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1 de noviembre de 2018

La caída de los salarios ya supera los 15 puntos en lo que va del año

Cada vez más trabajadores debajo de la línea de pobreza

Los salarios están en una espiral descendente que les ha hecho perder al menos 9 puntos en los primeros ocho meses del año (el último relevamiento del Indec, dado a conocer ayer, es a agosto último), que llegan a unos 15 puntos a octubre último, dado el crecimiento desbocado de la inflación en los últimos dos meses.

Según los datos del organismo oficial, la caída ya llegaba a más de 12 puntos si la comparación se realiza ente agosto último y el mismo mes del 2017. 

Frente a una inflación para el período enero-agosto de este año del 24,3%, el promedio de aumento de los salarios apenas llegó a un 15.3 por ciento. La brecha crece 3 puntos si la comparación se amplía a los doce meses previos, porque el aumento de los precios entre agosto de este año y el mismo mes del 2017 alcanzó a casi un 35% mientras que el promedio de los salarios creció algo menos del 22 por ciento.

El retraso en el relevamiento de los datos por parte del Indec hace que no se conozcan los datos oficiales sobre la brecha creciente que se produjo en el curso de los meses de septiembre y octubre, la que seguramente volverá a crecer en los dos meses que faltan del año. 
Es que la inflación de septiembre llegó al 6,5% y los propios funcionarios oficiales reconocen que la de octubre se ubicará en una cifra similar (así la brecha superaría, en promedio, los 15 puntos) y que las de noviembre y diciembre no bajaría del 4% mensual, para hacer retroceder el poder adquisitivo promedio, por encima de los 20 puntos. Es que, frente a la inflación desbocada, la mayoría de las paritarias vigentes no supera el 30/35 por ciento de aumento –con muchas bastante por debajo- cuando la inflación llegaría al 50% en el 2018, provocando una pérdida en el poder adquisitivo en los salarios, incluso de los camioneros o los judiciales, que firmaron un 40% de aumento.

La brecha entre inflación y salarios está calculada sobre el promedio de precios y de los ingresos de los trabajadores. Si se realiza una desagregación, aparece más clara la gravedad de la situación que viven los sectores más empobrecidos: así, los que trabajan en negro vieron caer un 14,6 puntos sus ingresos en los primeros ocho meses del año y 16,5 puntos en los doce meses previos, ya que los ingresos de estos es sustancialmente inferior al de los trabajadores registrados y son castigados por un aumento mayor en los precios de la canasta que consumen. 

“Si a los ingresos de los trabajadores informales se descuentan la inflación de la canasta de pobreza de ese período -que fue 25,1%-, la pérdida real de ingresos se eleva 15.4 puntos. Mayor aún es la caída si se considera la inflación de la canasta de indigencia: 25,6 por ciento” (Clarín, 1/11). Y esto vale también para la caída entre agosto último y el mismo mes del 2017, cuando habrían perdido en la comparación con estas canastas, alrededor de 20 puntos.

Esto genera un crecimiento de los niveles de pobreza ya que un porcentaje creciente de trabajadores, registrados y en negro, tienen ingresos que se ubican en el límite del valor de la canasta de pobreza. 

Esta caída brutal de los ingresos va siendo acompañada por una pérdida de puestos de trabajo. En el mes de agosto, según cifras de la Secretaría de Trabajo, se computaron en la industria 4200 empleos menos que en julio. “Los despidos fueron generados por empresas como Adidas, Gaelle, BGH, Nevares, Coca Cola, Fabricaciones Militares, Bio Ramallo y Criave”, dice Página 12 (1/11). 

En los primeros ocho meses del año, se perdieron 33.100 puestos de trabajo en el sector industrial y casi 100.000 en lo que va del gobierno de Macri.

Frente a este escenario de catástrofe, la burocracia de la CGT puso en stand by hasta el paro dominguero o con marcha, con el que había “amenazado”. El kichnerismo en todas sus variantes sigue el camino de “administrar” medidas de lucha aisladas o intrascendentes con peregrinaciones, acompañando a la burocracia cegetista en la política de “desensillar hasta que aclare… en el 2019”.
Todos ellos apuntan a un hipotético cambio de gobierno y de política oficial. Mientras tanto, dejan abierto el camino hacia el hambre y la miseria.

El clasismo y los sectores combativos tienen otro camino por delante: campaña por el paro activo nacional de 36 horas, con abandono de tareas, reclamo de un congreso de delegados mandatados de todo el movimiento obrero para organizar un plan de lucha para derrotar el plan de ajuste del FMI, de Macri y los gobernadores.

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