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PTS: las uvas están verdes

El PTS ha publicado un texto que tiene la pretensión de “polemizar” con la política del Partido Obrero en los sindicatos. Fiel a su ADN, apela a la tergiversación, la deformación y la mentira. Se trata, en realidad, de una cortina de humo para encubrir su retroceso en los sindicatos. La “tesis” del PTS es que el PO tiene posiciones sindicales porque encarna un sindicalismo de compromiso con sectores burocráticos que, a la postre, pierde. 

Empecemos por casa

Si el PTS es honesto con el “debate sobre las nuevas direcciones” debería explicar primero que nada por qué ha retrocedido en las posiciones sindicales que conquistó, como ocurrió en Kraft, Móndelez (ex Stani), Jabón Federal, Ceramistas de Neuquén, gráficos bonaerenses, VW y Smata de Córdoba. Cabe recordar que estas posiciones en algunos cuerpos de delegados los llevaron a autoproclamarse “el partido del proletariado” durante toda una etapa. En algunos casos, como en el de Pepsico, son golpes patronales que sufre toda la vanguardia obrera. Pero la cuestión principal que no puede explicar el PTS es el retroceso político a manos de la burocracia.

Tampoco explican en su texto el retroceso y escisión de la Marrón ceramista en Neuquén, donde proclamaron la “expropiación del capital”, o los retrocesos en gráficos, donde pusieron por eje acuerdos con la burocracia ongarista para perjudicar y dividir el ascendiente de la Naranja Gráfica.

Las derrotas deben ser medidas en relación al desarrollo de la lucha de clases, pero en el mismo período e incluso en los mismos sindicatos, los agrupamientos de la Coordinadora Sindical Clasista se han reforzado, crecido y conquistado nuevas posiciones. Es el caso de la Naranja Grafica, el SUTNA o la Naranja de STIA, esto en el mismo período de los citados golpes patronales. Este balance está ausente. No hablemos del desarrollo del PO en grandes plantas siderúrgicas, en la docencia de todo el país o en la docencia universitaria.

Dicho esto, veamos qué nos dicen los autores del texto. Según el PTS, “el PO se hizo patriota de la lucha por una nueva dirección del movimiento obrero". Esto es, de la alianza con sectores no clasistas, a lo que “risueñamente llamó Frente Único de los clasistas”. Para ellos, cuando una corriente clasista avanza con un frente único abandona la lucha política. El PTS finge desconocer que ese frente único significó un paso adelante colosal de activistas que provenían de otras experiencias sindicales o políticas hacia la independencia política de la clase obrera.

Al margen de la peculiar interpretación y las categorías producto de la imaginación de los autores, ¿cuál es el balance a la luz de los procesos concretos? El PTS conquistó posiciones que transformó en plataformas para su autoconstrucción, no como una posición para que madurara ese activismo y se extendiera el terreno de lucha para la conquista de trabajadores al clasismo y a las posiciones revolucionarias. 

Un claro ejemplo es el proceso del SUTNA. El PTS, junto con el MAS y un activismo independiente, ganaron la seccional San Fernando en 2008, la cual tuvo posiciones conservadoras que culminaron en despidos y, finalmente, en la ruptura del frente que dirigía la seccional. Sobre la base de esa experiencia, el activismo saca sus conclusiones y gana con la lista Negra en 2012, contra la lista del PTS y el MAS. La lista Negra trasformó la seccional en un gran punto de reagrupamiento, en base a la delimitación respecto de la burocracia K de Wasiejko y mediante plenarios abiertos de la zona norte, sentando así las bases para, primero, ganar la junta electoral en una asamblea masiva e histórica, y luego, ganar el sindicato nacional y sus seccionales –con una sola excepción. El PO apuntaló desde el comienzo el accionar de la Negra en esta dirección, lo que significó un colosal salto del gremio en su conjunto. Un salto de clase. En ese proceso, el PO es un factor clasista que trabaja fraternalmente desde la Negra acompañando y contribuyendo en su desarrollo.

El ejemplo, por la negativa, fue lo ocurrido en Kraft, donde el PTS se dedicó a utilizar la posición en la interna como plataforma para su autoconstrucción, lo que lo llevó a posiciones conservadoras e incluso a carnerear frente a paros del STIA. El resultado: el PCR, en alianza con sectores verdes, recuperaron la interna. El PTS debe decir que frente a los procesos reales de diferenciación del activismo frente a la burocracia no interviene o lo hace para su autoconstrucción.

