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Frente a una crisis de fondo

Derrotemos el plan de ajuste y miseria social de Macri, los gobernadores y el FMI
¡Fuera Macri y el régimen corrupto de kirchneristas, macristas y pejotistas!
Asamblea Constituyente libre, soberana y con poder

Argentina está viviendo una crisis de fondo.

Por un lado, asistimos al derrumbe del régimen económico, que se traduce en devaluación de la moneda, crisis de deuda, fuga de capitales y una recesión feroz. Para los trabajadores y jubilados, eso significa una ofensiva contra sus condiciones de vida, con más despidos, mayor carestía y caída del salario.

Por el otro, el escándalo de los cuadernos coloca en el banquillo a los mayores exponentes de la clase capitalista, la misma que se benefició con un régimen de coimas con el kirchnerismo y que sostiene hoy el gobierno macrista.

Es muy clara la incapacidad del gobierno capitalista y sus partidos para darle una salida a las reivindicaciones obreras, democráticas y populares.

Los trabajadores tenemos que darle a esta crisis nuestra propia salida, y resolver una lucha y una acción para imponerla.

Que la crisis la paguen los capitalistas

La bancarrota económica de la Argentina es inseparable de una crisis capitalista de alcance internacional, que ingresa en una nueva y aguda fase. El hiperendeudamiento de los países emergentes -como Turquía, Argentina, Brasil y otros- ha terminado instalando el escenario de una cesación de pagos. Las devaluaciones monetarias en cadena no han servido para proteger a estos países de la guerra comercial que sacude a los grandes bloques -Estados Unidos, Unión Europea, China-, que se traduce en choques políticos e incluso en aprestos militares.

El gobierno Cambiemos apostó a un rescate económico de la mano de este quebrado capital internacional. En dos años y medio, el macrismo ha llevado la deuda pública al 80% de la economía. El carácter impagable de esta hipoteca ha desatado una fuga de capitales y la incesante devaluación de la moneda. El gobierno ha buscado al FMI para zafar del derrumbe.

Pero la situación se ha agravado: es que el Fondo sólo se ocupará de asegurar el pago de la deuda a los acreedores, a costa de un ajuste feroz. Como parte de éste, reclama una mayor devaluación de la moneda, lo que se traduce en mayor carestía y caída del poder adquisitivos de salarios, jubilaciones, y de los presupuestos destinados a salud, educación y el gasto social. Los pronósticos sobre inflación trepan hasta el 40% anual. El ajustazo nacional se replica en las provincias, donde los salarios de docentes y trabajadores del Estado tuvieron paritarias que cubren la mitad de la inflación. Los capitalistas se valen de la desorganización económica que genera la crisis para aplicar una catarata de despidos y suspensiones masivas en la industria, el comercio y la construcción. Quieren aprovechar la caída en la producción para avanzar en la reforma laboral de hecho, flexibilizando los convenios colectivos de trabajo y eliminando derechos laborales. A su turno y de la mano de la colaboración de la burocracia sindical, pretenden avanzar en las leyes de reforma antilaboral.

Frente a la tentativa de endosarle a los trabajadores esta quiebra, el Partido Obrero plantea: que la crisis la paguen los capitalistas. A la destrucción salarial en curso, le oponemos el reclamo de reapertura de todas las paritarias, la indexación mensual de los salarios y la duplicación del monto de los planes sociales y la asignación universal por hijo. Ante los despidos y suspensiones, planteamos el reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario y la ocupación de toda fábrica y repartición que cierre o despida masivamente.

Al vaciamiento incesante del país en beneficio de los usureros internacionales, le oponemos el repudio a la deuda externa, la nacionalización de la banca y el comercio exterior, la nacionalización de los recursos energéticos y naturales, y el control obrero general.

El pacto con el FMI ha reforzado la colaboración de las diferentes burocracias sindicales con el ajuste oficial. Ello vale para el triunvirato cegetista, socio mayor del colaboracionismo sindical. Pero también para los Moyano y Yasky, que han postergado cualquier medida de lucha para llamar a “votar bien” en 2019… ¡a los mismos partidos y gobernadores que le han votado más de 100 leyes a Macri! ¡O a los que están involucrados en las denuncias de corrupción en beneficio de los capitalistas! En aras de esa política, y después del masivo paro nacional del pasado 25 de junio, la burocracia se llamó a silencio y aísla luchas tenaces como las de los compañeros de Télam, de Luz y Fuerza de Córdoba, los estatales y docentes de diversas provincias y la docencia universitaria de todo el país.

En oposición a que la burocracia decida por nosotros, llamamos a luchar por un Congreso de delegados mandatados por asambleas de todos los sindicatos y centrales obreras, para resolver en lo inmediato un paro activo de 36 horas y un plan de lucha en la perspectiva de la huelga general hasta derrotar el plan de guerra oficial.

