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5 de octubre de 2018

Crece la desocupación y la pobreza en Mendoza

El gobierno busca ocultar el deterioro social

Que las familias trabajadoras no llegan a fin de mes, que se cambian las primeras marcas por otras más económicas, que se cuida “el mango” todo lo que se puede, que las changas están en extinción y que los despidos se multiplican y acechan no es una novedad. No obstante el gobierno mendocino se esfuerza por disimular esta realidad.

En los últimos días el Indec difundió datos estadísticos sobre pobreza y ocupación que marcan un fuerte avance en la carestía de vida en el país. No son buenas noticias más aún si se tiene en cuenta que los estudios llegan hasta fines de junio cuando la cotización del dólar estaba en $29.

En Mendoza, el gobierno de Cambiemos montó un operativo mediático para disimular la angustiante situación social de la provincia, manipulando las estadísticas oficiales. Para evitar reconocer que donde más ha avanzado el deterioro de las condiciones de vida de la población es en la principal provincia cuyana.

Una parte importante de la prensa mendocina presentó la idea de que más gente busca un segundo trabajo, abonando la idea de que “quien quiere trabaja, trabaja”. Pero en realidad, lo que esto refleja es la caída del poder adquisitivo del salario. También destacaron que si bien la desocupación subió dos puntos porcentuales la política del Ejecutivo provincial logró contrarrestar una caída aún más fuerte con la creación de nuevos puestos de trabajo.

Es verdad que el índice de desocupación en Mendoza es menor al de Nación (5,5% contra 9,7%), pero la cantidad de trabajadores con problemas ocupacionales es superior en la provincia: la sub ocupación es del 15,1% contra el 11% en la Nación, al mismo tiempo que la cantidad de ocupados en busca de un segundo empleo (porque no les alcanza uno solo para poder vivir) es del 22% contra el 16% en la Nación.

También debemos considerar que uno de cada 3 mendocinos es pobre. Según el Indec, entre pobres e indigentes suman el 32%. Saltan a la vista las consecuencia de la brutal confiscación del ingreso vía inflación, que en tres años puede llegar al 50% del salario. Otro factor es el empobrecimiento de franjas de la clase trabajadora, dado que el trabajo “de planta” ha sido gradualmente suplantado por contratos basura y monotributistas, incluso en el mismo Estado.

El fenómeno de la paralización de la obra privada y la caída brutal del trabajo informal o de “changas”  se registra en las asambleas y comedores del Polo Obrero, que han crecido notablemente. A esto debemos añadir la avalancha de cierres y quiebras fraudulentas de plantas industriales como Alco o La Campagnola.

Los Cornejo y los Macri condenan a la población a condiciones de vida desesperantes. En su lugar, se debe dar paso a la convocatoria de una asamblea constituyente que tenga por objeto reorganizar de punta a punta el país y la provincia.

El movimiento obrero y el pueblo explotado están llamados a intervenir. Por esos planteamos la necesidad de un congreso de delegados de base para discutir un plan para derrotar el ajuste contra los trabajadores y votar un plan político y económico de salida a la crisis.

 

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