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31 de julio de 2018

Campeones y cocineras: la campaña machista que Carrefour tuvo que retirar

La cadena de supermercados Carrefour lanzó una campaña hacia el “Día del Niño” que apunta a sostener una clara diferenciación de género y su correlato en las tareas que hombres y mujeres –niños y niñas– pueden y deben realizar: para los niños, una imagen con un niño con actitud triunfante y dos juguetes (un auto y un casco) y la siguiente leyenda: “con C de campeón”; para las niñas, una imagen en donde se ubica a una detrás de una cocina y debajo una leyenda que dice “con C de cocinera”.

Finalmente, producto de la denuncia y repercusión en redes sociales, por esta misma vía, Carrefour se disculpó esgrimiendo que las imágenes “de ninguna manera expresan lo que la empresa piensa en materia de diversidad”. De esta forma, anuncian que la campaña será retirada de las sucursales. Esto denota el enorme repudio recibido en las redes sociales, en el marco de un movimiento de mujeres en ascenso que se encuentra a la ofensiva en materia de reclamo de sus derechos, teniendo como punta de lanza la conquista del aborto legal.

Carrefour es la misma compañía a la que el gobierno le ha aprobado un procedimiento preventivo de crisis que le permitirá desprenderse de mil empleados y una rebaja en los aportes patronales. En los últimos dos años ya había procedido a centenares de despidos en el país y somete a su personal a los bajos salarios y la más cruda flexibilización laboral.

El sostenimiento de estos estereotipos de género, incluso –y sobre todo– desde la infancia, tienen relación con el sostenimiento de las bases sociales que sostienen la violencia hacia la mujer.

Esta publicidad o campaña que lanza Carrefour intenta, además, educar desde la infancia cómo “ser mujeres” y cómo “ser varones”: las mujeres, destinadas a ser madres y eficientes amas de casa, reducidas al ámbito doméstico, mientras que los varones son postulados como “machos”, fuertes, poderosos, protagonistas del ámbito público.

El género es una construcción social y cómo debe ser y comportarse una mujer y cómo debe hacerlo el hombre es funcional a un régimen social que necesita la perpetuación de relaciones de sometimiento para su propia reproducción. El género, antes que a causas “naturales” o “biológicas”, obedece a una construcción de las clases dominantes a lo largo de la historia para garantizar el predominio de la propiedad privada y la herencia.

A su vez, la sumisión de las mujeres es una herramienta para dividir a la familia obrera y un mecanismo de control social sobre el conjunto de los oprimidos, instituida en forma jerárquica y verticalista. Así como también, claro está, esto tiene relación con que solo se puede ser mujer o varón heterosexual, reproduciendo mecanismos de control de la sexualidad que son funcionales al mantenimiento de los estereotipos de género y un modelo familiar que puede ser opresivo, violento, disfuncional, pero “ordenado”. 

De esta forma, la mujer es quién carga con todo el peso de las tareas domésticas para garantizar la reproducción de la mano de obra, además de trabajar fuera del hogar en forma mayormente precarizada y con un salario 27% menor.

Por todo esto, repudiamos la campaña de Carrefour y la reproducción de estos estereotipos de género. Es así como el Estado y las patronales promueven la permanente cosificación y degradación de la mujer desde sus múltiples aparatos de dominación ideológica (la escuela, la familia, los medios de comunicación, las iglesias… los juguetes) que educan en el menosprecio de las mujeres y está en la base de la violencia doméstica: la construcción social e histórica de los roles de género, la expresión concreta que esos roles tienen en el capitalismo, la funcionalidad de los mismos para el sostenimiento del régimen de explotación capitalista y la responsabilidad.

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