¿Ahora bien, de dónde sacan los compañeros del PTS que el PO no da una lucha al interior de las alianzas momentáneas?
Por ejemplo, en la recientes elecciones de ConaduH, la Naranja de la CSC, liderando una lista multicolor con otros sectores de izquierda, conquistó el 31,5% de los votos y 27 congresales en 13 provincias, enfrentando a un ´mega-frente´ que reunía desde el PCR y el PC, pasando por el peronismo kirchnerista y Libres del Sur y demás expresiones enroladas en el “Hay 2019”, con apoyo de rectorados. La multicolor emergió, precisamente, de la escisión de la conducción anterior: el PO rechazó el “frente antimacrista” con los agentes del kirchnerismo y del Estado e impulsó un reagrupamiento para defender una posición de independencia política y de lucha al interior de la Conadu H. Pero el resultado alcanzado sólo fue posible por el desarrollo nacional de la Naranja y su clara delimitación en torno al gobierno ajustador y sus colaboradores en la dirección de las universidades, algo que defendimos a lo largo de toda nuestra historia en el sindicalismo docente universitario, donde el PTS, otra vez, no existe. 

La referencia a ATE Mendoza, en el texto del PTS, es lo que se conoce popularmente como “mala leche”, porque los compañeros omiten decir que el proceso de cooptación de Roberto Macho por parte del gobernador Cornejo fue enfrentado por la mayoría de la comisión directiva, encabezada por Raquel Blas. Macho pudo controlar el aparato gracias al respaldo de “Cachorro” Godoy y las persecuciones de Cornejo. Ni el PTS, ni la Marrón de ATE, ni la Izquierda Diario dijeron nada, jamás, nunca, en defensa del activismo combativo y clasista que enfrentó la cooptación. Nada sobre esta fenomenal batalla política que se desarrolló no en un escritorio o en una PC, sino en hospitales, reparticiones públicas y municipalidades. La conducta contraria la tuvo el PO al final de la huelga de Kraft: apoyamos la lista 2 del PTS por su clara posición contra la “paz social” firmada por el PCR.

Los autores, con sus afirmaciones, expresan una enorme desconfianza en la clase, pues para ellos los sectores que luchan con los elementos que tienen y la tradición política que llevan a cuestas, no podrían madurar a posiciones clasistas y revolucionarias. Nosotros estamos convencidos de que sí, por eso luchamos por la fusión del movimiento obrero con los socialistas.

Es la fábula de la zorra y las uvas: cuando los clasistas no podemos ganar los sindicatos, las uvas están muy altas; pero cuando un frente anti burocrático puede desplazar una dirección burocrática, las uvas están verdes…

Lucha política y método

El PTS recurre a una tesis forzada que explicaría que el retroceso del PTS en el movimiento obrero tiene como correlato un fortalecimiento de un trabajo de bases, mientras que el crecimiento del PO en el movimiento obrero sería el producto de acuerdos eventuales con “secretarios generales” o dirigentes. Todo trucho.

Si esto fuera así, ¿por qué la CSC encabeza todas las listas nacionales de CTA impulsadas por el clasismo o la izquierda? Incluso en Mendoza, la provincia del 9 a 1. ¿Y por qué la CSC encabeza también las listas nacionales de ATE y CTERA? ¿O cómo es que la Naranja gráfica, a pesar de sufrir la política divisionista de la Bordó, la supera por paliza? La distancia es abrumadora en la Federación de STIA. En Telefónicos, el desarrollo nacional de la CSC, incluso en Foetra, al día de hoy, supera al del PTS, que ha sido tributario de la CTA hasta que ésta literalmente se fundió. Los compañeros del PTS se negaron impulsar una asamblea para dirimir candidaturas, como la que una vez hicimos en el subte –donde también se negaron a ello en la última elección.

Los autores, en cambio, deberían explicar su alianza con pianellistas disidentes, hoy kirchneristas, que se abstuvieron en la reciente elección de la CTA en el Subte. En AGTSyP, rompieron la unidad del clasismo que construimos en la elección anterior, donde conformamos una lista que reunió a 150 activistas que votaron al dirigente del PO para que la encabezara.

Los compañeros deberían sincerarse y decir que el PTS ha suplantado con una política de aparato su falta de preparación estratégica para enfrentar a la patronal, la burocracia y el Estado. Sustituyen la acción colectiva de los trabajadores por putchs mediáticos, suplantando a la organización de los trabajadores y a los métodos de la lucha de clases, la maduración y organización política de los trabajadores y su vanguardia, por la política de los “cortes de visibilización”, normalmente en Callao y Corrientes, bastante alejados del proletariado que tendremos que ganar para cualquier objetivo revolucionario serio. 

