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16 de agosto de 2018 | #1515

Santiago del Estero: Ganó el Frente Cívico, ajustador y clerical

En las elecciones municipales del 12 de agosto en la provincia de Santiago del Estero se impuso el Frente Cívico, que gobierna la provincia por medio de Gerardo Zamora. El FC triunfó en 25 de los 26 municipios en que se disputaban las intendencias y los concejos, y lo hizo con porcentajes abrumadores: en la capital, que es el municipio más importante de la provincia, obtuvo el 63% de los votos. Antes de esta elección, el FC ya gobernaba en 24 de los municipios. Ahora terminó arrebatándole a Cambiemos el municipio de Pinto. Sólo en La Banda (la segunda ciudad de la provincia) no logró triunfar el FC. Allí se impuso Mirolo, alineado con el Frente Renovador.

Si se miran superficialmente las cifras y la extensión del triunfo, daría la impresión de que en Santiago nada ha pasado desde la última elección provincial ocurrida el año pasado. Sin embargo, con una radiografía más de fondo, se pudo verificar que en la interna en el FC, que existe desde su conformación en 2005, entre el sector radical liderado por Zamora (actual gobernador) y el sector peronista liderado por Neder (actual vice), el fiel de la balanza se corrió en favor de Zamora. En varios municipios, ambas tendencias presentaron listas enfrentadas y en todos ellos triunfaron las listas zamoristas. La única posición de importancia que queda en manos de peronistas alineados con Neder es en Las Termas. Aunque Gioja haya saludado el triunfo del FC y lo haya presentado como un triunfo del peronismo, procurando seducir a Zamora que no es peronista, se trata de una impostura por cómo ocurrieron realmente los hechos.
Apenas 24 horas después de las elecciones se están produciendo denuncias cruzadas dentro del propio FC, donde la gente de Neder denuncia a los zamoristas por fraudes y los zamoristas de Las Termas lo hacen con los de Neder. En algunos casos han convocado a marchas. Es un fenómeno anticipado de descomposición de la alianza gobernante de la provincia

El de La Banda es un caso interesante porque allí el candidato a intendente por el FC, “Chueco” Blanco, estaba alineado con Neder, ante lo cual Zamora y los zamoristas de la Banda le hicieron el vacío. El resultado fue una derrota por 13 puntos de “Chueco” Blanco a manos del candidato Renovador, Mirolo, quien ya era intendente y había mostrado durante su mandato un alineamiento con la políticas del zamorismo.

Cambiemos hizo sapo. No sólo perdió la única intendencia que dirigía, sino que su principal fuerza, la UCR oficial, fue complemente desplazada de las listas por personajes que ocupan puestos en reparticiones nacionales designados a dedo y que responden al PRO. Este hecho y el desprestigio general y creciente del gobierno de Macri, hicieron el resto.

En el caso de los Renovadores, importa señalar que aparte de mantener el gobierno municipal de La Banda, se presentó como una coalición en la que convergieron el PCR y Libres del Sur, quienes pusieron la mano de obra en la campaña, abandonando cualquier principio político: se quitaron los pañuelos verdes, para no chocar con los massistas contrarios al proyecto de ley que se discutió en el Congreso Nacional.

La campaña del zamorismo

El zamorismo hizo una campaña destacando el orden fiscal de la provincia, la paz social y la “defensa de la vida desde la concepción” y, en la política más general, mantuvo un conjunto de resoluciones con las cuales hizo tabla rasa con el estatuto y la carrera docente.
Zamora dio órdenes a sus senadores para que votaran contra el proyecto en favor de la legalización del aborto.

Zamora y los zamoristas se corrieron de la crisis nacional -el FMI y el ajuste no existieron- a pesar de que durante la campaña se les anunció que Santiago va a ver recortados sus ingresos en más de 3.000 millones de pesos. 

Para volcar a algún sector de trabajadores indecisos, adelantó el pago de un bono de fin de año por 5.000 pesos.

