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Córdoba: La ola verde aplastó a los pro-aborto clandestino

En momentos en que se debatía el proyecto de aborto en el Senado, el pasado 8 de agosto, la provincia de Córdoba protagonizó una de las jornadas más convocantes y combativas de los últimos tiempos. La vigilia que desde temprano ocupó la avenida Irigoyen -una de las arterias más importantes de la ciudad-, superó en su momento más álgido las 60 mil personas. El contrapunto con la vigilia desplegada por el sector clerical no mereció siquiera una comparación, en tanto se limitó a algunas decenas de personas.

Más allá de la concurrencia, la superioridad de la marea verde se plasmó en la composición juvenil. Con varias semanas de antelación, el sector estudiantil, fundamentalmente de colegios secundarios, comenzó a gestar una movilización para confluir con la vigilia. La propuesta fue impuesta en votación por los estudiantes en la asamblea #NiUnaMenos, pese a la resistencia del kirchnerismo, nucleados en la FES y La Bisagra universitaria.

Por el contrario, la marcha se transformó en un verdadero estudiantazo de cuadras y cuadras de pibas y pibes que no sólo sumó masividad a la vigilia, también en claridad en cuanto al programa y las reivindicaciones propias de la juventud, entre ellas el reclamo de educación sexual integral, laica y científica, el repudio a la regimentación clerical en las escuelas y la lucha por la separación de la Iglesia del Estado.

La magnitud de toda la jornada puso de relieve la situación de subordinación a la Iglesia en que se encuentra la provincia y que cuenta con el aval de más de dos décadas de gobierno del PJ provincial de Schiaretti y De la Sota. En efecto, en Córdoba se concentran la mayor cantidad de recursos de amparo interpuestos por la ONG el Portal de Belén y otras instituciones clericales, entre ellos, contra la aplicación del aborto no punible, que se mantiene bloqueado desde hace seis años. En esta larga experiencia, se fundó el repudio a las modificaciones al proyecto aprobado en Diputados.

La impostura de las fuerzas políticas patronales no tardó en quedar en evidencia. Su sometimiento a la Iglesia quedó reflejado en la propia movilización, donde no aparecieron el macrismo y el radicalismo, y el kirchnerismo tuvo una presencia raquítica. Ello contrastó con el protagonismo del Plenario de Trabajadoras y otras organizaciones de izquierda. El PdT estuvo en la primera línea de la lucha siendo, además, las voceras políticas del movimiento. Arrancamos temprano con piquete, luego organizamos la vigilia y la gran marcha con una columna de cientos de compañeras secundarias, universitarias, de las barriadas del Polo Obrero y de la CSC.

La jornada histórica que se vivió en la provincia deja como conclusión el profundo cuestionamiento hacia las fuerzas políticas que gobiernan junto al clero y sostienen un régimen de opresión y muerte contra las mujeres y el pueblo trabajador. En un escenario de crisis y ajuste, esta conclusión es el cimiento para un periodo de lucha y rebelión, donde la izquierda está llamada a intervenir. Por el aborto legal y todos los derechos que niega este sistema de opresión: ¡Paso a la Juventud! ¡Paso a la mujer trabajadora!
 

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