El seguidismo al kirchnerismo sindical no tuvo sólo expresión reciente en el Subte. Se vio también ante Baradel, cuando se opusieron a los paros de los Sutebas combativos.

El método de la CSC es el contrario: asamblea para unificar las plantas y huelga para golpear a la patronal, como lo grafican la gran lucha de Atlántida –ocupada por meses por el grueso de la planta; de AGR, de las grandes huelgas del SOIP paralizando el puerto de Mar del Plata para conquistar el pase a planta de todos los contratados o la paralización de toda la salud de Mendoza por parte de ATE, con miles de compañeros en las calles para conquistar el pase a planta de todos los contratados.

¿Y “Nuestra Lucha”?

El método del PTS termina distanciando al activismo de lucha de la base, mientras que el de la CSC es el del frente único de clase, donde el clasismo lucha por un desarrollo de la conciencia de las bases obreras en el marco de una experiencia común de lucha y deliberación política. Pero el método del PTS encubre el oportunismo, un concepto conservador y de “programa mínimo”. Esto resulta muy claro de toda una experiencia que el PTS no balancea: la de Nuestra Lucha. Una organización centrista, con un periódico centrista, con plenarios de módicas resoluciones ´aprogramáticas´, carentes de toda vinculación con el objetivo estratégico de una nueva dirección del movimiento obrero, basada en el clasismo y la lucha por un gobierno de trabajadores. La experiencia terminó en escisiones en la Marrón Ceramista y en la Bordó Gráfica, y luego desapareció, sin que todo este proceso merezca para el PTS un balance. En esa línea de disolución política, y cuando el Frente de Izquierda emergía como un canal político para muchos trabajadores de vanguardia, el PTS impulsó un “partido de trabajadores sin patrones”, fórmula que podía albergar a la burocracia que posa de `combativa`. 

Las agrupaciones de la CSC son una escuela de clasismo: se autofinancian, tienen sus asambleas y congresos e incluso eligen sus direcciones. Editan sus boletines regularmente como organizadores de la base de los lugares de trabajo, tarea que no puede ser sustituida por ningún portal de noticias. Al mismo tiempo, desarrollamos una agitación de Partido sobre la mayor cantidad de concentraciones obreras. La conciencia de los trabajadores no es algo que madure naturalmente por acumulación de luchas, es una idea que se incorpora desde “afuera”. En eso está empeñado a muerte el PO, con el método del Qué hacer de Lenin.

Un paso adelante de la clase obrera vale más que una docena de programas. Pero el PO, además, lucha por un programa, justamente para una nueva dirección del movimiento obrero. El Plenario Sindical de Lanús tiene un programa político que, aún en el marco de los compromisos alcanzados con sus participantes, es de aproximación a una lucha de poder de la clase obrera. El periódico Nuestra Lucha y los plenarios del PTS de aquellos tiempos eran agrupamientos reivindicativos y sin principios definidos que se disolvieron en el tiempo y, como se ve, en la memoria de los que escriben contra el PO.

El método del PTS es la autoproclamación, a veces rayana en la provocación, que termina distanciando el activismo de lucha de la base; el de la CSC es el del movimiento piquetero que unifica a la clase por la base.

Marketing electoral

Algo que no se nos puede escapar es lo siguiente: ¿cómo piensa el PTS que prepara políticamente a la clase obrera?
Si piensan que utilizando sus “agrupaciones sindicales” como plataforma de marketing electoral –“las agrupaciones de Del Caño”– se equivocan. Más aún si esta situación se produce es en el medio de la disputa por las direcciones en sindicatos como SUTEBA o SUTE Mendoza con la burocracia celeste. No sólo le hacen un grueso favor a las burocracias que dirigen esos sectores, si no que dan otra señal negativa: el desprecio por las fuerzas propias de la clase obrera para ser depositadas en un “dirigente”, en este caso una figura electoral.

Por el contrario, el PO se enorgullece de elevar a dirigentes sindicales al plano de la lucha política abierta contra los voceros de la burguesía. Es el caso de Romina Del Plá, Néstor Pitrola o Soledad Sosa. Somos los principales impulsores de que los activistas sindicales se eleven políticamente, se pronuncien e intervengan activamente.

