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26 de octubre de 2018

Las huellas dactilares del peronismo en el presupuesto de ajuste del FMI

La aprobación del presupuesto de ajuste del FMI, que establece recortes en salud y educación pero garantiza un aumento del 50% en el pago de intereses de deuda externa, y que fue votado en medio de una represión en las afueras del Congreso, contó con la colaboración decisiva del peronismo.

Para disimular esta colaboración, el interbloque Argentina Federal –que responde a los gobernadores del PJ– optó por la pérfida estrategia de dividir sus huestes entre diputados que votaron a favor o se abstuvieron, cargando con el trabajo sucio, y otros que votaron en contra.

De los 32 diputados de la oposición que acompañaron el proyecto de presupuesto (sobre 138 votos a favor que obtuvo la ‘ley de leyes’), casi todos ellos responden al peronismo federal.

“Algunos votaron afirmativamente en silencio. Otros lo hicieron luego de ofrecer encendidos discursos contra el proyecto y contra Cambiemos”, dice La Nación (26/10). Uno de los protagonistas de esta farsa fue el ex gobernador riojano Luis Beder Herrera, quien realizó un encendido discurso para dar finalmente su voto a favor. El gobierno interpretó también como un guiño la abstención cómplice de ocho diputados de este espacio político.

Hecho este enorme trabajo de colaboración política, algunas de las figuras de mayor exposición pública de este espacio, como Diego Bossio, se permitieron votar en contra.

Entre los gobernadores que aportaron votos están el gobernador salteño Juan Manuel Urtubey (aportó 2 votos) y el cordobés Juan Schiaretti (4 votos), dos de la foto del grupo de los 4 que lanzó un espacio pretendidamente opositor al macrismo, y el tucumano Juan Manzur (un voto), animador del acto "antimacrista" del 17 de octubre en la capital tucumana.

Un punto particularmente escandaloso fue el de los diputados peronistas por San Luis, que votaron en contra pero fueron claves para posibilitar el quórum. El gobernador Alberto Rodríguez Saá, uno de los impulsores de la cumbre Hay 2019 en Ferro, que reunió a sectores kirchneristas e incluso de la izquierda, se desmarcó y lo atribuyó a una movida de su hermano Adolfo.

Algunos referentes del PJ aseguran que a cambio del apoyo al presupuesto han conseguido obras para sus provincias, pero lo cierto es que ni siquiera está garantizado que vean esas migajas. Muchos de los fondos comprometidos en negociaciones mano a mano para la aprobación del presupuesto del año pasado nunca fueron desembolsados. A su vez, han suscripto un pacto fiscal que los compromete a mantener a raya el gasto público y que tendrá su correlato en presupuestos de ajuste en cada provincia.

El kirchnerismo votó en contra del presupuesto, pero se cuidó de no sacar los pies del plato del PJ, con vistas hacia las elecciones de 2019. Prueba de ello es que los K no abrieron la boca respecto de las negociaciones del gobierno con los gobernadores. Además, lleva adelante en Santa Cruz una política de ajuste en las cuentas públicas por medio de un ataque brutal contra los salarios estatales.

De cara a la votación en el Senado, la colaboración política del peronismo también será fundamental. “El gobierno tiene que tener presupuesto”, dijo Miguel Pichetto. El Bloque Justicialista aportará doce senadores claves para que Cambiemos llegue a la cantidad de votos necesarios (37) para lograr la aprobación definitiva. A ellos se sumarían el ex gobernador salteño Juan Carlos Romero y el ex gobernador santafesino Carlos Reutemann. Entre los votos a favor del presupuesto figuraría el del recientemente absuelto Carlos Menem.

Las turbias negociaciones detrás del Presupuesto revelan, detrás de la fraseología institucionalista, la naturaleza del parlamento argentino como un espacio de conspiración contra los intereses populares.

LEER MÁS: Presupuesto entre palos y pactos, por Marcelo Ramal

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