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28 de julio de 2018

Abajo el aumentazo en el transporte

Los nuevos aumentos en el transporte anunciados por el gobierno llevarán el boleto mínimo del colectivo a $13 para el mes de octubre, acumulando así un aumento del 116% desde febrero. A su vez, las subas anunciadas en los trenes redondearán para octubre un alza en el boleto de hasta el 175% (con respecto a febrero) en ramales como el Roca y el Belgrano Sur. En los próximos días, además, podría destrabarse el aumento -hoy frenado debido a un amparo judicial- para llevar el boleto del subte de $7,50 a $12,50. En el caso de los colectivos, ni siquiera se descartan nuevos aumentos para noviembre o diciembre en función de un posible aumento del gasoil.

El cóctel se completa con los recientes anuncios de aumentos del 25 al 30% en las tarifas de la luz y el gas. Se trata de un mazazo al bolsillo de los trabajadores, con paritarias del orden de poco más del 15%, como la que Vidal quiere imponer a la docencia en la provincia de Buenos Aires. Los aumentos anunciados en el transporte podrían sumar casi un punto al nivel de la inflación para fin de año, una inflación que rondó el 30% interanual y que fue del 16% en el primer semestre.

A pesar del calibre de los aumentos anunciados por el ministro Guillermo Dietrich (con el argumento de la devaluación del peso de los últimos meses y el encarecimiento de los combustibles), el gobierno ni siquiera se asegura con la medida una reducción de los subsidios, sino que apenas se evitará realizar nuevos desembolsos a los ya contemplados en el Presupuesto. En concepto de subsidios a las empresas, el Ministerio de Transporte maneja 83 mil millones de pesos anuales para gastos corrientes y 56 mil millones de pesos para gastos de capital (Clarín, 28/7). Estos recursos se manejan con total opacidad y discrecionalidad.

Si los aumentazos en el transporte contrastan con los bajos aumentos de salarios, también lo hacen con el mal funcionamiento del servicio. Un informe de la propia Comisión Nacional de Regulación de Transporte (CNRT) reconoce un incumplimiento de la mitad de las líneas de colectivo del área metropolitana en materia de frecuencia y cumplimiento de los trayectos (Infobae, 9/7). En el caso de los trenes, la masacre de Once puso en evidencia las mafias empresarias que llevaron el área a una desinversión criminal en sociedad con las autoridades estatales.

Y la situación de los trabajadores no es mejor. El asesinato de Leandro Alcaraz en abril en La Matanza, que despertó una rebelión de los colectiveros en la Zona Oeste, mostró la extrema inseguridad laboral en que éstos desarrollan sus labores. La burocracia que domina la UTA está completamente de espaldas a los padecimientos de sus trabajadores y es socia y cómplice de las patronales.

El aumento en el transporte debe ser suspendido y se deben abrir los libros de las privatizadas y de las contratistas a la consideración popular para que se conozcan sus verdaderos números y el desfalco que llevan adelante contra el pueblo. La confirmación de ese saqueo debe llevar a la nacionalización integral de esos servicios bajo control de sus trabajadores.

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