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3 de agosto de 2018

Neuquén: un programa para las fábricas ceramistas

Por la expropiación sin pago de Cerámica NQN y por la estatización bajo control obrero de toda la industria ceramista.

Las fábricas ceramistas bajo gestión obrera se encuentran en una situación completamente acuciante. El cuadro de desquicio económico general del país asfixia a las cooperativas con tarifazos que resultan impagables. A diferencia del trato que el gobierno le  ofrece al empresariado, las cooperativas ceramistas son víctimas de un deliberado sabotaje estatal. 

A modo de ejemplo, vale observar la situación de Stefani. La fábrica de ladrillos de la localidad de Cutral Có carga con más de treintaicinco años sin renovación tecnológica, cuando una fábrica ceramista suele proceder a una renovación a los diez años. Lo mismo que para Stefani vale para Zanon, que ya supera los veinte años sin renovación de maquinaria, motivo por el cual la producción se encuentra en su piso histórico, empujando el salario de los compañeros a niveles bajísimos. Es claro que la ausencia de un plan de inversiones en las cerámicas se debe a la decisión del Estado capitalista de negarles el acceso al crédito a las gestiones obreras, impidiendo de esta manera que procedan a la renovación tecnológica necesaria. 

El sabotaje del gobierno nacional ha tenido un nuevo salto con el recorte, a casi cien compañeros de las tres fábricas ceramistas, del pago del Programa de Trabajo Autogestionado, reduciendo en más de 4.000 pesos sus ingresos mensuales. Por su lado, los intendentes de Cutral Có y Plaza Huincul, Rioseco y Gianatassio, tienen a las vueltas a los obreros de Stefani para el otorgamiento de un crédito del ENIM (Ente Intermunicipal) de apenas 3,5 millones de pesos, que de ninguna manera alcanzaría para proceder a una renovación tecnológica. Sin embargo, ambos intendentes no tienen empacho en dilapidar 10 millones del ENIM extendiendo una línea crediticia a una empresa fantasma. 
Es claro que, por medio del ahogo financiero, el Estado busca el ocaso de las fábricas recuperadas por los trabajadores. Esta, ha sido una política común a todos los gobiernos, incluido el kirchnerista, desde la puesta en producción de Zanon en 2001 por parte de los obreros hasta la actualidad. 

Cerámica NQN

Cerámica NQN es la única de las tres fábricas que no ha sido expropiada. Los obreros han comenzado una campaña por su expropiación, para que el predio y la fábrica pasen a manos de la Cooperativa Confluencia, conformada por los obreros luego de la ocupación de la fábrica. En esa línea, los trabajadores han acompañado un proyecto de ley por la “expropiación” y por la “estatización” de Cerámica NQN, presentado en la legislatura provincial por los legisladores de PTS-FIT, de IS-FIT, del Frente Neuquino, de Libres del Sur y del Frente para la Victoria.

El proyecto presentado, sin embargo, es harto limitado. Plantea un pago indemnizatorio por la expropiación de la fábrica y del predio al patrón Villafranca, el empresario vaciador. También establece que el Estado no se hará cargo de las deudas del patrón, pero no discrimina la procedencia de cada acreedor, siendo que entre ellos están los propios trabajadores, quienes  al día de hoy no han cobrado su indemnización por despido. El proyecto, cuando plantea la “estatización”, es extremadamente genérico: no establece el respeto de la antigüedad de los obreros, tampoco establece el trabajo bajo convenio colectivo ceramista, ni el respeto al control obrero de la producción, ni las obligaciones de inversión del Estado. 

Programa y método 

A diferencia de los establecido en el proyecto presentado en la Legislatura, el planteo obrero debe ser la lucha por la expropiación sin pago de la fábrica y el predio de Cerámica NQN y porque Villafranca pague con sus bienes personales la indemnización adeudada a todos los trabajadores. La lucha por la estatización, respetando el control obrero, debe ser común a todo el gremio ceramista. Debe ser el Estado quien cargue con la responsabilidad de la capitalización de las fábricas para proceder a una renovación tecnológica que eleve la productividad de las mismas. Una estatización debe partir del respeto del control obrero, de la antigüedad de los trabajadores, el trabajo bajo convenio y las cargas sociales a cargo del Estado.

El Sindicato de Obreros Ceramistas, muy correctamente, ha encarado su lucha durante toda esta última etapa apostando al frente único de lucha de la clase obrera. Es por eso que fue convocante del Encuentro de Trabajadores que tuvo lugar en Neuquén y del Plenario del Sindicalismo Combativo que se realizó en Lanús. Profundizando esta política de frente único, la lucha contra el sabotaje estatal a las gestiones obreras, por la expropiación sin pago de Cerámica NQN y por la estatización bajo control obrero de toda la industria ceramista, tiene perspectiva. 
 

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