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5 de octubre de 2018

Un obispo condenado por violación sigue suelto en Corrientes

El caso Pacheco y la complicidad judicial y clerical
Por Luz

El Superior Tribunal de Justicia correntino ratificó la condena impuesta por el Tribunal Oral Penal de Goya de 13 años de prisión para el obispo violador Domingo Pacheco, por aberrantes y continuados abusos sexuales contra Osvaldo Ramírez. Pero el cura violador aún sigue libre debido a que el fallo no hace precisiones respecto al momento y lugar de ejecución de la sentencia (Nova, 4/10). La abogada de la víctima anticipó que reclamará al Tribunal de Goya “el inmediato cumplimiento de la sentencia, la cual será en una cárcel de la ciudad de Corrientes" (ídem).

La víctima, quien sufrió los abusos en la capilla San Antonio en 2003, cuando participaba del coro de dicha capilla de la localidad de Esquina (departamento de Goya), denunció al obispo por reiteradas violaciones con acceso carnal, siendo el joven menor de edad en esa época.

2011-2018

Un tiempo después de haber realizado la denuncia, en 2011, el cura fue detenido preventivamente. Ante la demora en el proceso, que ya llevaba dos años, el obispo de Goya, Ricardo Feifer (en la foto con el monseñor de Corrientes, Andrés Stanovnik), pagó 50.000 pesos de fianza utilizando el título de propiedad de una camioneta del Obispado. Pensaba este Obispo y todo su Obispado, que Pacheco merecía "esperar el fallo en paz y armonía" pues hasta que este se dictara se lo podría considerar inocente. 

 No esperaría en paz y armonía la víctima, quien desde ese momento temió por su vida y la de su familia sabiendo que el cura violador ya estaba libre. Le escribió entonces una carta al Papa Francisco informándole el hecho y afirmando que en Corrientes la Iglesia encubre a los violadores. Pero no hubo respuesta. En muy buenos términos el Papa Francisco autorizó la jubilación eclesiástica de Feifer, el obispo pagador, en 2015, dejando en su lugar a Adolfo Canecín.

En la misma sintonía que Feifer, el Tribunal Oral Penal de Goya falló a favor del pederasta aduciendo, entre otras barbaridades, que el entonces niño “no dejó de ir a la capilla”, hecho que -tal cual declaró Ramírez- obedeció a que su madre lo obligaba a ir por no saber de las vejaciones de que el niño era víctima. Con esto, el TOP de Goya lo dejó finalmente en libertad, en 2013.

Tras el escándalo provincial y la apelación presentada por la querella, el Supremo Tribunal devolvió la causa al TOP con una serie de observaciones críticas. En febrero de 2017, el TOP lo condenó a 13 años de prisión, aunque la defensa volvió a dilatar la situación por medio de una nueva apelación.

 El movimiento de lucha de las mujeres

Pero mientras todo esto sucedía y hasta hoy, las mujeres en la provincia de Corrientes fueron perseguidas por exigir el derecho a decidir sobre sus cuerpos y no morir en el intento. La Iglesia, con Pacheco, Feifer, Canecín y Stanovnik, entre otros, apareció sistemáticamente en los diarios autoproclamándose defensora de la vida, demonizando a las mujeres y atacando la educación sexual integral que busca brindarle herramientas a los niños para que puedan denunciar los abusos.

El movimiento de mujeres tiene que votar una movilización y un plan de lucha hasta que el cura esté preso y para que sus cómplices no se la lleven de arriba.

Hasta ganar nuestros derechos luchemos por el aborto legal sin restricciones. Por la educación sexual laica y científica. Y para que de una vez por todas la iglesia y el estado sean asuntos separados.

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