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26 de septiembre de 2018

Dujovne y el ‘debate’ sobre el presupuesto

El Congreso, un escenario de crisis.

El voto del Presupuesto Nacional por el Congreso se ha transformado en una pieza central de la política de gobierno. Es un reclamo del FMI y sectores del gran capital y las finanzas para demostrar la viabilidad política del gobierno Macri en la aplicación del plan de ajuste. Como denunció la diputada del PO-FIT, Romina Del Plá, “el presupuesto es una guía del FMI para ordenar la ofensiva contra los trabajadores y garantizar el pago de la deuda externa”.

Un Congreso impotente y cómplice

El Congreso hace dos meses no se reúne. Esta ‘borrada’ indica la envergadura de la crisis que carcome al régimen. Cuando más que nunca sería necesaria la intervención de los ‘representantes del pueblo’ para discutir el destino de la Nación, deja de sesionar. La oposición PJ-K unificada tiene mayoría para reunir quórum, pudiendo convocar a sesiones especiales por encima del boicot oficialista, pero usa esa posición sólo para regatear con el gobierno y no, por ejemplo, para anular el acuerdo Macri-FMI. La ‘opo’ PJ-K levantó dos sesiones especiales porque el gobierno dio parcial marcha atrás en sendos decretos –nos referimos al 702/18, que eliminaba beneficios en las asignaciones familiares de la zona Patagónica, y al que anula el Fondo Sojero que redistribuye 30% de las retenciones por exportaciones de granos para obras públicas en provincias y municipios. Para que este último no fuera derogado por los Diputados, Macri emitió otro decreto, negociado con los gobernadores, anunciando el giro de 4.125 millones de pesos para provincias y municipios “para que terminen obras en marcha”, dejando en pie una quita superior a los 30.000 millones –que serán volcados al pago de intereses de la deuda. Se trata de una clara señal del impasse de la obra pública.

Como nunca, se pone en evidencia que el Congreso sanciona lo que los factores de poder del capital –el FMI y el gobierno Macri y los gobernadores PJ-K– arreglan entre bambalinas.

Entre el FMI y los piquetes

El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, comprometió su asistencia el jueves 20 a la Comisión de Presupuesto. Para dar señal de ‘fuerza’ el oficialismo programo que durante dos horas dieran ‘informes’ anodinos los subsecretarios, llegando el ministro al postre. Laspina, presidente de la Comisión, anunció que Dujovne quería retirarse a las 17 horas. Venía para un tramité de una hora: ponía en claro que el objetivo de un voto mayoritario del Congreso al Presupuesto pasaba por la negociación del gobierno con los gobernadores. Esta demora originó protestas. “Esto no es un trámite”, protestó la jefa de la bancada massista. “Se les va la gobernabilidad en este Presupuesto”, amenazó. Negri, jefe de la bancada oficialista, disculpó a Dujovne: se había retrasado a causa de piquetes que entorpecían el tránsito. Dujovne, tuvo que acelerar su llegada y alargar varias horas su presencia. Un diputado de Cambiemos le dijo al periodista de un portal: “No estamos preocupados por los discursos, sino por el Presupuesto”.

La crisis política provocada por la acentuación de la crisis económica ha puesto en evidencia la nulidad del Congreso. Dialécticamente también su potencialidad: un voto en contra o el rechazo de numerosos artículos haría volar el gabinete.

Crisis capitalista

Dujovne y ‘su equipo’ reiteradamente señalaron que los planes de Macri “venían bien”, con una reactivación económica durante el año pasado y el primer trimestre de este año, pero que un “shock externo” produjo la crisis argentina (caída del PBI, desocupación del 10%, inflación del 45%, fuga de capitales, devaluación del 60%, etc.). Este mismo argumento fue usado por Erdogan en Turquía, Temer en Brasil, Putin en Rusia y en Sudáfrica y numerosos países.

No se trata de la importación de una crisis ‘externa’, sino de una crisis internacional del sistema capitalista, que golpea a cada país de manera diferente. La Argentina se ha evidenciado como el ‘eslabón más débil’ de la cadena de la crisis capitalista mundial.

El ministro planteó que ésta sería superada próximamente por un boom de exportaciones que permitiría un superávit comercial y el ingreso de dólares para pagar sin nuevas deudas. Esto porque se superó la sequía y crecerían los saldos agrarios exportables y porque Vaca Muerta entraría en firme producción de hidrocarburos, lo que permitiría reducir la importación de combustibles e incluso exportar. Se trata de conjeturas superficiales. No tiene en cuenta la caída de precios agrarios: la soja cayó la semana pasada a su nivel más bajo en 10 años, a 291 dólares la tonelada cuando supo orillar los 600 en épocas K. Tampoco las guerras comerciales que cierran mercados e incentivan exportaciones de países centrales (Argentina importa soja barata de EEUU para alimentar a las fábricas aceiteras que reexportan a China, actuando como trianguladora tercerizada). La producción de Vaca Muerta tiene costos altos que la reciente subida de precios del petróleo –producto de sanciones yanquis contra Irán– acercan a su rentabilidad. Pero es aún demasiado incierto. Mientras tanto, Argentina sigue sumergida, a merced de la marcha de la crisis capitalista mundial.