Es interesante que, en la reciente elección de la CTA-Yasky, La Matanza pega un salto de la mano del Suteba, cuya secretaria general es Romina Del Plá. Allí Tribuna Docente garantizó 250 fiscales de los 350 que acreditó la lista de frente único, y el PTS 20. No parece que la política de unidad de clase que lidera Romina en el Suteba como parte de la Multicolor estuviera dando malos resultados.

Pero es el PTS quien desprecia a los trabajadores y debería explicar por qué atacaba a Raquel Blas de “oportunista” o “burócrata” cuando la compañera decidió ser candidata por el PO en el FIT. Raquel se pronunció abiertamente en defensa del FIT, sin cálculo de ningún tipo, en la convicción de que los trabajadores deben ser gobierno. ¿No es acaso un proceso fabuloso de desarrollo de las tendencias políticas para una luchadora que tiene sus orígenes en el peronismo de base?

En Mendoza, Del Caño tuvo un envidiable auditorio, que excedía el de los delegados y activistas de ATE, pues Raquel Blas lo llevó por todas las asambleas estatales. El PTS, en vez de desarrollar un debate político franco, intrigaba contra la dirección combativa. Raquel Blas, ganada políticamente a la militancia revolucionaria del PO, tras todo un proceso de superación de la centroizquierda degennarista, es hoy secretaria general de la CTA Mendoza, y protagoniza un reagrupamiento clasista sobre bases superiores a las del momento de su ruptura con su propia historia política, para dar un salto desde su condición combativa y de independencia de clase.

La construcción del Sitraic

Es claro que luchamos por una nueva dirección y de carácter clasista, tarea que debe ser balanceada a la luz de la lucha de clases, la relación entre las clases y de la vanguardia con la clase obrera, como bien apuntan los compañeros.

Ahora bien, ¿quién es Víctor Grosi? ¿Cuál ha sido la ´violación fatal de principios´ del PO en su relación con él?

Víctor viene de la tradición peronista, fue parte de la Uocra y rompió con Gerardo “601” Martínez sobre la base del balance de que el sindicato se había trasformado en un aparato de mafiosos, punteros y lúmpenes y que, por lo tanto, era necesario construir una organización sindical de los trabajadores de la construcción. Denunció a Martínez ante el Estado por agente de la dictadura y la causa en la Justicia es seguida por abogados de Apel. Fue estableciendo distintos esfuerzos, pero recién fue con su ingreso a la CSC fue que el SITRAIC pegó un salto porque desarrolló los métodos históricos de la clase obrera a fondo, impuso asambleas y la organización de las obras contra las mafias y todas las instituciones del Estado. El Sitraic es un sindicato construido en el sector más difícil de organizar del movimiento obrero. Y contra una mafia criminal. El PTS elude esto.

La ruptura de Grosi tiene un carácter político, de aparato y es equivocada desde el punto de vista de las posibilidades de reflotar una nueva tentativa centroizquierdista, incluso si terminara en una vuelta al peronismo. Grosi no se consolidó como cuadro revolucionario. Retrocedió en su ruptura con el nacionalismo burgués y maduración hacia planteos socialistas. Este golpe no borra ni cancela la lucha que dimos y seguimos dando por la conquista de posiciones clasistas en este enclave de la clase obrera. Es el debate que tenemos por delante los revolucionarios que queremos levantar al movimiento obrero. La Agrupación Clasista de la Construcción es el resultado de una experiencia viva. Los pasos que daremos de acá adelante parten de esa experiencia y de todo construido en su recorrido. 

Muy distinta es la condición de los abstencionistas: el PTS debe decir que para ellos es lo mismo la construcción de un verdadero sindicato de los obreros de la construcción a que el mafioso de Gerardo Martínez mantenga el monopolio. Pues bien, nosotros seguiremos siendo constructores del Sitraic.

Clasismo

El clasismo sólo es tal cuando concentra sus energías en la derrota de la patronal, pero con la mira en la lucha contra el régimen social capitalista. Se trata de una comprensión superior de las tareas de la clase como tal y por lo tanto requiere de un esfuerzo y sistematicidad permanente de agitación y propaganda para poner en pie un partido de trabajadores. Para la CSC no existe la división entre la acción de las agrupaciones sindicales y la acción política, son complementarias. Nuestro método es el de las consignas transicionales para llevar toda lucha obrera a la superación de la burocracia sindical y el enfrentamiento contra el Estado.

Bajo esta política el Partido Obrero viene desarrollando fuertes agrupamientos sindicales a lo largo y ancho del país, en la convicción de que para derrotar a la burguesía es necesario confiar en las fuerzas organizadas de la clase obrera y en su desarrollo político en partido. De otra forma, la victoria no es posible.

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