000 trabajadores.

Las provincias han recibido 22.460 millones de pesos menos en los primeros cinco meses del año.

A moneda constante, en el mismo período, las obras públicas han caído en un 60%, con su secuela de despidos masivos en la construcción.

El congelamiento de la planta estatal hasta fin de mandato de Macri, implica una reducción diaria de personal no repuesto.

En las paritarias estatales, la inflexibilidad es total, lo que apunta a una caída de entre 15 y 20 puntos frente a la inflación real anual.

El robo de la movilidad jubilatoria no ha tenido reparación, pero siguen su curso las rebajas de aportes patronales que desfinancian la Anses y las rebajas de impuestos a los capitalistas.

Es el brutal ajuste que ha exigido el FMI, ya en plena marcha. 

Pero ¿quién es el gobierno que empuja a semejante sangría nacional? 

Es el mismo que dejó devaluar la moneda en un 50% en pocas semanas, cuando sus socios y beneficiarios -los especuladores- comenzaron a retirar la plata del país. 

Es el mismo que ha llevado al país a una nueva bancarrota, que ahora le transfiere a todo el pueblo con inflación, despidos y tarifazos que no sólo ocurren en el Estado y en la construcción.

La recesión económica ya empezó y la desocupación escala en ascensor.

No podemos dejar que este gobierno traslade la hipoteca de su fracaso a la mayoría del país. 

El paro del pasado 25 demostró cuál es la voluntad masiva de la clase obrera.

Una voluntad ignorada por la burocracia sindical, que ha regresado a cuarteles de invierno, mientras sigue la ofensiva.

Pero se trata de la ofensiva de un gobierno en crisis, averiado, al que se lo deja seguir golpeando a las masas trabajadoras.

La seudo-oposición, que se moviliza en las fiestas patrias “contra el FMI”, el resto de los días organiza con el gobierno el ajuste “del FMI” en las provincias y en el Congreso. 

Necesitamos otra orientación y otra política: el que debe ser declarado “cesante” es el programa de hambre y miseria social de Macri, los gobernadores y el FMI, por medio de una lucha a fondo. 

Ningún despido, defensa de los convenios colectivos, reapertura de paritarias sin techo, actualización trimestral de salarios por inflación, aumento de emergencia en las jubilaciones, repudio de la deuda usuraria.

Para ello, Congreso de Delegados con mandato de las Bases de todas las centrales obreras, paro activo de 36 horas y plan de lucha hasta derrotar el plan de hambre de los ajustadores.
 

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