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17 de marzo de 2005 | #891

Nuestro planteo

La situación política de Santa Fe

Por Corresponsal
Carlos Ghioldi, dirigente del Sindicato de Empleados de Comercio de Rosario, acaba de presentar una serie de objeciones a nuestro planteo de un frente político y reivindicativo de las organizaciones y luchadores de Santa Fe ( PO Nº 886 y 890), que se centran en la caracterización de las nuevas direcciones que han surgido en el movimiento obrero de la provincia. “¿Son direcciones sólidas y experimentadas?”, se pregunta. “¿Son rejuntes de militantes diasporizados de alguna de las múltiples rupturas o virajes de las organizaciones de izquierda? ¿Son sectores obreros nuevos, jóvenes o inexpertos que hacen sus primeras armas en la lucha?” Como el planteo del PO hace abstracción de estas circunstancias, la propuesta, opina Ghioldi, “está elaborada en abstracto, sin tener en cuenta las particularidades de este proceso en el seno del movimiento obrero”. Lo que esta crítica no clarifica, sin embargo, es si resulta inadecuado lanzar una propuesta de frente político-reivindicativo a direcciones que no serían ‘sólidas’, que ‘hacen sus primeras armas’ o que incluso puedan ser ‘rejuntes de rupturas o virajes’. Para cualquiera que conozca la situación por dentro, resulta claro que el cuerpo de delegados que recientemente dirigió la huelga victoriosa de Metrovías reúne alguna o varias de las características que podrían imputarse al movimiento obrero de Santa Fe, en especial la última. Ni qué decir de la tercerizada Taym, que le impuso enseguida reivindicaciones similares a la misma patronal de Metrovías. La caracterización de un determinado estadio de la clase obrera no debe pasar por lo que ella sería ‘en sí’, o sea al margen de la relación que está forzada a establecer con el conjunto de las restantes clases sociales y partidos políticos que las representan. O sea, en relación a la situación histórica del momento. En el caso de Santa Fe, la cuestión se reduce burdamente a lo siguiente: estas nuevas direcciones ¿deben ir a la cola de Binner, deberían, por lo menos, ‘acompañar la experiencia’; –o debemos desenmascarar este nuevo fraude patronal policlasista y llamar a romper con él y formar un frente de trabajadores independiente del capital? ¿Las reivindicaciones que han llevado a estos sectores a posiciones de dirección obrera serán satisfechas bajo el alero de la colaboración de clases del centroizquierdismo binnerista? ¿Los docentes en huelga de la provincia deben seguir las recomendaciones del centroizquierdismo de llegar a un compromiso con el gobernador Obeid sobre la base de un blanqueo progresivo del actual salario en negro?
 
 
La situación política de Santa Fe
 
Santa Fe se ha vuelto a transformar en uno de los centros neurálgicos de la clase obrera como consecuencia de procesos tanto económicos como políticos. En el lapso de los últimos dos años se han recuperado de manos de la vieja burocracia dos de los tres sindicatos docentes de mayor peso en la provincia y el sindicato telefónico, y se han renovado planteles de delegados en las industrias del Cordón. El propio Sindicato de Empleados de Comercio de Rosario es parte de este proceso. De conjunto, se asiste a un proceso de reconfiguración y hasta de reconstitución de la clase obrera y de sus direcciones. La influencia de la maduración política de los trabajadores se manifiesta, por ejemplo, en la huelga docente que hoy conmueve la provincia.
 
En estas condiciones, el gobierno peronista de Obeid tiene características transitorias. El pacto entre Kirchner y Reutemann apunta, precisamente, a definir su reemplazo. Reutemann es un representante de las sojeras y aceiteras que dominan los negocios capitalistas en Santa Fe y que se destacan por proponer la apertura económica a las importaciones industriales a cambio de un desarrollo de las exportaciones agrícolas. Se trata de una posición que confronta con la mayoría del gabinete económico, el cual defiende la protección de la industria. Algo similar está ocurriendo en la provincia de Buenos Aires con Solá, quien está reclamando la derogación de las retenciones a la exportación. En ambas provincias Kirchner aparece encabezando un frente agroexportador que se enfrenta, desde un punto de vista de intereses capitalistas, al de Lavagna-Duhalde. Por el momento, el pacto Kirchner-Reutemann concita el apoyo de los grandes monopolios exportadores de la provincia. El problema de este pacto es que se apoya en la vieja burocracia del Estado, en descomposición, y no tiene un pie en el ascenso de nuevas direcciones sindicales o populares.
 
