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¡Vamos por la consulta popular vinculante!

¡Vamos por la consulta popular vinculante!

El movimiento de mujeres rompió todas las previsiones luchando contra el poder del Estado, el clerical y el sindical

Desde el Plenario de Trabajadoras y el Partido Obrero hemos abierto un debate en el enorme movimiento de lucha por el aborto legal, para dar continuidad a través de la lucha por una consulta popular vinculante, a nuestra pelea que ha conquistado una masividad sin precedentes en la historia por los derechos sociales en nuestro país. 

La determinación del Senado de hacer valer el peso de la Iglesia católica y quedar así de espaldas a la aprobación de la legalización del aborto, tiene ahora su continuidad en la negativa de todos los bloques del régimen a la iniciativa de una consulta popular vinculante. Esta negativa ha logrado vencer la grieta al interior de estos partidos, ya que integrantes de uno y otro bando están en contra. El diputado Daniel “Lipo”vetsky, quien viviera su primavera política mientras duró el tratamiento en Diputados, largó la propuesta y, ante la rápida desautorización de su gobierno en boca del propio Marcos Peña, no volvió a insistir. 

Para los partidos gobernantes, tanto a nivel nacional como en las provincias, la discusión del tema significa remover aspectos fundamentales de la gobernabilidad en la crisis. La Iglesia católica y la evangelista son pilares de la contención social. 

El más pérfido triunfo del clero ha sido el intercambio de favores con Cristina Kirchner. Luego de la panquequeada de su senadora por Río Negro, que todo el arco del FpV dejó pasar, como casi todo el debate sobre el aborto legal, entre el 5 y el 6 de agosto se produjo un raid mediático de Juan Grabois, absolviendo a CFK en la causa del cuaderno- gate. Luego, CFK apareció frente al juez Bonadío de la mano de Valdés y de Grabois ambos hombres de Bergoglio. Estos son los gestos de agradecimiento por dar vuelta el voto número 37.

Entre los senadores, estaba claro entonces que el Vaticano había logrado perforar al bloque cuyo apoyo silencioso al aborto legal obedecía a la presión de su base electoral. El intercambio de favores incluyó el atrevimiento de la ex presidenta de pedirle a las mujeres, que esperaban afuera del Senado el día más frío y hostil del año, que no se enojaran con la Iglesia y con los curas.

Días después murió Liz, como fruto de haberse introducido perejil en su útero. La realidad refutó de la manera más cruel al cura “Pepe” Di Paola, al obispo Gustavo Carrara y al operador papal Juan Grabois, cuyo discurso sobre el punto es que “las pobres no abortan”. El cinismo con sotana. El nuevo descubrimiento de una red de pedofilia que alcanza la acción de más de 300 sacerdotes en Pensilvania, Estados Unidos, y que habría afectado a unas mil víctimas, en su mayoría menores de edad, de violaciones y abusos, no motiva ni una palabra de parte de los disciplinadores de mujeres. El gobernador del PJ sanjuanino, Uñac, otrora precandidato presidencial del kirchnerismo, anunció que la educación sexual en la provincia quedaría en manos del clero, algo que ya ocurría, claro. La Iglesia no se va a quedar quieta y aprovechará estos tiempos para avanzar más.

La derogación de la resolución de la era K del Anmat, que prohibía el uso ginecológico del misoprostol y su venta al sistema de salud a través del Estado nacional, no alcanza a cubrir el daño de la prosecución del aborto clandestino. 

Sin embargo, el movimiento de mujeres rompió todas las previsiones luchando contra todo el poder del Estado, el clerical y el sindical. Y ese poder debe multiplicarse con una acción decidida por conquistar el aborto legal mediante una votación militada y trabajada por cada una y uno de las millones de personas que en todo el país se movilizaron durante estos cuatro meses y el 8.

El Parlamento no volverá a sufrir cambios positivos en favor del aborto legal en 2019, sencillamente porque el sistema de renovación de bancas no lo habilitará. El movimiento de lucha por el aborto legal no puede girar al plano de las recomendaciones electorales, ello constituiría un verdadero golpe a nuestra lucha. 

Hoy, que hemos conquistado una sustancial adhesión popular, deberemos recurrir a ella para conquistar el derecho al aborto, sin intermediaciones. Y salir a batallar por nuevas y mayores adhesiones a través de una acción tenaz. La vida de las niñas y mujeres, y la liquidación de este instrumento político que es el aborto clandestino son razones suficientes para disponer de todos los recursos políticos que nuestro movimiento tiene a su alcance. 

Promover la resolución mediante una consulta popular es nuestro derecho, el de quienes ven conculcados sus derechos. Si el Estado quisiera plebiscitar un derecho para impedir su avance en nombre de decisiones que, mediante engaños, la población podría avalar, lo denunciaríamos. Sin embargo, aquí se produce el fenómeno contrario. Mediante un instrumento de origen parlamentario, le daríamos la espalda a la decisión parlamentaria que frustró la sanción del aborto legal y procederíamos de manera directa a imponer nuestros derechos. El Estado no tiene derecho a plebiscitar lo que debería otorgar de plano. Pero eso no corresponde a este caso, porque el Estado capitalista no otorga derechos, ¡y mucho menos a las mujeres, a las que negó y colocó en el lugar de seres tutelados y minusválidos desde su propia conformación! 

Si reunimos asambleas en todos lados, montamos mesas en cada barrio, lugar de trabajo y universidad, nuestro movimiento será imparable. No será fácil combatir a la Iglesia, pero si fuera fácil no hubiera merecido ser emprendida la lucha. Por otra parte, tenemos la obligación de salir a la lucha, por las pibas que se la jugaron, por las y los profesionales que dieron la cara, por todas y todos los que pusieron el cuerpo. 

Juntemos firmas, recuperemos la voz y el grito, y preparemos nuestra próxima parada, el 28 de septiembre bajo la consigna de “Separación de la Iglesia del Estado, Consulta Popular Vinculante. Aborto Legal ¡YA!”.

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