fbnoscript
5 de septiembre de 2018

Abajo la privatización del puerto de Barranqueras

Por Aurelio Díaz
Diputado provincial chaqueño del Partido Obrero

El gobierno del Chaco, de Domingo Peppo (PJ), avanza en la privatización del puerto de Barranqueras, actualmente operado por la empresa de capital estatal Colono S.A., en beneficio de la naviera Ultrapetrol, la mayor de las que operan en la Hidrovía Paraná-Paraguay.

Ultrapetrol es controlado por el fondo de inversión Southern Cross, que tiene flota y astillero propio (Punta Alvear) y explota además otros negocios de logística, facturando la suma de 305 millones de dólares anuales.

Habría comprometido una inversión de 40 millones de dólares, aunque por el momento la plata la pone el Estado: la Cámara de Diputados votó la autorización de un crédito de 23 millones de dólares para que el Estado se haga cargo de las obras de infraestructura del Puerto de Barranqueras y del de Las Palmas. Ahora, se apresta a votar una readecuación legal –exigida por la empresa para ingresar en el negocio– para que el Puerto y el elevador sean manejados por el ente autárquico del puerto de Barranqueras, y no por el Ministerio de Hacienda.

Barranqueras es una pieza central para la expansión del llamado “Chaco productivo”, fundamentalmente los intereses agrícolas y especialmente sojeros del interior provincial. La expansión del puerto proyectada en su momento por el gobierno de Jorge Capitanich sufrió un golpe porque nunca se reactivó el ramal ferroviario de cargas a Barranqueras, que era el complemento necesario del puerto; finalmente, Macri desechó el desarrollo del ramal, priorizando el que se dirigía al puerto de Rosario. Incluso así, el puerto de Barranqueras es un negocio apetecible para las compañías de logística. Ultrapetrol aspira a manejar el puerto y promete inversiones para ampliar la capacidad de almacenamiento, carga y embarque.

El desarrollo de puertos privados a lo largo y a lo ancho del país es un enorme negocio para los pulpos de logística y las empresas exportadoras. A través de aquellos, los intereses agroindustriales tienen capacidad para exportar e importar sin control, sobrefacturar, e incluso facilitan el desarrollo del narcotráfico y de todo tipo de exportaciones e importaciones por fuera de todo control.

El planteo del desarrollo del Puerto de Barranqueras iría unido a la reactivación del ramal, que es un reclamo de los sojeros del interior, e incluso de Santiago y el este de Salta, dado que abarataría los costos para sacar la producción. El copamiento sojero del campo lleva a los desmontes y la crisis ambiental y no representa ninguna salida para la población en términos de fuentes de trabajo.

Rechazamos la privatización del Puerto de Barranqueras y planteamos el control obrero y popular del mismo, en base a representantes electos, para que sirva como una palanca de desarrollo del municipio.

En esta nota:

Compartir

Comentarios