Junto a esta respuesta de lucha, un congreso de trabajadores así convocado debe discutir un programa y una salida de la clase obrera frente a la crisis, para elevarla como alternativa de poder.

Aborto legal, que el pueblo decida Separación de la Iglesia del Estado

Este régimen corrompido es el mismo que acaba de negarle a las mujeres un derecho elemental, como es el aborto legal. La responsabilidad por este voto negativo alcanza a todos los partidos tradicionales. El kirchnerismo gobernó durante doce años oponiéndose al aborto legal y ahora hizo lo mismo el gobierno de Cambiemos. En el Congreso, diputados y senadores de todos los bloques se coaligaron para rechazar el reclamo de las mujeres. La gran lucha librada en las calles por las mujeres, la juventud y buena parte de la población permite sacar una conclusión de fondo: la incapacidad histórica del régimen y sus partidos -incluidos los que se dicen “republicanos”- en establecer un Estado laico. El aborto clandestino integra una larga cadena de oscurantismo que es sostenido económica y políticamente desde el Estado. Los partidos del régimen han entregado la reivindicación del aborto a cambio de la colaboración de la Iglesia en contener la reacción popular contra el ajuste.

Frente al rechazo del Senado y sus partidos al aborto legal, planteamos: ¡que el pueblo decida! consulta popular vinculante, que deberá ser precedida por una gran deliberación popular sobre la necesidad y urgencia del aborto legal, seguro y gratuito.

Fuera Macri, los gobernadores y el FMI, Asamblea Constituyente

En medio del derrumbe económico, ha estallado el escándalo de los cuadernos. No se nos escapa que, como ocurriera en Brasil, esta crisis ha sido disparada por una lucha de monopolios. El imperialismo mete la mano y manipula al Estado y a sus jueces, tan corruptos como los propios enjuiciados, para quedarse con el botín de la obra pública. Pero sale a la luz un régimen putrefacto, que envuelve a las patronales, tanto nacionales como imperialistas (Siemens, Skanska). Que desnuda a kirchneristas y pejotistas, pero también al actual gobierno. El Partido Obrero denuncia la corruptela del kirchnerismo, resultado directo de su entrelazamiento con una burguesía nacional parásita que sólo ha podido sostenerse con sobreprecios y contratos amasados a costa de trabajadores y contribuyentes. El negociado ferroviario -uno de los capítulos de esta política de “reconstrucción de la burguesía nacional”- costó la vida de nuestro compañero Mariano Ferreyra, asesinado por una conspiración de los mismos burócratas, capitalistas y funcionarios que hoy son enjuiciados.

Pero los Roggio, Techint y otros son, al mismo tiempo, la apoyatura del gobierno actual, con el cual han sostenido y reforzado todos sus contratos. Por eso, los cuadernos son “K”, pero también “M” -cuestionan al conjunto del régimen, económico, político y sus partidos. El Partido Obrero denuncia el carácter amnistiador y encubridor del pretendido operativo “anticorrupción”, que sólo apunta a la corruptela K para salvar del banquillo a la clase capitalista, a sus gerentes “arrepentidos” y a sus lazos con el actual gobierno. Luchamos por la apertura de los libros de todos los contratos del Estado con grupos capitalistas y la nacionalización de la obra pública y de las empresas, empezando por las que están involucradas de manera directa en la corruptela denunciada, bajo control obrero.

El régimen de tarifazos, agravios a los trabajadores, corrupción, hipotecamiento nacional y sometimiento al clero es incompatible con las aspiraciones de la mayoría.

El Partido Obrero plantea: fuera Macri y todo el régimen corrupto de macristas, kirchneristas y pejotistas. Frente a su fracaso de décadas en sacar al país de la quiebra y el atraso, planteamos: por una Asamblea Constituyente libre, soberana y con poder, que encare medidas elementales y urgentes de reorganización social: entre otras, repudio de la deuda, establecimiento de una banca única, control obrero, separación de la Iglesia del Estado.

Llamamos la atención a los trabajadores sobre el carácter corrupto y parasitario del régimen capitalista y todos sus partidos, para reforzar la lucha por un gobierno responsable ante la mayoría laboriosa -un gobierno de trabajadores.

En base a estos planteos, el Partido Obrero convoca al Frente de Izquierda y sus partidos a una enérgica campaña política de alcance nacional.

La crisis económica y política augura nuevos episodios, que deben ser preparados con una acción política decidida y una intervención tenaz de frente único en las organizaciones obreras, para ponerlas de pie frente al plan de guerra oficial.

¡A la lucha, para que esta gran crisis nacional tenga una salida de los trabajadores!

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