 
La carta del ‘Frente Amplio’
 
La alternativa política de Binner debe verse en relación a la transitoriedad del gobierno peronista y a la reconstitución de luchas y organizaciones de la clase obrera. Llama a formar un ‘frente amplio’ a la uruguaya, en el cual incluye a la UCR, para evitar que ésta le reste votos frente al peronismo. Binner y su sucesor han gobernado la ciudad de Rosario con absoluta fidelidad a los capitalistas y a los intereses inmobiliarios y del espectáculo y el turismo. Desde antes de la formación del Encuentro de Rosario tiene un lazo sólido con la CTA, que en la provincia cuenta con la UOM de Villa Constitución. Está presente en todas las direcciones sindicales emergentes, y no se olvida de hacerse presente cuando esto no ocurre (en la asunción de la nueva directiva de Foetra Rosario estuvieron presentes Binner, representantes del gobierno provincial y del ARI). El planteo del frente a la uruguaya no es casual porque apunta a suprimir la presencia política independiente de la izquierda. El Partido Comunista colabora activamente para concretar este objetivo.
 
Binner se coloca en el campo de los agroexportadores; no en vano milita en el Encuentro de Rosario el presidente de la Federación Agraria, que ha lanzado un ‘plan de lucha’ contra las retenciones. Pero el planteo más significativo de Binner es el de municipalizar todas las actividades posibles de la provincia, en especial de la educación. Con esto se propone romper definitivamente al sindicalismo provincial, ‘descentralizarlo’, en especial Amsafe, incluidos sus convenios; pero al mismo tiempo movilizar a la pequeña burguesía que lo sigue atrás de nuevas posiciones en el Estado. La UOM de Villa, que dirigen Piccinini y Paulón, desde hace mucho tiempo viene reclamando un sindicato específico para la siderurgia de la región. En el ocaso de Ibarra, Binner ve, sin embargo, grandes posibilidades al autonomismo municipal; no ha mencionado cómo va a enfrentar y desmantelar a la burocracia centralizada del Estado provincial que sigue al peronismo. Agreguemos que en los municipios cercanos a los puertos privados de exportación, los pulpos capitalistas también propugnan una autonomía municipal que haga las veces de un gran ‘parque industrial’ bajo su control (policía y gendarmería incluidas). El ‘frente amplio’ es el proyecto de flexibilidad laboral y de atomización obrera más fuerte que exista hoy en la provincia. Este proyecto es la carta de triunfo con la que cuenta Binner para ganar definitivamente el respaldo de los grandes monopolios para el 2007.
 
 
Las nuevas direcciones
 
El planteo del Partido Obrero confronta a las nuevas direcciones con esta realidad política: ¿seguidismo a Binner o frente independiente? ¿La huelga docente va a triunfar con la línea que aconseja un compromiso con Obeid sobre la base del blanqueo salarial, o sea el planteo de los centroizquierdistas, de la dirección provincial de Amsafe y de algunos grupos o fracciones de las de Rosario y San Lorenzo, o con el pasaje a la huelga indefinida y el reclamo a la CTA y a ATE de que declaren un paro provincial?
 
La cuestión de una acción independiente del ‘binnerismo’ es harto clara para el movimiento de autoconvocados y empresas recuperadas que reclaman la expropiación y la gestión obrera. El progreso de la alternativa de Binner en el movimiento popular sería un golpe contra los objetivos de los autoconvocados.
 
Por cualquier lado que se lo mire, las aspiraciones del movimiento de base y de la crisis política de la burocracia pro-burguesa que llevaron al surgimiento de las nuevas direcciones obreras y sindicales, son incompatibles con las variantes patronales, incluida la del Encuentro de Rosario y Binner. Exigen la preparación de una alternativa independiente, no solamente reivindicativa, sino también política, es decir de conjunto.
 
Las direcciones maduran en relación a las tareas que confrontan, objetivamente. No se las puede caracterizar haciendo abstracción de la respuesta que dan a esta responsabilidad. No existe una maduración ‘en sí’ al margen de la acción; nadie se prepara para la acción fuera de la acción misma. Existe, naturalmente, una desigualdad en el desarrollo objetivo y en la comprensión, pero en este caso se trata de que los más avanzados colaboren con quienes lo están menos. Para esto es necesario un planteo concreto. El movimiento autoconvocado se encuentra en las filas más avanzadas. El planteo frentista del PO no es un ultimátum sino un factor destinado a provocar una delimitación de posiciones, un señalamiento de las cuestiones de conjunto que afectan el desarrollo positivo de la clase obrera que lucha y de la que se apresta a hacerlo.
 
Llamamos a romper con el frente amplio de Binner, a denunciar sus objetivos capitalistas y antiobreros, a señalar sus límites insalvables para ofrecer un horizonte ascendente a la masa de las clases medias. A oponer a este frente patronal un frente de trabajadores. Llamamos a traducir en la práctica este planteo en la actual huelga docente, planteando la huelga indefinida, reclamando a Ctera una huelga nacional y a la CTA una huelga provincial, y a inscribir en los objetivos presentes el salario mínimo de mil pesos y la derogación de la flexibilidad laboral y la atomización o municipalización sindical.

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