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29 de agosto de 2018

Nuestra propuesta al Frente de Izquierda

Impulsemos un plan de acción del FIT sin más demora.
Nuestra propuesta al Frente de Izquierda

Foto Seba Baracco

En la semana que pasó se realizó una reunión de la Mesa Nacional del Frente de Izquierda y está previsto para los próximos días nuevos encuentros con el propósito de acordar una acción política común de cara a la crisis excepcional que está en marcha. El Partido Obrero, que desde comienzos de año viene insistiendo con la necesidad de una acción conjunta del FIT y mucho más desde mayo con la aceleración de la crisis (propuestas de acto y campaña política en junio y luego acto el 9 de julio), envió una carta de su Comité Nacional a los partidos que integran el Frente, donde desarrolla una caracterización de la situación política junto con un cuerpo de consignas que resumen los ejes de intervención en la etapa y propone un plan de acción nacional para el FIT, que parte de la necesidad de realizar un acto inmediato en la Plaza de Mayo para intervenir en la situación actual, con su réplica en las provincias y principales ciudades del interior. Por la fluidez de la situación política y los giros y cambios que con seguridad se producirán, sólo se puede transformar en un factor activo de intervención aquella fuerza que actúe en cada fase de la crisis, actualizando sus consignas y planteos. El propósito estratégico que señalamos es que el desafío del FIT es valerse de la crisis para transformarse en un polo político de la clase obrera.

Situación política y tareas

En la reunión, se desarrolló un debate que envuelve tanto a la caracterización de la situación política y las consignas de la etapa, como también cuál debe ser el plan de acción del Frente de Izquierda. Veremos que existe una relación estrecha entre ambas cuestiones. En relación a la situación política el PO señaló que su carácter excepcional está dado por la combinación única de una bancarrota económica cuyo fin está lejos de avizorarse, con una crisis política que ha pegado varios saltos con la aparición de los cuadernos, en tanto puso en el banquillo de los acusados a buena parte de los grupos económicos del país y de los partidos y políticos de la burguesía. La dimensión de la crisis tiene un alcance internacional, que pone de manifiesto la decidida intervención del imperialismo norteamericano para desplazar de la región a China y a los sectores de las burguesías nacionales que se expandieron asociados a los gobiernos ´nacionales y populares´. La crisis mundial ha acelerado los choques, agravando las guerras comerciales, las crisis políticas e incluso los enfrentamientos armados.

Al pactar con el FMI el gobierno de Macri ha incurrido en choques con su propia base social, deteniendo ciertas rebajas de impuestos al capital o eliminando parcialmente algunos beneficios. Como compensación, el gobierno ofrece llevar adelante un ajuste de enormes proporciones contra los trabajadores, reduciendo el salario en más de 10 puntos, avanzando contra el sistema previsional y laboral, contra la universidad y contra las provincias que son quienes tienen a su cargo los sistemas de salud y educación pública. La complicidad de la oposición con esta política es manifiesta, como lo prueban las avanzadas negociaciones para aprobar el Presupuesto 2019 y su pasividad ante la eliminación del Fondo Sojero a las provincias. La burocracia sindical está en la misma orientación, al punto que ha vuelto a Olivos y no tuvo empacho en reunirse con la misión del FMI mientras los trabajadores del Astillero Río Santiago eran reprimidos en La Plata. Las medidas aisladas y desmovilizadoras sólo apuntan a reacomodarse frente a los grandes movimientos de lucha. Ahora bien, esta ofensiva contra los trabajadores la lleva adelante un gobierno y un régimen en crisis, lo cual abre la posibilidad de que sea derrotado por la acción directa de los trabajadores. La huelga universitaria de estos días da una idea de la potencialidad de las luchas, que están contenidas por la burocracia sindical y la oposición patronal.

A la luz de esta caracterización, el PO propuso una campaña nacional con la consigna de “que la crisis la paguen los capitalistas”, siendo este el punto de partida, pues las masas abordan la situación impactadas por las consecuencias brutales que tiene la crisis sobre sus espaldas. Que la crisis la paguen los capitalistas supone desarrollar un programa integral de reorganización social, que parte del repudio al pago de la deuda, la nacionalización de los resortes fundamentales de la economía y el control obrero general. La lucha por este programa pone el eje en la intervención de los trabajadores en la crisis, para “derrotar el plan de guerra de Macri, los gobernadores y el FMI”. Por eso unimos este planteo con el reclamo del paro activo de 36 horas y el plan de lucha, y el impulso al activismo obrero que ha puesto en pie el Plenario de Lanús.