Reestructuración

Dujovne ha juró y perjuró que no declarará un defol y que no hay en marcha ninguna reestructuración de la deuda. Pero en el Presupuesto, el artículo 53 se le da un cheque en blanco al gobierno para reestructurar la deuda soberana sin necesidad de autorización del Congreso. Se autoriza a realizar operaciones “mediante su consolidación, conversión o renegociación, atendiendo a las condiciones imperantes del mercado financiero”. Se altera el artículo 65 de la ley de Administración Financiera, que condiciona cualquier reestructuración a que se establezca una mejora en los plazos de pago o en los intereses o una quita en lo adeudado. Esta modificación coloca la quasi certeza que se prepara una pesificación forzosa de deudas en dólares.

Hundimiento de la obra pública, fracaso de las PPP

En el debate con Dujovne se evidenció claramente el fracaso de suplir la falta de inversiones con contratos de Participación Público Privada (PPP) para la realización de obras de infraestructura. Según este programa, los consorcios privados financiarían las obras y el Estado las iría pagando en cuotas a su finalización. Ya se ha hecho una adjudicación de estas PPP y ninguna ha comenzado a trabajar. En los contratos firmados hay cláusulas de indexación (bajo la forma de la brecha de diferencia entre bonos argentinos y yanquis, es decir, “riesgo país”, que pegó un salto desde el inicio de la crisis). Sin haber empezado a trabajar, ya el presupuesto de las obras creció 50%. Contratos firmados en abril por 9 mil millones, hoy cuestan 13 mil millones de pesos. Para suplir este párate el Presupuesto plantea formar un ‘fideicomiso’ para financiar las obras: el dinero lo pondría la banca estatal y las ganancias se las lleva el monopolio constructor. Estos consorcios son los que están acusados de ‘cartelización’, esquilmando al Estado con sobreprecios y repartiendo coimas entre los funcionarios. “Estamos intentando llevar adelante una solución parcial para que no se pierdan miles de puestos de trabajo”, dijo Dujovne. “Se trata de un fideicomiso para financiar transitoriamente estas obras hasta que las compañías puedan conseguir financiación”, explicó.

Destrucción del ANSES

Otro objetivo del Presupuesto del FMI es destruir el ANSES abriendo el camino a la vuelta de la ‘jubilación privada’. El gobierno que ha venido desfinanciando al ANSES (la reforma de diciembre eximio del pago de contribuciones a la patronal hasta 12.500 pesos de salario para nuevos empleos, etc.) plantea que se le terminan los fondos del ‘blanqueo’ usados para pagar la llamada ‘reparación histórica’ a los jubilados. Se haría uso, entonces, del Fondo de Garantía y Sustentabilidad (FGS). Significa que mes a mes ira mermando hasta desaparecer obligando a nueva reforma previsional reaccionaria (bajar jubilaciones, subir edad de retiro, etc.).

Una guía para el ajuste

Desde Nueva York, los voceros del FMI salieron a saludar el proyecto de Presupuesto. Interpelado Dujovne por los términos del nuevo acuerdo con el FMI que informan medios de prensa, manifestó que no podía romper el secreto de las negociaciones. Por segunda vez, conspira el gobierno (con apoyo de gobernadores) y el FMI a espaldas del Congreso y el pueblo. Dujovne prometió que antes de que se vote el Presupuesto iba a informar de los términos del acuerdo. Los diputados tendrían que pasar a firmar. La diputada del PO repudió: “Ni el Partido Obrero, ni los trabajadores le damos un cheque en blanco al gobierno para que negocie con el FMI”.

No queremos insistir en esta nota –Prensa Obrera ya publicó numerosas denuncias al respecto– sobre el carácter antiobrero del presupuesto. Basta recordar que el subsecretario Filippini reconoció que el costo de vida iba a llegar al 42% de aumento (con una realidad cercana al 50%). Todos los rubros sociales presupuestados (educación, salud, vivienda, agua potable, asistencia social, etc.) están muy por debajo de esa inflación. Lo único que crece drásticamente es el dinero volcado al pago de los intereses de la deuda pública.

Conclusiones

El Congreso es un taparrabos charlatanesco de los planes entregadores del gobierno. Kosiner, diputado por Salta y líder de la bancada del PJ, declaró que, “más allá de las diferencias, queremos ponernos de acuerdo para que la Argentina tenga su Presupuesto”. En el Senado, Pichetto negocia públicamente con el ministro de Interior Frigerio el apoyo a la “adenda” complementaria que el Gobierno firma con los Gobernadores y una rápida sanción del Senado después que sea aprobado en Diputados.

“No vamos a obstruir la posibilidad de que el Gobierno tenga Presupuesto”, dijo Caamaño del Frente Renovador, y avisó que los massistas darán libertad de voto a sus diputados.

El kirchnerismo parlamentario, aunque anunció su rechazo al proyecto oficialista, declaró que “también dará pelea por modificaciones” (Página/12, 23/9), recogiendo el mandato de intendentes, según dijeron. Sólo los diputados del FIT desarrollan una oposición frontal y un curso alternativo en favor de los trabajadores. La intervención de Romina Del Plá frente a Dujovne denunció el despido masivo de empleados públicos en curso (900 en el INTA, 1.000 en el ANSES, etc.), el congelamiento del FONID (para nivelar salarios docentes) y el dibujo de un 23% de inflación para el 2019 para poner un techo a las paritarias. La diputada del PO denunció la complicidad del Congreso con el Presupuesto del FMI y llamo a movilizarse y parar el 24 y 25: “son los trabajadores en la calle los que podrán derrotar este acuerdo podrido”.

Fuera Macri y los gobernadores, abajo el acuerdo con el FMI. Paro activo y Huelga General. Por una Asamblea Constituyente soberana.

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