Los sectores poderosos de la obra pública (grupo Ick) y los terratenientes de la soja se mantuvieron fieles en el apoyo al régimen zamorista en los municipios, reconociendo a Zamora como el único político que hoy en la provincia puede llevar a fondo el ajuste y, a la vez, defender sus intereses.

Zamora, además de su aparato de punteros, tuvo otra pléyade de apoyos que apuntalaron la campaña del FC: las burocracias de todos los sindicatos y, más importante aún, el respaldo  de la Iglesia.

Las elecciones y las luchas

El proceso de lucha de los trabajadores tuvo un pico en 2016 con la gran huelga docente de 44 días que termino reivindicativamente frustrada y el gobierno ha procurado escarmentar con persecución y con una reforma laboral anticipada, donde mediante resoluciones ha borrado el Estatuto y la carrera docente sin que el sindicato hasta ahora atinara a organizar un plan de lucha para recuperar las conquistas perdidas. Sólo los docentes agrupados en Tribuna Docente de Las Termas, que han logrado una fuerte influencia en la docencia, se mantienen como referentes y, expresión de ello, es que la lista municipal del PO en este distrito se conformó con los mejores luchadores docentes de ese proceso.

En el caso del campo, las organizaciones que en el pasado impulsaron los reclamos campesino (los Mocase) han bloqueado todos los reclamos en nombre del mal menor y han pasado a apoyar a Zamora a pesar que éste ha sido el sostén político de la expulsión de sus tierras de los pequeños campesinos e incluso de sus asesinatos.

En el campo de la gran lucha del movimiento de la mujer y a pesar de que Zamora llamó a apoyar la postura contra el proyecto en favor de la legalización de aborto, diversos movimiento feministas reivindican la política zamorista de creación de juzgados específicos -que son una nulidad frente a la enormidad de atropellos que sufren las santiagueñas a diario. A esta política de apaciguamiento se sumaron Libres del Sur y el PCR.

Desde el Plenario de Trabajadoras libramos una gran batalla, casi en solitario, por abrir un curso combativo e independiente a la lucha por los derechos de la mujer.

Nuestra campaña

En este cuadro de bloqueo, y donde el zamorismo momentáneamente mantiene el monopolio político en la provincia, sólo el Partido Obrero salió resueltamente a denunciarlo y enfrentarlo con una importante agitación. El resultado de ello es que se ganaron importantes espacios en los medios, se amplió la periferia en diversos frentes y se conquistaron más de cien fiscales en los tres municipios donde se presentó el partido.

Se debe hacer la salvedad de que en la capital se concurrió como Frente de Izquierda, aunque en la práctica sólo el Partido Obrero realizó efectivamente una campaña. Durante la misma no se pudo coordinar ninguna acción en común, ni el acto de cierre -por la negativa de Izquierda Socialista. Sólo hicieron una limitada agitación en la última semana. A la hora de la fiscalización apenas aportaron una decena de fiscales.

A pesar de estas actitudes, se logró un resultado importante, con un 3,56%, se superó al MST -que obtuvo un 2,63%- y permitió ubicar al FIT como cuarta fuerza, aunque no alcanzó para conquistar una banca.

En Las Termas, la campaña -que fue debut- tuvo impacto en un sector de la población juvenil y la docencia y se logró un 2,81%. Aquí se superó a los renovadores y a Cambiemos.

En la Banda se logró una votación más modesta, de 0,89%.

Con estos resultados, el PO ha quedado registrado como la mayor fuerza de la izquierda santiagueña, reforzado ello, además, por la capacidad de movilización e intervención en la lucha de clases provincial.

El agravamiento de la crisis nacional, el ajuste en curso, el ascenso del movimiento de la mujer son señales de la fase convulsiva en la que entra el país todo y en la que también entrará Santiago. Ahora a reclutar para terminar de capitalizar el esfuerzo realizado y enfrentar los grandes y nuevos desafíos.
 

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