Junto con estas consignas de intervención inmediata planteamos que ante la crisis de régimen y la acentuación de la bancarrota económica, es necesario establecer una respuesta de conjunto, que le permita visualizar a los trabajadores la cuestión del poder, que es finalmente lo que toda crisis de fondo plantea. Propusimos por ello una campaña por una asamblea constituyente libre y soberana, o sea con poder, para llevar adelante medidas inmediatas de salida a la crisis, como así también dar satisfacción a reclamos muy sentidos por las masas, como el derecho al aborto y la separación de la Iglesia del Estado. La consigna de la constituyente soberana debe ir precedida por el planteo de “fuera Macri y todo el régimen corrupto de kirchneristas, pejotistas y macristas”, es decir una oposición general al régimen y al conjunto de sus fuerzas políticas responsables de las sucesivas crisis del país y de las corruptelas generalizadas que enriquecieron a la clase capitalista a costa de la miseria popular. La lucha por sustituir a este régimen por una constituyente soberana servirá para desarrollar la organización independiente de la clase obrera y los explotados para luchar por un gobierno de los trabajadores. No tenemos duda que una campaña de este tipo pondría al Frente de Izquierda como un factor político en la situación política.

Debate

En la reunión, la delegación del PTS rechazó nuestro planteo de una constituyente con poder, y en especial, el planteo de “fuera Macri y el régimen corrupto de kirchneristas, pejotistas y macristas”. Así, la “soberanía” que reclaman para la constituyente no sería tal, ya que conviviría con otros poderes del Estado, como ser el Ejecutivo e incluso el Legislativo y Judicial. De ese modo vacían a la consigna de su faceta revolucionaria que puede atraer la atención de las masas, que radica en el hecho de su poder para dar satisfacción a los reclamos populares y tomar medidas de emergencia para que la “crisis la paguen los capitalistas”. En su carta dirigida al FIT, el PTS le adjudica a la constituyente la función de “debatir los grandes problemas nacionales”, pero eso ya ocurre en el parlamento actual donde los temas se debaten pero no se resuelven. La atracción que puede despertar la constituyente soberana en las masas impactadas por los efectos de una nueva crisis, es que se ponga fin a este régimen y se lo sustituya por un organismo con capacidad de resolución, es decir con poder. Por esta vía, además, establecemos una clara delimitación con el kirchnerismo, cuyo caballito de batalla es que debemos esperar a fines del 2019 para votar su fórmula presidencial. Es evidente que si excluimos de nuestros planteos centrales el “fuera Macri, y el régimen corrupto de kirchneristas, pejotistas y macristas” nos colocamos en el campo de los que llaman a votar bien en el 2019, sólo que diremos que ese voto debe ser al FIT y no al kirchnerismo.

Por el lado de Izquierda Socialista, que acaba de realizar su Congreso, su delegación señaló que están dispuestos a incorporar la consigna de la Constituyente, pero que el eje debe estar puesto en la exigencia de un plan de lucha. Es un planteo que condena al Frente de Izquierda al marco estrecho del sindicalismo. El límite que existe para un verdadero plan de lucha está dado por la atadura de las organizaciones obreras a los partidos y al régimen de la burguesía.

Plan de acción

Estas divergencias en el plano de las consignas y caracterizaciones se expresaron con mayor crudeza al momento de debatir cuál es el plan de acción que debe llevar adelante el Frente de Izquierda. Nuestra propuesta de un acto inmediato para intervenir en la crisis y su réplica en las principales provincias, incluso para explotar situaciones locales importantes, fue rechazado tanto por el PTS como por Izquierda Socialista. Ambos defendieron la realización de un acto lejano en noviembre, en un estadio, lo cual supone seguir postergando una acción del FIT que venimos reclamando insistentemente desde comienzos de año. La negativa a una intervención inmediata en la crisis transforma a un acto de fin de año en un evento electoral de un Frente de Izquierda paralizado. Tenemos así las consecuencias negativas de un planteo político paralizante. ¿O no es claro, acaso, que quienes planteamos sustituir el régimen que las masas aguantan cada día menos por una asamblea constituyente soberana no podemos postergar una acción política que de por sí ya viene muy demorada?

Los hechos dan forma a las palabras. Como partido, le damos al plan de acción un valor tan grande como a las consignas. Metodológicamente, una acción común ofrece el terreno para constatar el alcance de las divergencias y también la superación de las mismas por medio del debate y el frente único, o en su defecto, de un avance en la clarificación de las distintas posiciones. La parálisis, en cambio, es hermana gemela del faccionalismo y pone por delante los intereses de grupo y las especulaciones electoralistas.

Reiteramos desde estas páginas nuestra propuesta de avanzar en un plan de acción del Frente de Izquierda que debe comenzar de inmediato. El tiempo perdido no se puede recuperar, pero sí podemos evitar seguir perdiéndolo. Este plan de acción debe comenzar con un acto en Plaza de Mayo a fines de setiembre, colocando al FIT con una convocatoria popular con las consignas de lucha y de poder. Planteamos que en las principales provincias, como Córdoba, Mendoza, Neuquén, Tucumán, Jujuy, Salta, Santa Fe, etc. realicemos actos del FIT con la presencia de dirigentes locales y nacionales. Sólo una acción enérgica del FIT en cada fase de la crisis permitirá transformarlo en un polo político de la clase obrera que potencie la lucha por la revolución socialista.

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