fbnoscript
13 de noviembre de 2018

Más del 50% de la población no cuenta en sus hogares con los servicios básicos

Sin inversiones para que los trabajadores tengan agua, gas y cloacas

Más de la mitad de la población de la Argentina (50,1%) no tiene en sus hogares alguno de tres servicios considerados básicos –agua potable, gas natural y cloacas-, un porcentaje que se mantiene estable a lo largo de los últimos años, en una muestra de que, contrastando con las mentiras oficiales, no se han realizado las mínimas obras de infraestructura como para atacar esta situación que afecta las condiciones de vida de más de 14 millones de personas que habitan en los 31 centros urbanos relevados por el Indec, de donde surgen estas cifras, dadas a conocer la semana pasada.

Estos porcentajes muestran el atraso en las condiciones de vida en el que los sucesivos gobiernos capitalistas han mantenido y mantienen a la población trabajadora y a la de los demás sectores populares. Y seguramente son aún más altos en las zonas no urbanas, donde el acceso a esos servicios es aún menor.

Sólo en esos centros urbanos relevados, donde vive el 69% de la población total del país, más de 3,2 millones de personas no tiene agua corriente, más de 9,2 millones no cuentan con cloacas y una cifra mayor aún (9,4 millones) no tiene gas natural.

Esto pese a que, dice el Indec, “al ser indicadores estructurales y darse en el ámbito urbano, la tendencia histórica es a la mejora”. Quiere decir que, salvo situaciones excepcionales, los hogares a los que les incorporan los servicios, los mantienen en el tiempo.

En lo que se refiere a las condiciones de salubridad por la ubicación de la vivienda, el informe del organismo oficial precisa que casi el 21% de las personas (5,7 millones) tiene su hogar cercano a basurales o se encuentra en una zona inundable.

El relevamiento muestra también que más de la tercera parte de la población -8.378.000 personas en los centros urbanos y más de 12 millones en todo el país, de los cuales casi 3 millones son niños-, solo cuenta a los hospitales públicos para la atención de su salud.

El desfinanciamiento de la atención sanitaria por parte del Estado, que alcanza tanto a los gobiernos kirchneristas como al macrista y que se profundizará si se aprueba el presupuesto 2019 dictado por el FMI, es un ataque criminal a esta masa de la población que incluye a los sectores más golpeados como los desocupados, los trabajadores en negro y todos aquellos que no cuentan con obra social ni, claro está, una prepaga.

En este marco de catástrofe social, de la cual es responsable el conjunto de la burguesía que descarga la crisis de su sistema sobre las espaldas de los sectores populares, el PJ y el kirchnerismo, junto a la burocracia sindical, juegan un papel consciente en el bloqueo a la lucha de los trabajadores contra este derrumbe. 

El capitalismo y sus representantes demuestran cada día que ya no tiene nada que ofrecer a la población trabajadora. Es un régimen que solo puede ofrecer hambre y miseria. La clase obrera debe preparar su reemplazo por un gobierno de trabajadores.

En esta nota:

Compartir

Comentarios